11 julio, 2019

Escuchemos las advertencias

Como introducción a esta columna, no cabe otra cosa que decir que el mayor peligro para el medioambiente es que nosotros no escuchamos las advertencias. Expresamos permanentemente por todo los medios de difusión que el árbol es el principal eslabón de la naturaleza, por supuesto, por las funciones que cumple en ella, sin embargo los […]

Como introducción a esta columna, no cabe otra cosa que decir que el mayor peligro para el medioambiente es que nosotros no escuchamos las advertencias.

Expresamos permanentemente por todo los medios de difusión que el árbol es el principal eslabón de la naturaleza, por supuesto, por las funciones que cumple en ella, sin embargo los destruimos para lo que se nos venga en ganas. Hoy estamos recordando el árbol y para ello, hemos establecido por iniciativa de nuestro periódico El Pilón un grupo que se ha denominado muy acertadamente “La Mesa del Árbol” que no es otra cosa que hacer crear conciencia a todos los niveles privados e institucionales del tratamiento y consideración que hay que tener por los mismos.

Esta preocupación por la situación de los árboles, especialmente por la que estamos observando en Valledupar, que entre otros es de la ciudades mejor arborizadas de Colombia y otra cosa es que estén bien o mal plantados y en sitios inadecuados algunos. Ante lo planteado, es preciso manifestar como premisa que la arborización urbana es patrimonio del municipio y son el ornato o belleza de esta ciudad.

No se puede desconocer al hablar del tema que el manejo del árbol urbano comienza por elegir las especies adecuadas para el sitio indicado, pero no ha sucedido aquí, ya que para esto se debe tener el conocimiento más completo posible del comportamiento, crecimiento y entorno de los mismos.

Hoy por hoy venimos hablando de ciudades sostenibles para una sociedad moderna, esto quiere decir, ciudades que perduren en el tiempo, por esta condición se debe mantener un equilibrio entre el uso del suelo y los servicios, infraestructura, equipamiento urbano y las necesidades sociales, culturales y espirituales del hombre ya que paisaje urbano interactúa con las áreas verdes que cumplan funciones ambientales, como la recreación visual y depuración del aire que mejore la calidad de vida de las personas, por tanto, los árboles deben recibir un manejo tal que asegure su conservación y propósito.

Así las cosas, seguimos sosteniendo que Valledupar requiere de una oficina o un ente que se dedique al cuidado de árboles o áreas verdes, tal como lo ha plasmado en su momento el doctor Víctor Martínez, pero esta noble y plausible intención al presentarla al Concejo Vallenato fue rechazado al no considerarlo relevante ¡Vaya crasa ignorancia!. Se necesita en tal sentido, que el señor alcalde del momento tome iniciativa ya que se hace necesario para el entorno en que se debate la ciudad; No lo piense dos veces señor alcalde, si queremos que para el futuro se nos siga teniendo como ciudad verde de Colombia que es un sobresaliente privilegio.

A los árboles hay que mantenerlos o intervenirlos no como creen algunos ambientalistas románticos que a los árboles no hay que tocarlos, claro que sí pero técnicamente.

En resumen, los árboles prestan servicios ambientales y contribuyen a mejorar la calidad de vida de las personas que interactúan con ellos, por lo tanto, el municipio en cabeza del alcalde más temprano que tarde debe empezar a implementar su cuidado. Gracias señor alcalde por escucharnos.

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