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Especial - 17 junio, 2021

Jóvenes, pobreza y protesta social: análisis y propuestas para superarla

De 20 habitantes del Cesar, 12 no logran cubrir sus necesidades básicas y de ellos 5 ni siquiera su alimentación. En número redondos, hay 636 mil pobres, de los cuáles 271 mil son pobres extremos.

La informalidad ‘reina’ en el mercado laboral de Valledupar.
La informalidad ‘reina’ en el mercado laboral de Valledupar.

La situación social y económica en el Cesar es crítica: es el quinto departamento con mayor pobreza y el tercero en el ranking de pobreza extrema monetaria. Los cesarenses no tienen acceso a oportunidades para generar ingresos, y mucho menos los jóvenes. En Valledupar, una de cada cinco personas que busca trabajo no lo encuentra, con un porcentaje mucho mayor para las mujeres y los jóvenes. El desempleo vallenato tiene rostro de mujer y de joven. 

Ahora, además de que no se encuentra trabajo tampoco hay oportunidades de estudio ni de educación superior. El porcentaje de población NINI (que ni trabajan ni estudian), entre los 14 y 28 años, es de los más altos del país. Mucho más si se tiene en cuenta que la cobertura en educación superior y de tránsito a la formación para el trabajo es mucho más baja que el promedio nacional.

 La combinación de pobreza y desempleo juvenil son causas evidentes del descontento y estallido social que atraviesa el país. Se necesitan acciones urgentes para contrarrestarlo. 

POBREZA

Comencemos con la pobreza monetaria para el 2020. En el Cesar, un hogar de 4 personas es clasificado como pobre si sus ingresos mensuales son menores a 1.160.000 pesos, y si están por debajo de 530.000 se considera pobre extremo o en situación de miseria. El 58 % de los cesarenses son pobres y de ellos el 25 % están en la pobreza extrema. 

Es decir, de 20 habitantes del Cesar, 12 no logran cubrir sus necesidades básicas y de ellos 5 ni siquiera su alimentación. En número redondos, hay 636 mil pobres, de los cuáles 271 mil son pobres extremos. 

Parte de estos resultados se explican por el aumento de más de 6 puntos porcentuales que produjo la pandemia en términos de pobreza. Los programas y las ayudas del Gobierno lograron paliar parte del aumento, pero han sido claramente insuficientes. La pandemia deja al Cesar en el top de los 5 departamentos más pobres del país y, mucho peor, en el podio de los 3 que tienen mayor porcentaje de habitantes en pobreza extrema (Gráfica 1 y 2). 

Los resultados para el departamento son casi idénticos para Valledupar, que mantiene altas tasas de pobreza. Incluso, la Encuesta del Pulso Social  del DANE, muestra que para abril del 2021 solamente el 63 % de los hogares vallenatos podían comer tres veces al día, mientras que antes de la pandemia lo hacían el 86 %.

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Gráfica 1. Ranking de la pobreza monetaria por departamentos en Colombia

Fuente: Pobreza Monetaria. DANE

Gráfica 2. Ranking de la pobreza monetaria extrema por departamentos en Colombia

Fuente: Pobreza Monetaria. DANE

DESEMPLEO: MUJERES Y JÓVENES

La pobreza tiene una alta relación con la falta de oportunidades. En Valledupar, esto es más que evidente. Se trata de la sexta ciudad del país con la mayor tasa de desempleo, cercana al 20 % (Gráfica 3). Eso quiere decir que uno de cada cinco vallenatos que están buscando trabajo no lo encuentran. La pandemia ha agudizado esta situación y muchas personas no encuentran medios para poder generar ingresos y subsistir.

Las políticas de generación de empleo parecieran no ser una prioridad de la agenda pública y hay hogares completos sufriendo porque sus miembros no pueden trabajar. También es importante notar que la tasa de desempleo se ha mantenido alta a pesar que se han levantado la mayoría de las restricciones a la movilidad para enfrentar el COVID-19. Lo cual muestra que la recuperación económica postpandemia será lenta y profundizará las brechas de los últimos años. 

Gráfica 3. Tasa de Desempleo para las 23 ciudades del país (Enero-marzo del 2021)

Fuente: Gran Encuesta Integrada de Hogares. DANE

En términos de mercado laboral, las desigualdades de género en Valledupar son preocupantes. La tasa de desempleo de las mujeres es la tercera más alta del país y básicamente dobla a la de los hombres, con una diferencia de más de 13 puntos porcentuales (Gráfica 4). 

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Hay muchas razones detrás de la agudización de la brecha, pero una de las más importantes es que las mujeres no han podido retomar sus trabajos debido a la alta carga del cuidado del hogar y de los hijos producto del cierre de escuelas y colegios y de la cultura machista existente, que relega las mujeres al hogar. El desempleo vallenato tiene rostro de mujer y enfrentarlo deberá tener en cuenta este enfoque en términos de una recuperación económica inclusiva y equitativa. 

Ahora bien, más notorio es la deuda histórica de Valledupar con su juventud. La tasa de desempleo juvenil es cercana al 30 % y es la séptima del país (Gráfica 5). Hay cerca de 121 mil jóvenes en edad de trabajar, de ellos 58 mil (47,7 %) participan en el mercado laboral, 17 mil están en el desempleo y 63 mil en la inactividad (52,3 %). 

