Uno de los temas en los cuales mejor le ha ido al país, durante el gobierno de Juan Manuel Santos, es el de las relaciones exteriores. Poco a poco, con mucho tino y mucha prudencia se avanza en la construcción de una diplomacia más abierta y diversa que la realizada por el gobierno anterior.
A la VI Cumbre de las Américas realizada en Cartagena, de la cual lastimosamente sólo ha quedado el recuerdo del escándalo entre agentes del servicio secreto y algunas damas de la ciudad heroica, se pasó a la Cumbre de Unasur, también en Cartagena.
No obstante, es necesario recordar que la Cumbre de las Américas sirvió para reforzar el liderazgo de Colombia en todo el continente, sus relaciones con Estados Unidos, que ahora entran en la etapa del inicio del TLC, y mostrar a Colombia como un país serio, confiable y con mucho futuro en materia económica y política.
Y la realización de la Cumbre de Unasur, bajo el liderazgo de María Emma Mejía, refuerza ese liderazgo que ha ganado Colombia en el continente, ahora en la presidencia de Santos. El buen éxito del evento confirmó la capacidad de la ex canciller Mejía, en estos temas, y le restó influencia a gobiernos como el de Venezuela, Ecuador y el mismo Brasil, en el continente.
Ahora viene la gira del Presidente Juan Manuel Santos, a la China y Singapur, países en los cuales Colombia tiene mucho por trabajar y ganar en materia de promoción de la inversión, el turismo y las exportaciones de una gran variedad de productos a la zona de mayor proyección de crecimiento económico en el mundo, en los actuales momentos.
Hace bien el Estado colombiano en mirar nuevos países y nuevos mercados para nuestros productos, y esto lo sabe muy bien el Presidente Santos y la Ministra de Relaciones Exteriores, María Ángela Holguín.
El país tiene que seguir diversificando su oferta exportable y también los países de destino de la misma, buscar crecer en la zona del pacífico y – en particular- a países como China y Singapur, es un proceso bien encaminado y que le representa un buen prospecto a Colombia en esta época de globalización e intensificación del comercio internacional, cuando Estados Unidos apenas está saliendo de una crisis y Europa no encuentra camino de salidas a una de las realidades económicas más complejas de toda su historia.
La importancia de esta gira, que algunos necios no demoraran en criticar, sin fundamento, se ratifica con el hecho que la China es la segunda economía mundial, por su capacidad de compra y su tamaño, y que hoy es un comprador importante de productos de Colombia por un valor aproximado a los diez mil millones de dólares.
De allí que consideremos justificado y oportuno que Colombia se muestre como un país serio, con una buena situación macroeconómica, con una democracia estable y sólida y como una nación que respeta la inversión extranjera y – de esa manera- pueda competir por lograr mayores recursos de inversión del Estado y de las empresas chinas.
Reiteramos lo enunciado, luego de la Cumbre de las Américas, de la reunión de Unasur y ahora con esta gira por China y Singapur, el gobierno del Presidente Santos y el país, por supuesto, avanzan por buen camino en materia de política exterior. Este es un punto que hay que abonarle y reconocerle a la actual administración y que se suma al mejoramiento de las relaciones con Venezuela y Ecuador.






