14 marzo, 2019

Indígenas pobres, con el tesoro en las manos

En la época de la colonia muchas de las piezas de oro de los pueblos indígenas fueron saqueadas; ya no hay oro, pero si un gran tesoro que en la actualidad está siendo aprovechado por ‘colonos’ que compran sus artesanías a precios irrisorios y los venden en los mercados nacionales e internacionales, obteniendo jugosas ganancias.

En la época de la colonia muchas de las piezas de oro de los pueblos indígenas fueron saqueadas; ya no hay oro, pero si un gran tesoro que en la actualidad está siendo aprovechado por ‘colonos’ que compran sus artesanías a precios irrisorios y los venden en los mercados nacionales e internacionales, obteniendo jugosas ganancias.

Con el oro saqueado a los ancestros tayronas el daño fue más cultural que económico, pero ahora es más económico que cultural.
El producto más vendido son las mochilas que hacen parte del ajuar de los pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta; de diferentes colores, tamaños y diseños, son elaboradas a mano por los aborígenes con técnicas ancestrales, que han pasado de generación en generación, pero es una riqueza a la que no le han sacado el debido provecho.

Arhuacos, wiwas, koguis, kankuamos y wayuu tienen diferentes técnicas y usan diferentes materiales para elaborarlas sus artesanías. Los cuatro primeros usan material orgánico, lana de oveja o fique; mientras que el último, en La Guajira, se inclina más por el colorido de los materiales sintéticos.

Poco a poco los pueblos indígenas se han ido organizando, como lo demuestra la Asociación de Artesanas Indígenas Kankuamas, con 100 miembros en el corregimiento de Atánquez, que trabaja en la apertura de mercados para sus productos artesanales y para que a las mujeres de esta etnia se les pague lo justo por cada artesanía.

Las indígenas se esfuerzan por producir más, enseñan a sus hijas e inclusive hace muchos años el arte de hilar la lana para luego tejer dejó de ser una tarea exclusiva de las mujeres, los hombres encontraron en este oficio una fuente ingresos cuando se les complican las labores del campo.

Las manos de las artesanas a veces no dan abasto para la alta demanda, es un proceso de por lo menos ocho días de tejido para cada mochila y para cumplir con los grandes pedidos su principal estrategia es asociarse. No se puede industrializar el proceso, porque precisamente en el trabajo manual es que radica su valor comercial, desde 50 mil pesos en adelante.

El llamado de atención aquí es para las agencias del Estado que se encargan de promover el turismo, la inversión extranjera, el emprendimiento y la tan famosa economía naranja que tiña la bandera del nuevo Gobierno (Procolombia, Innpulsa). Acompañen a nuestros indígenas de la Sierra Nevada para que sus artesanías sigan siendo apetecidas y pagadas a buenos precios en los mercados internacionales.

Hay que reflexionar sobre el hecho de que Colombia exportó 3 millones de dólares en artesanías en 2018, los cuales salieron en su mayoría de Bogotá, Risaralda y Valle del Cauca hacia mercados en Estados Unidos, España, Ecuador, Panamá y Aruba. ¿Cuánto de ese dinero quedó en manos de los indígenas de la Sierra Nevada?

No podemos concluir este espacio editorial sin dar las gracias a la famosa presentadora y empresaria Oprah Winfrey, quien hace algunos días puso la mochila kankuama en los ojos del mundo con la publicación de la portada de su revista O, The Oprah Magazine, donde aparece ella con este elemento de la cultura indígena colombiana para hacer un llamado sobre el cuidado del medio ambiente y el respeto a las etnias de nuestra país.

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