14 septiembre, 2015

Fitoremediación, la cura de suelos afectados por la minería

El investigador argentino Luciano Merini emitió algunos conceptos del proyecto de investigación que adelantan con el gobierno y algunas universidades locales en temas de restauración de suelos.

Luciano Merini, docente de la Universidad de la Pampa e investigador Conicet.
Foto: Carmen Barcasnegras

En el marco del convenio de cooperación internacional entre el Ministerio de Ciencia y Tecnología, CONICET en argentina, entidades del gobierno nacional como Corpoica, la Universidad de Santander y la Nacional; el investigador Luciano Merini llegó a la capital del Cesar para ultimar algunos detalles del proyecto de restauración de suelos que lleva una ejecución del 50 %.

El proyecto de restauración de suelos afectados por la minería consiste entre otras cosas en verificar si las especies aromáticas pueden establecerse en los suelos de los botaderos, además busca los posibles contaminantes que tienen los suelos y cómo las plantas procesan este tipo de tóxicos.

Para conocer acerca de los avances que se han presentado en el marco de este convenio de cooperación, EL PILÓN habló con el docente de la Universidad de la Pampa en Argentina e investigador de CONICET, Luciano Merini.

EP: ¿Cuál es la finalidad central de este proyecto?
Luciano Merini: Estamos trabajando específicamente en la remediación de suelos afectados por la actividad minera y la idea es implementar tecnologías de fitoremediación y eventualmente obtener algún beneficio adicional a partir de las especies vegetales que se cultivan, entonces estamos enfocados en cultivar especies aromáticas, nativas y a partir de la extracción de aceites esenciales buscarle una oportunidad de sustentabilidad al proyecto.

EP: ¿Desde cuándo vienen adelantando este proyecto de fitoremediación?
LM: Bueno se presentó en 2014 y se ejecuta en 2015 – 2016 pero venimos trabajando en la idea desde 2012. Está en un 50 % de ejecución y mi visita a Colombia forma parte de ese proyecto de movilidad; la idea central de todo es la movilidad de investigadores y estudiantes de posgrado entre países para consolidar un grupo de investigación internacional. En cuanto a cuestiones técnicas en la contraparte colombiana ya tenemos identificados sitios de probable ejecución de proyectos pilotos que tienen que ver con alguna zona de explotación minera en la región de La Jagua de Ibirico y ya hemos recolectado algunas muestras de suelo que se están caracterizando en estos momentos .

EP: ¿En el tema de aceites esenciales, quienes estarán a cargo en esta zona?
LM: La idea es incorporar a los grupos kankuamos que están trabajando en la extracción y producción de aceites esenciales, ellos serán los que aportarán esta tecnología.

Estamos avanzando en el momento en las dos puntas en lo que va a ser la comercialización a futuro de esa biomasa vegetal y comenzando con las investigaciones básicas de laboratorio propias o necesarias para implementar esta tecnología.

En Argentina ya hemos realizado aislamientos de microrganismos tolerantes a metales pesados que suelen ser uno de los principales problemas de contaminación asociados a la explotación minera. Estamos trabajando en colaboración con la Universidad de Buenos Aires para caracterizar la capacidad de esos microorganismos que toleran niveles altos de metales en suelo para promover a su vez el crecimiento vegetal.

La idea central es asociar una planta y microorganismos de suelo asociados a su raíz para generar un sistema más complejo de recuperación o estabilización de esos suelos.

Ya se hizo una visita a la asociación de indígenas productores de aceites aromáticos en la zona de Atánquez. Esperamos que las plantas que establezcamos en la zona minera lo procesen estos indígenas y estas tecnologías de extracción de aceites se masifiquen en la región como una alternativa de estabilizar.

EP: ¿Cuál es la labor de Corpoica en todo este proceso?
LM: La idea es hacer las investigaciones mínimas necesarias en el laboratorio. Corpoica es el organismo ejecutor de este proyecto en Colombia, ellos son los encargados de llevar adelante toda la parte de gestión del proyecto.

Este proyecto de movilidad internacional articula con un macroproyecto dirigido por Corpoica, ellos tienen acceso a otros como es el caso de los aceites esenciales o desarrollos de bioinsumos a partir de aislamientos de suelo.

EP: ¿Por qué el Cesar, en últimas que buscan ustedes mediante todo el proceso que adelantan?
LM: Sin duda el impacto ambiental es una de las externalidades negativas más evidentes de la explotación minera, pero entendamos que esta actividad también es parte del desarrollo económico de la región, la idea sería equilibrar las cosas, no es ir en contra de la explotación minera porque detenerla también tiene otras externalidades; la idea es encontrar una manera armónica de que eso se lleve de manera sustentable y en función al estado del arte de esta tecnología.

Lejos de querer ir en contra de la explotación minera la idea es generar un sistema que se pueda adaptar armónicamente a los procesos o que puedan confluir en un proceso común que mitigue la huella ecológica de las explotaciones y que forme parte de un proceso de cierre de mina que sería a lo que apuntan los proyectos mineros o las ultimas exigencias en cuanto a presentación de proyectos mineros, deben incluir en el proyecto los costos y logísticas del proceso de cierre, a eso estamos apuntando como proyecto a largo plazo.

Apostamos a que esta tecnología entonces es amigable con el medio ambiente. No es lo mismo colocar una serie de maquinarias a tratar de extraer contaminantes a colocar plantas, forestar y eco restaurar una región, la idea es encontrar los mecanismos para una toma racional de decisiones en función de hacer la fitoremediación una opción sustentable para un proyecto de cierre de mina.

“Lejos de querer ir en contra de la explotación minera la idea es confluir en un proceso común que mitigue la huella ecológica de las explotaciones”: Luciano Merini.

Letty Polo Thomas
lettymarcela@hotmail.com