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Columnista
13 abril, 2019

La economía colombiana vista por el FMI

Feel the sand on your feet, not your wardrobe weight.
Carlos Alberto Maestre

Por Carlos A. Maestre Maya. Docente universitario y asesor organizacional. Vuelve y juega. La economía colombiana presenta señales mixtas que hacen difícil proyectar que puede pasar en este 2019, en un mundo lleno de turbulencias y una economía global, cada vez más interconectada y difícil de administrar. Hay cifras para el optimismo, pero también otras […]



Por Carlos A. Maestre Maya. Docente universitario y asesor organizacional.
Vuelve y juega.

La economía colombiana presenta señales mixtas que hacen difícil proyectar que puede pasar en este 2019, en un mundo lleno de turbulencias y una economía global, cada vez más interconectada y difícil de administrar. Hay cifras para el optimismo, pero también otras algo preocupantes y persisten muchos retos y reformas que el país debe adelantar.

La noticia positiva es que la inflación se mantiene bajo control, dentro del rango meta del Banco de la República, cuya media es del 3 %, con un máximo de 4 % y un mínimo del 2 %. En febrero el IPC presentó una tasa de 3,1 % anual, lo que significa que no es problema. Hasta el momento, el comportamiento del clima y la producción de alimentos han ayudado a mantener la tasa de inflación bajo control y esa es una buena noticia.

De allí que el Banrepública haya decidido dejar las tasas de intervención. Es decir, aquella a la cual les presta a los bancos comerciales, en un 4,25 %. Es decir, se mantienen bajas las tasas de interés a los bancos. Cuento aparte, son las tasas de interés de colocación que siguen siendo altas, y según los banqueros se debe al rezago con los cuales bajan estas, cuando bajan las de captación. La Junta del Banco de la República se reunió con los banqueros, recientemente, para buscar una reducción de las tasas de interés a las empresas y a las familias. “Amanecerá y veremos…”, dijo el ciego.

En materia de crecimiento es donde están los bemoles, se espera que en este año la tasa de crecimiento del PIB termine con un 3.5 %, según la Junta del Banco y organismos como el Fondo Monetario Internacional, FMI, que recientemente se refirió a nuestra economía. No es una cifra mala, pero todos desearíamos que fuera mejor. Las esperanzas están puestas en los estímulos de la ley de financiamiento a las empresas, y la buena perspectiva de los precios del petróleo.

Pero, a mediano y largo plazo, no podemos seguir siendo una economía que dependa de sus materias primas y en particular del crudo, como bien lo ha advertido la Comisión Económica de América Latina (Cepal), en un estudio para toda la región. Nos falta mucho camino por recorrer para diversificar nuestra economía y nuestras exportaciones.

Ese mismo propósito de diversificar las exportaciones está asociado a otro reto: aumentar la generación de empleo formal. Seguimos con altas tasas de informalidad en nuestra economía, tasa que es más alta en regiones como Valledupar y el Cesar.

Son muchos los retos que tiene el gobierno de Iván Duque en el manejo de la economía, entre ellos mejorar nuestra productividad y competitividad, sino se quiere quedar en el manejo de una coyuntura, así esta no sea mala en comparación con otros países de América Latina como Venezuela, que está grave, y Argentina, que no sale de un grave ciclo recesivo. El FMI le ha dado un visto bueno a la economía Colombiana, ahí vamos con nuestro tradicional “nadadito” de perro. Pero, no nos podemos olvidar las tareas pendientes.