En medio de la denuncia hecha por el defensor del pueblo a recientes masacres en el Sur de Bolívar y de las acusaciones de la Caravana Internacional que recorrió la región, también se hacen visibles amenazas a iniciativas de paz de comunidades en esa parte del país.
La segunda Caravana Internacional en el Sur de Bolívar, que recientemente entregó su informe a la prensa, acompañó en uno de sus recorridos a la comunidad minera de ‘Caño Hondo’, en el municipio de Arenal, distante unos 17 kilómetros de La Gloria, Cesar. Se trata de una explotación minera tradicional, representativa del Sur de Bolívar y conformada por mineros de Aguachica, Gamarra y Tamalameque, amenazada, como tantas, por la nueva normativa minera diseñada a medida de las grandes explotaciones de las transnacionales.
En esta situación es la que se encuentra la vieja mina de ‘Caño Hondo’, que toma el nombre de un caño que desemboca en la quebrada Arenal; su terreno se acaba de concesionar a una multinacional, desconociendo que hace más de 25 años esa mina es parte de la vida comunitaria.
La comunidad minera se reunió en torno a los caravanistas y les explicó que se sienten como los “nuevos colonizados, como los indígenas expoliados por los conquistadores”; y, que además, no se sienten amparados por el gobierno puesto que la zona no tiene acceso a los más elementales servicios como son el agua potable y buenas comunicaciones; que sólo hay trochas y son casi inexistentes las vías de penetración, lo que provoca de hecho el aislamiento casi total de la comunidad.
La comunidad, a pesar de las dificultades, está empezando a organizarse y a tomar conciencia de la necesidad de coordinarse con las demás para proteger lo que es común, sus derechos y el territorio. No en vano, toda la zona y las actividades económicas de la mina se ven amenazadas por la intención del gobierno de crear un Parque Natural en el Sur de Bolívar, lo que, de facto, paraliza muchas iniciativas y procesos de mejora de las actividades productivas del campo y de las minas mismas.
Alimentos orgánicos producidos por campesinos del sur
La Caravana en su recorrido encontró una plantación orgánica de jalapeños, guayabas y otros alimentos, cultivados por 70 familias que intentan ajustarse a los principios de la soberanía alimentaria, huyendo de monocultivos, diversificando su producción y comerciando localmente.
En Bella Vista, una de las poblaciones visitadas, su institución educativa de emotivos escolares y referente en el territorio porque el profesorado está inmerso en la formación ambiental, ya que es un tema que preocupa a toda la región y es algo a lo que podría dedicarse, además de servir a su misma comunidad.
El representante del colegio reclama que el gobierno no ha cumplido el acuerdo alcanzado para facilitar 50 becas para estudios universitarios de carácter anual, situación que conlleva la imposibilidad de acceso de aquellos estudiantes con escasos recursos, como muestra el hecho de que no más de un diez por ciento accede a estudios superiores; sólo algunos por su propio esfuerzo llegan a Aguachica para iniciar sus carreras en la Universidad Popular del Cesar.
Muy cerca del municipio de Arenal, está el corregimiento de San Rafael, donde hay una profunda problemática ambiental. Todo el municipio se agrupa en torno a la ciénaga que baña las tierras de esa población. Dicha ciénaga ha visto reducida su producción de pescado, según declaraciones de habitantes y pescadores, por la contaminación del agua generada por multinacionales y por el secado que realizan empresas palmeras.
Por ello, paulatinamente se ha llegado a que sólo hay pescado para el autoconsumo de la comunidad y poco para el comercio local, lo que supone una grave situación, puesto que dicha comunidad no posee grandes tierras de cultivo y su sustento proviene de la actividad pesquera, fundamentalmente.






