La realización del 45º Festival de la Leyenda Vallenata ratifica el crecimiento de este género musical, que poco a poco, gradualmente, se ha convertido en uno de los más populares del país y de América Latina, sin lugar a dudas.
La música de acordeón tiene nuevos reyes. En la categoría profesional, como sucesor de Almes Granados fue escogido el joven Fernando Rangel Molina, vallenato, de 26 años y discípulo de la escuela del Maestro Andrés “El Turco” Gil, y perteneciente al conjunto del Jilguero de América Jorge Oñate.
Hay que insistir en que los cinco que llegaron a la final de la categoría profesional: Jorge Lucas Dangond Daza, Javier “El Pollo” Mata, Mauricio de Santis, Wilber Mendoza Zuleta, y – por supuesto- el mismo Rangel Molina, reúnen las cualidades para seguir la dinastía de Francisco “El Hombre” y seguir divulgando y pregonando la música vallenata en el país y el exterior. La definición se hace por la actuación en Tarima y la decisión del jurado merece el debido respeto, a pesar de las preferencias y subjetividades propias de este tipo de certámenes.
Jaime Luis Campillo es el nuevo Rey en la categoría aficionado; Fabio Felipe “Pipe” Villabona, es el soberano en la categoría juvenil y la niña, oriunda de Montería, Mélida Gálvis Lafont, es la nueva Reina en la categoría infantil. El triunfo en la canción inédita fue para el bogotano, Germán Villa Acosta, con el merengue “El Rey del folclor”, en honor a este ritmo musical hoy en crisis, según algunos, ya que pocos intérpretes lo ejecutan.
A todos felicitaciones y muchos éxitos en su responsabilidades como nuevos representantes de este importante género musical.
Asumen los nuevos reyes esa gran responsabilidad, en particular el nuevo Rey de la Categoría Profesional, Fernando Rangel Molina, quien remplaza a Almes Granados, que supo representar con maestría y discreción esta música vernácula. Rangel Molina, a pesar de su juventud, interpretó muy bien los ritmos tradicionales: son, paseo, merengue y puya, y además tenía el gran favoritismo del público asistente antenoche a la velada de la ronda final en el Parque de la Leyenda Vallenata, Consuelo Araujo Noguera.
Sería conveniente que la Fundación del Festival de la Leyenda Vallenata hiciera un balance público sobre los resultados en las distintas categorías del acordeón, de la canción inédita, la piqueria y el baile de el pilón. El gran número de concursantes demuestra que hay un buen semillero para esta música, luego de 45 años de festivales; además la misma sigue ganando adeptos en el país y el exterior, en un fenómeno cultural digno de considerar y analizar con detenimiento.
Además del balance musical y cultural, propiamente dicho, insistimos en la necesidad de hacer el análisis económico del Festival 2012, entre gremios y empresarios, y otras instituciones, con el fin de tener claro su magnitud y su impacto en la economía local y regional. Igualmente, volvemos a insistir en la propuesta de realizar otros eventos musicales, con la música vallenata como atractivo central, uno a mitad de año aprovechando las vacaciones escolares y otro a fin de año o en enero, que no represente una competencia para el Festival de Patillal, y permita utilizar – de mejor manera- el Parque de la Leyenda Vallenata, escenario único en su tipo en el país. Y desde ya a planear el 46º Festival de la Leyenda Vallenata para el 2013.






