1 agosto, 2020

Fondo de Fomento Forestal

El pasado 20 julio, la senadora Paloma Valencia, radicó varios proyectos de Ley que pretenden impulsar la inversión productiva en el campo a través de unos esquemas novedosos de acceso a financiamiento para los sectores agrícola, pecuario y forestal. Hoy, me ocuparé de analizar su propuesta de crear un Fondo de Fomento Forestal, para incentivar […]

El pasado 20 julio, la senadora Paloma Valencia, radicó varios proyectos de Ley que pretenden impulsar la inversión productiva en el campo a través de unos esquemas novedosos de acceso a financiamiento para los sectores agrícola, pecuario y forestal.

Hoy, me ocuparé de analizar su propuesta de crear un Fondo de Fomento Forestal, para incentivar de manera eficaz la siembra de árboles en el país, con el propósito de compensar la contaminación ambiental, recuperar los suelos degradados y mejorar los ingresos de los productores del campo.

Me gusta el enfoque de la propuesta del fomento forestal, porque parte de la premisa que existe la necesidad de recuperar suelos para el uso productivo, mejorar la biodiversidad y generar riqueza.  Sobre todo a nivel regional.  En ese contexto, propone asignar al sector privado el papel de ejecutor y al Estado, el papel de establecer incentivos tributarios, jurídicos y financieros para las actividades de forestación y reforestación con planes de manejo a nivel predial.

No nos echemos mentiras. A impulsos de la iniciativa pública, la implantación de un sistema de fomento forestal es muy limitado y de poco impacto en la cobertura nacional.  El máximo desarrollo forestal se alcanza cuando el sector productivo, el sector financiero y la administración pública, trabajan de manera conjunta en las tareas de diseño, tutela y fomento del sistema forestal.

Es un esquema gana-gana. Los productores del campo, como beneficiarios por el manejo sostenible y productivo de sus proyectos forestales y destinatarios finales de las políticas de incentivos estatales; las entidades financieras, como profesionales de la gestión de los créditos;  y la administración pública, como garante del interés de la sociedad en la búsqueda de soluciones eficaces para la protección del medio ambiente.

La experiencia nos pone de manifiesto que en los países en los que existe dicha colaboración, los productores del campo son capaces de desarrollar sus producciones agropecuarias con buenas prácticas ambientales para contrarrestar los riesgos del cambio climático y mejorar la biodiversidad de sus fincas, generando más productividad y rentabilidad en sus agronegocios.

El Fondo de Fomento Forestal (FFF), que propone crear la senadora Paloma Valencia, sin personería jurídica y adscrito al Ministerio del Medio Ambiente, recaudaría y administraría los recursos del impuesto de carbono ($15.600 por tonelada) que hoy giran los sectore de hidrocarburos e industrial al ministerio de Hacienda por emisión de gases de efecto invernadero. Con estos recursos, el Fondo, fomentaría la forestación a través de pagos por compensacion ambiental por generación de bonos de carbonos a través de plantaciones certificadas.

El impacto de esta tremenda iniciativa se las resumo en un solo ejemplo. Fedegan acaba de censar 610.000 pequeños ganaderos con un hato menor a 20 vacas.  Si el Fondo incentiva la siembra de 500 árboles en cada predio de esos ganaderos -para fomentar el silvopastoreo-, habrá logrado fomentar la siembra de 305 millones de árboles en menos de un año.  Tres veces más que lo propuesto por el director del Departamento de Planeación Nacional y el Ministro del Medio Ambiente.

Una linea de crédito a largo plazo con garantía del vuelo forestal, dispararía aun más las plantaciones forestales.