9 octubre, 2019

La doble moral del Gobierno

Como siempre ha sucedido en momentos de fracasos y torpezas de todo el sistema de gobierno de Colombia, también esta vez la Fiscalía, la Policía, los jueces, CTI, el presidente, ministra de Justicia, etc.,   salen en manada a tratar de recomponer –como sea- la espectacular y cinematográfica fuga de Aida Merlano. Es de tanta bajeza […]

Como siempre ha sucedido en momentos de fracasos y torpezas de todo el sistema de gobierno de Colombia, también esta vez la Fiscalía, la Policía, los jueces, CTI, el presidente, ministra de Justicia, etc.,   salen en manada a tratar de recomponer –como sea- la espectacular y cinematográfica fuga de Aida Merlano.

Es de tanta bajeza la acción que acomete ahora el Estado, contra la exsenadora, que le importa un bledo llevarse por encima a los familiares más cercano y los amigos de la excongresista condenada. La dejaron escapar para ahora mostrar una fuerza que a todas luces significa infamia.

Al final, a la Fiscalía, Policía y demás instituciones lo que les importa es entregar resultados para suplir un poco su inutilidad en la fuga de Aida.

Tratan de reparar su craso error, porque una mujer de 42 años se les fugó de sus narices, de manera tan ridícula. Ahora pretenden que alguien pague por eso, cuando son ellos mismos quienes deberían estar presos por incompetentes. Tal vez, la dejaron escapar para que no hable de quienes tienen pervertido al país con sus mañas delincuenciales electorales.

Pero no, ahora la Fiscalía, Procuraduría y el mismísimo gobierno buscan al muerto aguas arriba, cuando en verdad está aguas abajo. Esa doble moral tan arraigada en nuestra democracia procura que se castigue al inocente y se absuelva al victimario.

Tamaña osadía de Aida Merlano pone a las instituciones de justicia de Colombia en entredicho, comparable a aquellos momentos en que las mafias del Congreso de la República se aliaron a las fuerzas paramilitares para crear un Estado a su acomodo.

Ya uno ni se asombra cuando el sicario  asesina –de frente- a un médico, a un ganadero, a un comerciante, a un mecánico   o a un periodista. Causa repugnancia cuando a lo poco capturan a un sindicado o al mismo criminal terrorista, para mostrarlo como trofeo de que la Fiscalía y demás autoridades si “trabajan”, mientras tanto los hijos y demás familiares reclaman seguridad.  Aquí en Colombia la palabra prevención es inoperante.

A las autoridades lo que les importa son los resultados tangibles y mostrar en las estadísticas que en el 2018 hubo menos crímenes que en el 2019, esa diferencia da asco, lo que debiera suceder es que no se cuenten mal contados los crímenes ni las injusticias, ni mucho menos los atropellos contra lo más vulnerables. Lo normal debiera ser cero personas asesinadas.

Siento repugnancia, porque hace unos meses hasta el Presidente Duque pegó el grito ante el mundo porque un ciudadano venezolano fue fotografiado (en Venezuela) comiendo desechos de un basural. Sin embargo, en Puerto Carreño y en La Guajira (Colombia) cientos de niños y niñas, jóvenes y adultos comen en los basureros, como lo ha divulgado RCN Televisión. Sin embargo, no se ha sentido el clamor ni la protesta de quienes alardean de ser justos.  Tienen doble moral.

Entretanto, ahora con la fuga de Aida Merlano, el mismo sistema muestra como trofeo a Aida Victoria Merlano Manzaneda, hija de la excongresista. Fue capturada y enseguida procesada, más rápido de lo que ‘canta un gallo’. Son tan perversos que podría haber hasta condena para la muchacha y con ello el Gobierno se regodea de felicidad.

Cree la Fiscalía y el Gobierno que con la detención de la hija de Aida Merlano el mundo les perdonará su ineficacia y su torpeza. Hasta la próxima semana. tiochiro@hotmail.com