CRÓNICA

Rey Vallenato con sus notas regaló la cuota inicial de la alegría

Fiesta de las Mercedes Los cientos de invitados al acto de celebración de la fiesta de la Virgen de las Mercedes llegaron puntuales. Nadie mandó excusa y ni modo porque todos estaban en el mismo lugar, la Cárcel Judicial de Valledupar. Después de la misa donde se exaltó el amor de Dios y el perdón […]

Rey Vallenato con sus notas regaló la cuota inicial de la alegría

Rey Vallenato con sus notas regaló la cuota inicial de la alegría

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@el_pilon

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Fiesta de las Mercedes

Los cientos de invitados al acto de celebración de la fiesta de la Virgen de las Mercedes llegaron puntuales. Nadie mandó excusa y ni modo porque todos estaban en el mismo lugar, la Cárcel Judicial de Valledupar.
Después de la misa donde se exaltó el amor de Dios y el perdón sobre todas las cosas, los reclusos en su día, recibieron un regalo de notas vallenatas que entregó el Rey Vallenato, Almes Granados.
Antes de que el soberano del acordeón comenzara su concierto, una joven morena, vestida de pantalón blanco y blusa roja, estaba a la espera de ingresar al centro de reclusión para visitar por primera vez a su gran amor que había sido privado de la libertad, por un delito que ella se negó a divulgar.
Estaba nerviosa porque era dueña de dos sentimientos, tristeza y alegría, que cuando se encuentran le producen al corazón un corto circuito, porque no sabe para que lado inclinarse.
Ella logró entrar a ese mundo desconocido donde el espacio es pequeño y las penas suman incontables años, pero lo importante era tener de frente al hombre que a pesar de su error lo había perdonado, antes de que el juez dijera lo contrario en su sentencia.
El calor era sofocante, 10:20 de la mañana del sábado 24 de septiembre cuando Almes abrió su acordeón y comenzó a interpretar ‘La creciente’:

“Un grande nubarrón se alza en el cielo,
ya se aproxima una fuerte tormenta,
ya llega la mujer que yo más quiero
, por la que me desespero
y hasta pierdo la cabeza”.

Efectivamente, la joven morena estaba agarrada de la mano de su amor, ese que no veía hace casi un mes, le hablaba al oído, y él le correspondía con besos. Gran premio para la mujer que ha sabido soportar con paciencia y calma momentos tristes y penas negras.
El tiempo pasó tan rápido que llegó el final de la canción, que era como una esperanza lejana, pero que para ellos corre a toda velocidad, porque cuando el amor es grande la perpetuidad adorna el corazón.

Y asi como las nubes se detienen
después de un vendaval
viene la calma,
a todo río le pasa la creciente,
como es el amor que llevo en mi alma.

Estadía corta

El Rey Vallenato, Almes Granados siguió tocando las canciones que le otorgaron la corona en el 44° Festival de la Leyenda Vallenata, pero hizo una parada para hablar: “He llegado hasta este lugar para traerles la mejor cuota de alegría vallenata y espero que su estadía sea corta”.
Enseguida comenzó a interpretar la puya y los aplausos no se hicieron esperar. Cuando cerró su acordeón, volvieron a aplaudirlo y al bajar de la tarima lo abrazaban y le daban las gracias por alegrarles el día.
La joven morena, también agradeció a la distancia, pero nunca se despegó del hombre al que en poco tiempo le regalará un nuevo hijo.
Almes, no cabía de la alegría y emocionado dijo: “estos son los actos a los que más me gusta asistir, porque le mueven a uno las fibras del alma y me doy cuenta que la música vallenata es el mejor vehículo para olvidarse de las penas, asi sea por un rato”.
Las presentaciones continuaron y le correspondió el turno a un grupo de danzas, cuyo director antes de subir a la tarima confesó: “Hoy vengo a brindarles una alegría a los reclusos, entre ellos a uno que mató a mi hermano. Son cosas de la vida, pero lo hago con mucho amor porque este es mi oficio”.
A su lado se encontraba una señora de aproximadamente 70 años, quien llegó a traerle un regalo a su hijo que estaba de cumpleaños. Además, del regalo, al abrazarlo le dejó caer en su hombro derecho varias lágrimas y le dijo: “hijo, asi me muera lo seguiré amando, porque para una madre los hijos asi comentan errores, son los mejores del mundo”.
Ese mismo sentimiento lo plasmó Gustavo Gutiérrez en la canción: ‘Cariño de madre’:

Si el hombre se porta mal a la cárcel vá a llegar
tiene siempre el consuelo de su madre,
entonces la quiere más, qué gran generosidad.
Dichoso me siento yo, porque tengo junto a mí, a mi mamá.

Tantos testimonios de amor y cariño encerrados en una manzana del barrio Dangond, hicieron posible que la fiesta de las Mercedes, hubiera tenido un nuevo ingrediente donde un gigante de ébano con un acordeón al pecho y nacido en el corregimiento de Mariangola, provocó una euforia general que no se olvidará porque el sentimiento nunca puede estar preso.
Muy bien lo dijo un periódico local: “El Rey Vallenato va pa’ la Cárcel’, y cumplió su propósito de obsequiarles a los reclusos alegrías cantadas, esas que tienen la propiedad de ser alimento en las tristezas y en las alegrías.

FRASE PARA DESTACAR:
Los cientos de invitados al acto de celebración de la fiesta de la Virgen de las Mercedes llegaron puntuales. Nadie mandó excusa y ni modo porque todos estaban en el mismo lugar, la Cárcel Judicial de Valledupar.

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