4 octubre, 2013

Iglesia de Badillo espera el ‘milagro’ de la restauración

La iglesia San Antonio de Padua en el corregimiento Badillo, fue declarada Patrimonio Nacional en 1992 y esto no permite que se intervenga su infraestructura sin autorización del Ministerio de Cultura.

Las bancas de la iglesia San Antonio de Padua, del corregimiento de Badillo, está llena de bancas con títulos familiares y comunitarios en el respaldo, agregando así una nota tradicional más a un conjunto de detalles que hacen especial el lugar y sus feligreses.

Pero eso también se suma a otros detalles negativos que se contemplan desde afuera de este monumento nacional; tiene paredes gruesas de adobe que están sufriendo con las goteras, unas puertas de cedro puro que miden unos cuatro metros de altura, y que están en peligro de caer por sus bases maltratadas por los años.

Badillo es un corregimiento con 917 habitantes en el casco urbano y junto a los habitantes de las zonas rurales, completa 1317 personas. La Inspectora Rural asegura que es necesaria la intervención urgente a la iglesia San Antonio de Padua, puesto que está en graves condiciones.

Los feligreses corren riesgos y por eso ya no las abren de par en par.

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Las ventanas están en iguales condiciones; los altares menores, que son de concreto y baldosa, deslucen porque el altar mayor es de madera, aunque vieja y opaca.

Estos daños ocasionados en  los últimos 20 años en los que, según los habitantes del corregimiento, no ha recibido una sola reparación concreta.

En la pared de la iglesia, al lado del confesionario sin puertas, reposa una placa que dice: “Restauración integral del Ministerio de Obras Públicas y Transporte, dirección de Inmuebles Nacionales, Presidente Cesar Gaviria Trujillo, 4 diciembre de 1993”; además de otros nombres y detalles, que muestran el santo y el milagro de la última restauración.

El diario EL PILON llegó a este lugar atendiendo un llamado de la comunidad, preocupada por el estado de la iglesia, y el peligro latente para sus feligreses. 

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“Hasta el sol de hoy no ha habido más intervenciones del Estado y está bastante deteriorada la iglesia. La iglesia tiene todas las características de la época colonial y por eso hoy tiene goteras, se deterioran las paredes, se agrietan”, dijo Elina Patricia Gutiérrez, Inspectora Rural del Corregimiento de Badillo.

La Inspectora resalta que en varios años ha solicitado apoyo a las entidades de Cultura en el Cesar, pero la respuesta es negativa puesto que el título que ostenta la iglesia, no permite una intervención cualquiera; debe haber autorización del Ministerio de Cultura, así como sucede con el Colegio Nacional Loperena en Valledupar.

Una cachaca cuida del templo

Los vallenatos, oriundos de Badillo dicen jocosamente que esperan la visita de los “cachacos” para reparar la iglesia, puesto que conocen la situación del “asunto ese del patrimonio”, y aunque han visto a la gente del interior, llegar, medir, observar la iglesia, la única cachaca que la cuida es Carmen Díaz.

“Yo nací en Guachetá, Cundinamarca pero desde el 73 vivo aquí, hace 40 años solo he visto abandono.

El padre viene el sábado y se asiste a la misa; aquí se hacen bautizos, se velan muertos, aquí se casan, la iglesia la apetecen, pero el abandono sigue”.

“No queremos políticos”

Luego de ver movimiento en la iglesia, llegan varios feligreses y aprovechan para quejarse, para decir que al templo viene gente desde otros lados del país a tomarse fotos, atraídos por la leyenda y la tradición.

Jairo Francisco Manjarréz dice que le llaman “El Pollo Negro”, porque es certero con sus palabras. Dice que le prometieron en la gobernación pasada que le iban a dejar el pueblo igual que a Valencia de Jesús, pero no le cumplieron.

“Los administradores de turno son toditos todos unos sinvergüenzas, hemos tenido mandatarios de Patillal, de Valledupar que son hijos de aquí, porque este pueblo es más viejo que el valle, y cómo es posible que ellos no se van a condoler de este pobre pueblo”, dijo.

