19 agosto, 2019

Galán…entre su cruzada moral y la desconfianza universitaria

“El avión llego temprano, de un cielo lejano azul trajo a Fabito Lozano, y a Belisario Betancur, el uno es muy liberal, y el otro es godo decente, dos tipos tan importantes que pueden ser presidentes”. El aparte transcrito corresponde a la canción titulada “El godo decente” del maestro Escalona la cual hemos recordado al […]

“El avión llego temprano, de un cielo lejano azul trajo a Fabito Lozano, y a Belisario Betancur, el uno es muy liberal, y el otro es godo decente, dos tipos tan importantes que pueden ser presidentes”.

El aparte transcrito corresponde a la canción titulada “El godo decente” del maestro Escalona la cual hemos recordado al cumplirse treinta años del magnicidio de Luis Carlos Galán el líder Liberal que se dice que pudo haber llegado a ser presidente, pero la muerte se lo impidió, de quien se decía en mi universidad, la del Atlántico que era un pechichón del establecimiento, que su discurso era monotemático y antidrogas, lo que se interpretaba, de pronto en forma equivocada, como prueba ineludible de su actitud arrodillada ante Los Estados Unidos.

Imposible olvidar el día del magnicidio, era viernes y acababa de culminar materias en el programa de Derecho, ya era egresado, había realizado mi ultimo examen final y debía prepararme para iniciar los preparatorios, arme entonces viaje para irme a descansar quince días en Monguí al lado de mi vieja, era mi propósito viajar el sábado 19 de agosto, estaba corto plata, entonces para la despedida, esa noche fui con Janis la novia bonita que tenía quien hoy es mi esposa al Restaurante DRAGON FENIX y entre los dos compartimos un arroz chino, de allí nos fuimos para una tabernita barata que quedaba muy cerca de los Cinema a compartir un rato, claro con todo el cuidado y mesura en los gastos para no fallar el pasaje, estuvimos como dos horas, al salir del lugar nos tropezamos con un escenario espantoso, que me recordó una película sobre el golpe a Salvador Allende en Chile, las calles solas, los pocos vehículos que pasaban iban a toda velocidad, los soldados vestidos de caqui y con casco de guerra se habían tomado las calles, lo primero que vino a mi mente fue que se había producido un golpe de Estado, intentamos acercarnos a un soldado para preguntar que pasaba y lo que hizo fue exigirme documentos y requisarme hasta los tobillos, parecía un autómata, eso aumento el miedo que empezaba a apoderarse de mí.

Ya requisado seguimos caminando hasta que encontramos en una esquina una venta de perros calientes donde había un grupito de personas con la oreja pegada de un radio que el tipo nenia guindado, estaban escuchando las noticias y uno de los que estaba nos contó que habían herido a Galán, así pudimos enterar y hasta nos parecío exagerada la militarización, después de dejar a Janis donde vivía, seguí caminando hasta llegar a la pensión sin encontrar ni una alma civil en el camino, al llegar pude darme cuenta de la brutal realidad que afrontábamos los colombianos, Galán había sido eliminado, me puse a pensar en dos hechos coincidenciales, primero que el eslogan de Evaristo Sourdis como candidato presidencial era “Ahora o nunca” y falleció prematuramente, y el de Galán también “Ahora o nunca” y se nos fue temprano, la otra coincidencia es que me fui a estudiar el primer año de derecho en la universidad el 1° de mayo de 1984 día del sepelio de Rodrigo Lara Bonilla, a quien siempre admire como jurista, y regresaría a mi casa al terminar académicamente el día del sepelio de su compañero de lucha Luis Carlos Galán, fue una noche larga y ninguno de los pensionados dormimos escuchando la radio. ¡La guerra solo le gusta a quien no la ha vivido!