26 marzo, 2020

La muerte de Álvaro Araújo Noguera

En medio de una situación inédita para el país y para el mundo que casi no deja ver otros acontecimientos de nuestra historia, se dio la lamentable muerte antier en Bogotá de Alvaro Araújo Noguera. En condiciones normales la radio, la television, la prensa y las redes habrían cubierto ampliamente la noticia.

En medio de una situación inédita para el país y para el mundo que casi no deja ver otros acontecimientos de nuestra historia, se dio la lamentable muerte antier en Bogotá de Alvaro Araújo Noguera. En condiciones normales la radio, la television, la prensa y las redes habrían cubierto ampliamente la noticia.

No por ello vamos a dejar de valorar la vida y la contribución del exministro Araújo Noguera, quien fue de los primeros constructores del departamento. Él, ingeniero civil, se desempeñaba como secretario del Magdalena cuando fue llamado por Alfonso Lopez Michelsen al equipo de gobierno que conformó como primer gobernador del Cesar. Ahí en el comienzo de su carrera pública mostró su capacidad.

Podría decirse que siendo de más corta edad que la generación de creadores del departamento, en que estuvieron, junto a su hermano Jaime el politico, José Antonio Murgas, Crispín Villazón, Alfonso Araujo, Manuel German Cuello, Clemente Quintero, Anibal Martinez, se proyectó entonces como el joven maravilla de su emergente generación.

Pasó luego a encabezar Asocesar, esa agremiación de algodoneros en auge que se abrieron de la regional, denominada Corporación Algodonera del Litoral, Coral, en la que adquirió un liderazgo, que alternó con la politica cuando bajo la formula de Crispín Villazón dio su primer paso por el legislativo. Ya era dirigente gremial y dirigente politico cuando se movía junto a Lopez en la campaña de 1974.

Bajo el mandato de Lopez, fue designado presidente de la Caja Agraria y posteriormente ascendido a ministro de Agricultura, aquél el banco principal y este el renglón económico más importante con productos como el café y el algodón de nuestras tierras. No habia la Colombia minera, ni la de las flores ni el banano, tampoco la gran banca privada, ni la junta del Banco de La República, banca central, sino el poder de la pequeña Junta Monetaria que manejaba la macroeconomia nacional, donde tenia asiento su Ministerio.

Después organizó la exportación de ganado colombiano al exterior, desde Comegán,
comercializadora que dirigió enfocándola hacia el mercado de Venezuela, con la que tendió afectuosos lazos.

A poco generaba dentro del Partido Liberal admiración, como referente de debates politicos y gremiales. Su conocimiento de la gente de las alturas, donde se movian los cóndores, y los de los cálidos valles, tejió influencia en el ámbito nacional.

Era práctico y talentoso, analista de complejas situaciones personales, politicas y su cálculo ingenieril en el camino de lograr sus objetivos lo hicieron flexible a tal punto que en su trayectoria lo vimos en alianza con Causa Común, una organizacion de jovenes profesionales afines a la Unión Patriótica, o integrando Mayoría Liberales, el eficaz movimiento electoral que lideró durante años Pepe Castro; apoyando la búsqueda de la paz con la guerrilla desde que López la enarboló en su frustrada campaña de reeleccion de 1982, hasta aplaudir el regreso en Valledupar de cientos de autodefensas en gesto pacifico de entrega de las armas.

Más palabras dedicaremos a Alvaro, que descansará en paz en su natal Valledupar.

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