Los recursos no llegan 

“Desde hace dos o tres años hemos estado gestionando recurso del Ministerio de la Cultura, Gobernación, Alcaldía pero ha sido imposible; las dificultades han sido varias, proyectos mal presentados, voluntad política, pero esperamos que con la organización en la comunidad, ella adelante actividades para terminar la casa cural y esperamos que en algún momento consigamos mantenimiento con recursos del Estado”, dijo el Párroco de la Iglesia La Concepción en Valledupar, Jesús Torres.

Devolvieron el proyecto

El director de la Casa de la Cultura, Alberto Muñoz Peñaloza resaltó que es necesario que la iglesia sea intervenida hasta donde al Ministerio de la Cultura lo permita.

“A la iglesia de Badillo no se le ha hecho mantenimiento anual como si se le ha hecho a la de Valencia de Jesús, pero a partir de 2014 se le hará el mantenimiento anual, y también se espera elaborar el proyecto que se presentó para obtener un aporte por concepto de recursos IVA, ante el Consejo de Patrimonio Departamental, con el propósito de subsanar algunas observaciones que ellos han realizado”.

La Administración Municipal solicito al Consejo de Patrimonio Departamental, recursos cercanos a los 100 millones de pesos para poder intervenir la iglesia, pero el proyecto fue devuelto por algunas fallas.

Muñoz Peñaloza asegura que se presentará nuevamente y que, el próximo año, arranca el mantenimiento permitido para la iglesia San Antonio de Padua.

Muñoz Peñaloza aseguró que dentro de poco solicitará una inspección técnica para la iglesia de Badillo, trabajo que haría la Secretaría de Obras Municipal, con el objetivo de identificar qué mantenimiento y de qué características debe hacerse.

Solo quedaron las paredes 

Según una nota del diario EL TIEMPO publicada el 1 de mayo de 1993, cuando los contratistas de la Dirección de Monumentos Nacionales fueron a evaluar el estado del templo de Badillo para proceder a su restauración, encontraron que los altares y hasta las bancas no estaban en su lugar.

La iglesia fue saqueada y se llevaron hasta los santos. Antes, en la década del 70, un inspector intentó tumbar la iglesia porque estaba muy vieja, pero no lo dejaron.

Según el ingeniero restaurador Benjamín Mendoza, sólo encontraron las cuatro paredes y un portón maltrecho.

En consecuencia, sólo pudo ser mejorada la estructura del pequeño templo y la Curia se encargaría de reponer los santos, los altares y los bancos.

Los pioneros 

Señala El Tiempo que los historiadores sostienen que en 1700 los españoles construyeron dos centros urbanos en las Sabanas de Poponi; en el primero establecieron la parte administrativa y de justicia, bautizándolo como Valencia de Jesús; en el segundo, el centro agrícola, lo llamaron Badillo.

De los dos, Valencia fue el más importante. Allí se estableció el Cabildo y la Casa del Santo Oficio, donde funcionaba el Tribunal de Justicia, cuyas sentencias eran dictadas al frente de una cruz en el interior de la parroquia.

Como muestra de poderío y dominio, con el respaldo de la Iglesia, los españoles edificaron las dos parroquias, conservando las características arquitectónicas medievales. Sobresalían entre las rústicas viviendas y era fácil divisarlas desde lejos dada la blancura de sus paredes.

En los años 70 y principios de los 80, las parroquias comenzaron a registrar un deterioro acelerado. Ambas se quedaron sin techos y las paredes de  60 centímetros de  espesor  fabricadas con ladrillos crudos y cocidos comenzaron a erosionarse por acción de la lluvia y el viento.

Entonces fueron declaradas monumentos nacionales y en junio de 1991 comenzaron los trabajos de restauración con una inversión de 140 millones de pesos.

Tratando de guardar el estilo medieval en el interior, se utilizaron maderas de la región como guayacán, pui, carreto y corazón fino, moldeadas por 15 carpinteros de Cartagena.

PUNTOS DE VISTA

Everlides Manjarrez, feligrés: “Hace más de  15 años que vinieron a arreglarla y desde entonces se viene debilitando, hasta culebras se han metido. Los turistas vienen a verla pero nadie llora por ella”.

Carmen Díaz, feligrés: “Esta iglesia la vienen a visitar muchos, pero en la Casa de la Cultura no quieren que uno le ponga una uña porque se necesita un permiso”.

Por Andrés Llamas Nova 


andres.llamas@elpilon.com.co