12 julio, 2019

Hablando de una casa grande y una región Caribe

Nos hicimos presentes este martes en Santa Marta en la presentación que el experto vallenato Jaime Bonett, director del Centro de Estudios Regionales del Banco de La República, hizo de su trabajo colegiado, llamado ‘Casa Grande Caribe’ y el miércoles en Barranquilla en el acto simbólico de firma de la ley de regiones del presidente Duque ante los gobernadores, liderados por el gobernador del Atlántico, Eduardo Verano, nuestro columnista y gestor durante décadas de la mencionada ley, nacida al fin 27 años después de la Constituyente de 1991.

Nos hicimos presentes este martes en Santa Marta en la presentación que el experto vallenato Jaime Bonett, director del Centro de Estudios Regionales del Banco de La República, hizo de su trabajo colegiado, llamado ‘Casa Grande Caribe’ y el miércoles en Barranquilla en el acto simbólico de firma de la ley de regiones del presidente Duque ante los gobernadores, liderados por el gobernador del Atlántico, Eduardo Verano, nuestro columnista y gestor durante décadas de la mencionada ley, nacida al fin 27 años después de la Constituyente de 1991.

La ‘Casa Grande Caribe’ fue concebida por un grupo de economistas con la visión del hoy rector de la Universidad del Norte, Adolfo Meisel. Tuvo su inspiración cultural la obra del cienaguero Álvaro Cepeda Samudio, y, decimos, en esa obra que alguna vez llamó GGM ‘La Casa’, según nos lo recordó Eligio García, su hermano, y que luego se publicó como Cien años de soledad.

En esa casa debemos caber todos y para eso hay que ‘nivelar la cancha’ al superar los indicadores de pobreza que nos pone a la Costa, y a ciertas partes de ella, en niveles inferiores a las peores zonas del África. Eso fue el propósito del grupo de expertos, que le pusieron ciencia y corazón al diagnóstico e identificaron que en educación y salud, nutrición y cobertura de acueducto y saneamiento básico, con inversiones de 2019 a 2030 de US 16.000 millones, se superaba el mal. Los cuales haciendo las previsiones correspondientes bien pueden estar suficientemente fondeados entre recursos de regalías, castigando rubros y escenarios de proyecciones, las transferencias del sistema general de participaciones y otras fuentes como recursos propios.

Se identificó un problema severo en lo cultural e institucional que desafía esa realidad. No solo los niveles crecientes de corrupción sino los de impericia y escasa capacidad técnica para llevar a cabo los proyectos ciudadanos. Sobre este aspecto estuvimos ávidos de escuchar las apreciaciones del experto y experimentado hombre público, el sucreño Antonio Hernández Gamarra, quien nos ilustrará en próximas semanas con análisis especialmente para EL PILON sobre las dificultades y recomendaciones para lograr una efectiva ejecución de los programas y proyectos que, de acuerdo con el inicial designio, superará los niveles de pobreza regionales.

En próxima notas editoriales ampliaremos el tema de la ley de regiones, y cómo la nuestra puede hacer de la ‘Casa Grande Caribe’ su agenda prioritaria.

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