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Verdades en conflicto - 22 septiembre, 2022

“La paz ¿estable y duradera?”: Comisión de la Verdad

Este miércoles se conmemoró el Día Internacional de la Paz, declarado por la Asamblea General de las Naciones Unidas, ONU, fecha que permite hacer una reflexión sobre los avances que ha tenido Colombia y sus regiones en el proceso de su consolidación.

A pesar de que el departamento del Cesar  es uno de los territorios más afectados por el conflicto armado y social, también es resiliente y cuyos habitantes le apuestan a la paz.
A pesar de que el departamento del Cesar es uno de los territorios más afectados por el conflicto armado y social, también es resiliente y cuyos habitantes le apuestan a la paz.

“La paz ¿estable y duradera?” Es una de las preguntas que hace la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición en su Informe Final sobre el conflicto armado. 

Y es que aunque en 2016 se firmó el Acuerdo de Paz con la entonces guerrilla de las FARC, “hablar de paz sugiere comprender que miles de millones de personas que tienen pensamientos e intereses distintos coexisten y que por ende se generan conflictos”, dice Luz Yaruro. 

Yaruro es una de las 370 mil víctimas del conflicto armado y social en el departamento del Cesar que ha reportado la Unidad  para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas. 

La Comisión de la Verdad propone en su Informe Final “pasar la página de la guerra para abrir los debates en torno a la relación de las regiones con el Estado y a la confianza de los ciudadanos en las instituciones”.


RESOLVER LOS CONFLICTOS

“Pero de cómo resolvamos esos conflictos depende que tengamos una vida armónica, porque la paz no es un proceso que se termina, sino que es permanente y que depende de todos”, subrayó la activista. 

El Acuerdo de Paz cerró un largo ciclo de idas y venidas entre la hostilidad y la búsqueda de la paz, según la Comisión de la Verdad. 

Este comité ha señalado que durante la guerra en Colombia se habían cometido tantos y tan horrorosos crímenes que el entonces presidente Juan Manuel Santos entendió que ninguna victoria sería legítima si no se reconocían o resarcían parte de ellos.

Mi hermano desapareció en la Sierra Nevada de Santa Marta y quiero la paz, que no sufra más gente, y que las cosas cambien”, dijo una víctima a EL PILÓN cuando le preguntaron si apoyaba la terminación del conflicto con las FARC.

LA GUERRA COMO DESPROPÓSITO 

“El resultado final fue una inclusión a la democracia de sectores que no formaron parte de ella en el pasado en virtud de muchas razones”, se lee en el citado documento. 

Supuso el ingreso de las izquierdas, de acuerdo con el órgano de paz, que primero buscaron llegar al poder por las armas y que luego entendieron que al poder en Colombia debía llegarse por la ruta de la democracia. 

“Y que la guerra es un despropósito y una inequidad”, resalta el Informe. 

Por eso la investigación propone “pasar la página de la guerra para abrir los debates que se necesitan en torno a la relación de las regiones con el Estado y a la confianza de los ciudadanos en las instituciones”. 

LA PAZ

El diccionario de la Real Academia Española define la paz como la pública tranquilidad y quietud de los Estados, en contraposición a la guerra o a la turbulencia.

Es posible afirmar que ese estado apacible se ha convertido en el objetivo de muchas poblaciones en Colombia, incluida la del Cesar, uno de los territorios más afectados por la confrontación armada. 

En la mencionada consulta por la paz  que se realizó hace casi seis años, siete municipios del Cesar dijeron ‘No’ a los acuerdos firmados en Cartagena, mientras que 18 le apostaron al ‘Sí’ en el plebiscito.

Años más tarde, Leonor Salabata, la primera embajadora arhuaca ante la Organización de las Naciones Unidas, ONU, ha afirmado que su apuesta es contribuir a la implementación de la paz en Colombia y así proyectarla ante el mundo.