EDITORIAL

Veneración y plegarias al Santo Ecce Homo

El Lunes Santo es un día especial para Valledupar; es el día del Ecce Homo, el Santo Patrono de la Ciudad  de los Santos Reyes. La admiración, el respeto y la fe por Ecce Homo, (ese hombre), el hijo de Dios, en Valledupar, al igual que en otras poblaciones del país, es una tradición muy  […]

Veneración y plegarias al Santo Ecce Homo

Veneración y plegarias al Santo Ecce Homo

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@el_pilon

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El Lunes Santo es un día especial para Valledupar; es el día del Ecce Homo, el Santo Patrono de la Ciudad  de los Santos Reyes.
La admiración, el respeto y la fe por Ecce Homo, (ese hombre), el hijo de Dios, en Valledupar, al igual que en otras poblaciones del país, es una tradición muy  arraigada, posiblemente viene  desde la época de la colonia,  y así es reconocida en Colombia y en el mundo, inclusive.
En efecto,  son cientos y miles, los vallenatos y devotos de Santo Ecce Homo, en general, que vienen del resto de la Costa Atlántica y de Colombia, a venerar, a pedir y a pagar sus promesas al Santo Patrono de Valledupar, cuya imagen permanece desde hace décadas en la Iglesia de la Concepción, la ubicada en la Plaza Alfonso López.
Según algunos historiadores, la tradición viene de hace muchos años cuando un hombre  negro -de oficio ebanista-, llegó procedente de otras tierras para elaborar una imagen para la Iglesia de la Concepción, que por aquel entonces no tenía una imagen representativa.
El hombre solicitó un cuarto y provisión de agua y pan por un par de días mientras procedía a la elaboración de la imagen; pasado el tiempo, la gente se preocupó porque aquel hombre no daba señales de vida, quisieron averiguar sobre su estado, pero la puerta estaba trancada; fue entonces cuando un grupo de hombres  violentó la puerta y sólo encontraron la imagen que hoy el mundo conoce como Ecce Homo, El Hombre.
El ebanista no dejó rastro alguno, la ración de alimentos que había pedido también permanecía intacta en el lugar; y así nació la leyenda del Santo Milagroso de Valledupar, el Ecce Homo, que según las creencias, suda y este sudor es secado con paños por los devotos, que después los utilizan para curar enfermedades.
Hoy, durante todo el día habrá misas y celebraciones en honor al Ecce Homo, y la procesión, en horas de la tarde, que registra una masiva participación de hombres y mujeres, de todos los estratos sociales y de todos los sectores de la ciudad, el departamento, la Costa y Colombia.
Las autoridades civiles y eclesiásticas han planteado unas recomendaciones a los feligreses y turistas, que consideramos se deben tener muy en cuenta para que esta celebración religiosa se desarrolle en calma, de manera ordenada y tranquila.
La primera recomendación es la prudencia y la serenidad de todos y cada uno de los asistentes a estos actos religiosos; es preferible no llevar niños y si hay que llevarlos, tener mucho cuidado con ellos. Es bueno acordar un sitio de encuentro para la familia y los amigos, en caso de que alguno o algunos se pierdan debido a la gran aglomeración de personas que se registra.
No es bueno llevar velas encendidas, y hay que caminar con mucho cuidado para no atropellar a quienes van adelante o al lado, y no asistir luego de haber ingerido licor, como en algunas oportunidades ha sucedido.
En este día, con el cual se inicia la Semana Santa en todo el mundo católico y con gran fervor en Valledupar, en especial, elevamos algunas plegarias al Santo Ecce Homo.
Rogamos al Santo Patrono para que ilumine con su luz a nuestros gobernantes nacionales, regionales y locales, para que sus decisiones vayan encaminadas a lograr una sociedad más justa y el progreso para todos, y de manera transparente, siempre pensando primero en el interés general que en el particular.
Le pedimos que siga bendiciendo estas tierras, para que en ellas podamos encontrar nuestro alimento y nuestro sustento, pero que también nos enseñe a quererla  y a conservarla para el disfrute y beneficio de nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos.

Y – finalmente- rogamos para que esta celebración del lunes Santo y toda la Semana Mayor encienda la paz y la armonía en el corazón y los hogares de los habitantes de esta región, para que cese la violencia y la rabia, y a diario se practiquen la tolerancia, la confraternidad y la solidaridad con familiares, amigos, vecinos y paisanos.

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