Valledupar F.C. y Atlético Bucaramanga empataron ayer 0-0 en el estadio Armando Maestre Pavajeau en un partido donde paradójicamente el negocio lo hizo el equipo local, todo por lo reducido de su nómina, frente a un cuadro ‘leopardo’ que por sus muchas contrataciones estaba obligado a vencer para sumar en la tabla de posiciones buscando entrada entre los ocho mejores del torneo de la Primera B.
El empate sin goles fue justo ante lo mostrado por el Valledupar F.C. un equipo conformado en su mayoría por jóvenes figuras, pero con el gran aporte del veterano, Hugo Arrieta y un Atlético Bucaramanga que metía miedo por sus agiles delanteros, pero que fueron bien controlados por la defensa local.
El equipo ‘leopardo’ que había ganado en las anteriores cinco confrontaciones se vio sorprendido durante los 90 minutos por el Valledupar F.C. que pudo definir incluso el juego al cierre del compromiso, pero falló en la puntada final. La veteranía de los visitantes dio para que también llegaran con peligo al arco defendido por William Robledo, pero, o el cabezazo les salió desviado, o fue una desinteligencia que malogró la jugada. Este Bucaramanga que vimos ayer aquí en Valledupar, tendrá que mejorar en su zona delantera si aspira estar en la fiesta de fin de año.
El argentino Eduardo Batiste fue quien más llevó peligro cuando centro la bola o cuando aprovechando el accionar del ‘Michi’ Sarmiento la fue a buscar arriba intentando superar a la baja defensa vallenata, pero el equipo visitante no tuvo apoyo en Mauricio
Mendoza, mientras ‘El Mono’ Herrera, se perdió ante el control de los defensores locales.
El cuarteto defensivo vallenato se mostró impecable y solo falló al no poder alcanzar algunas pelotas que fueron cabeceadas a su arco, pero con la buena suerte de que iban hacia afuera o a las manos del arquero, William Robledo.
¡Peligro!, el profesor Aristizabal va a hacer un cambio
Cuando Valledupar F.C. arreciaba por el gol, tras las reiteradas incursiones al área del Bucaramanga por parte de Edgar Cogollo, el técnico Oscar Aristizabal se equivoca en la sustitución, tal como ya le ha sucedido en los otros partidos. Esta vez sacó al mejor jugador de la cancha, al joven Cogollo, quien tenía loca a la defensa ‘leoparda’ y zapateando a su técnico, Jesús ‘El Kiko’ Barrios. Cogollo provocó una tarjeta amarilla al defensa Amador, quien no tuvo otra que darle duro ante el reiterado ataque del joven, pero esto no le bastó al profe Aristizabal ya que ante la sorpresa de los 700 aficionados que fueron al estadio Armando Maestre, mandó a las duchas a quien más molestaba a la defensa visitante.
Pingo, que buen cambio
Este cambió cayó bien en la hinchada visitante que colmó las graderías de sol y sombra vestidos con la camiseta de su equipo y que regresaron con la desilusión por apenas empatar, muchos que debieron ser controlados por el Escuadrón Antimotines y llevados a las afueras de la ciudad para que se enrumbaran a Bucaramanga ante los desordenes que provocaron, en horas de la mañana previo al juego, por las calles de Valledupar y luego a la entrada al estadio y en el intermedio del partido.
Muchos de los que se acomodaron en las tribunas de sol, en el entretiempo se volaron la malla de protección para ir a confrontar con una barra, también desadaptada que dice apoyar al Valledupar F.C. y que estaba ubicada en la zona sur occidental de las tribunas de sombra.