Dentro de lo que se considera inactividad están los estudiantes. La verdadera gravedad del asunto emerge con la población NINI, en términos sencillos, que ni trabaja, ni estudia, pues Valledupar es la ciudad con uno de los mayores porcentajes de jóvenes en esta situación. Incluso más preocupante aún, tiene la tasa más alta de mujeres jóvenes NINIS. 

Gráfica 4. Tasa de Desempleo para las 23 ciudades del país por sexo (Enero-marzo 2021)

Fuente: Gran Encuesta Integrada de Hogares. DANE

Gráfica 5. Tasa de Desempleo juvenil para las 23 ciudades del país (Enero-marzo 2021)

Fuente: Gran Encuesta Integrada de Hogares. DANE

Gráfica 6. Porcentaje de jóvenes (14 a 28 años) que no están ocupados en el mercado laboral y no se encuentran matriculados en un plantel educativo según sexo

Fuente: Gran Encuesta Integrada de Hogares. DANE

Los jóvenes cesarenses no tienen oportunidades de materializar sus proyectos de vida ni de cumplir sus sueños. No encuentran trabajo y los que logran graduarse del colegio no pueden acceder a la educación. En el 2018 se graduaron 11.801 bachilleres en el departamento, según el Ministerio de Educación, pero de ellos solamente 4.063 (34,4 %) entraron a la educación superior el siguiente año.

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 Lo mismo sucede con la tasa de cobertura, que apenas llega al 35 % cuando en el país es mayor al 50 %. Es decir, el Cesar no le ofrece posibilidades a los jóvenes para que puedan mejorar sus habilidades y poder ingresar el mercado laboral a ganarse la vida. 

Así pues, las causas de la crisis que atraviesa el país y el Cesar están ahí en la situación social y económica crítica. Una sociedad que no ha sido capaz de priorizar a sus jóvenes dentro de las políticas públicas ni de darles los medios posibles para lograr sus objetivos de vida. Una sociedad que, además, presenta una brecha de género a solucionar urgentemente y que, dada su estructura, condena a las mujeres a la inactividad y a las labores de hogar. La crisis social y la protesta no son otra cosa que el reflejo de las cifras y la pandemia no hizo más que desnudar los rezagos y las vulnerabilidades y olvidados de la sociedad cesarense. 

ALGUNAS PROPUESTAS 

Desde Cesore hemos hecho varias propuestas con el fin de aportar a la construcción colectiva de soluciones a la problemática de desempleo y pobreza en el departamento y en su capital. No nos cansaremos de repetirlas. Adicionalmente, la solución a este tipo de problemática sociales no se da a través de resultados inmediatos, al contrario, son de mediano y largo aliento. Por eso hay que comenzar rápido y de manera multi-institucional. 

La primera tiene que ver con aumentar los cupos, especialmente en educación técnica y tecnológica, pero también universitaria, para los miles de jóvenes NINI, que están buscando una oportunidad de estudio. El 53 % de los desempleados de Valledupar tienen como máximo grado de estudio el bachillerato y entonces lo ideal para ellos y ellas sería que continuaran su preparación académica. Pero no es suficiente con ampliar los cupos. 

Muchos jóvenes no estudian, no por falta de cupos sino por falta de recursos para pagar la matrícula, y costos educativos extras, entonces hay que llevar a cabo un apoyo masivo en becas y/o auxilios monetarios para estudiar. Ampliar el programa de Jóvenes en Acción, utilizar las regalías e incluso llamar al sector privado para crear un programa masivo de becas para que miles de jóvenes ingresen al sistema de educación técnica y superior. 

La segunda propuesta que hemos hecho es acelerar las obras públicas. La conexión desempleo-pobreza es directamente proporcional, por lo tanto, no hay nada mejor que el crecimiento económico, acompañado de un buen empleo para erradicar la pobreza. Ningún subsidio reemplaza un buen ingreso. Para eso hay que agilizar los procesos de contratación, en particular los que dependen de la Alcaldía y la Gobernación. 

En relación con esta última, debe pensar de manera estratégica, la problemática de desempleo departamental. No con los 1.000 empleos de los que esporádicamente habla, de manera inconexa, sino a través de un plan estructurado para atender la problemática social actual, que surgió después que expidió su Plan de Desarrollo. No hay luces que esté trabajando de manera estratégica la problemática de desempleo y pobreza departamental y sí que debiera hacerlo. 

Una cuarta recomendación que hicimos y que afortunadamente está en marcha, por parte de la Alcaldía de Valledupar y el Concejo Municipal, fue crear la Secretaría de Desarrollo Económico para que funcione, no como un ente burocrático, sino como un instrumento al servicio de los trabajadores y empresarios de la región. Esperamos resultados de la gestión que viene desarrollando con dinamismo. 

Finalmente hay que reactivar los laboratorios empresariales universitarios, o de los gremios, en caso que existan, con el fin de apoyar a jóvenes empresarios/ as egresados o no, a estructurar, financiar y acompañar técnicamente sus proyectos productivos. Mientras con obras públicas se ataca el desempleo de personas con un determinado perfil educativo, estos emprendimientos sirven para atender otros segmentos de población desempleada.

En fin, desde la sociedad civil, como Centro de Pensamiento, el Cesore participa con entusiasmo en la construcción de propuestas para que sobre todo las autoridades las analicen y valoren y tomen las decisiones que mejor les parezcan para el bien de nuestra sociedad.

Por: Cesore

Especial para EL PILÓN.