4 diciembre, 2019

Entramos al mes más importante

Entramos al mes que tiene singular importancia por su aspecto religioso, romántico, tradicional, aunque infortunadamente costoso. Diciembre predispone a la bondad y al cariño, a recordar aquellos seres queridos que se han ido (cómo olvidar a mi inolvidable madre Lety Palmera, a mis buenas tías Dominga, Susana y a mi tío Ovidio Palmera), cuyas huellas […]

Entramos al mes que tiene singular importancia por su aspecto religioso, romántico, tradicional, aunque infortunadamente costoso. Diciembre predispone a la bondad y al cariño, a recordar aquellos seres queridos que se han ido (cómo olvidar a mi inolvidable madre Lety Palmera, a mis buenas tías Dominga, Susana y a mi tío Ovidio Palmera), cuyas huellas y afectos se renuevan en los días navideños y fin de año.

Preparémonos a alternarnos de una tranquilidad y una generosidad necesaria dentro de una costumbre no siempre grata por el aspecto económico que representa y por las angustias de las compras de los famosos regalos. Hay que procurar la austeridad y a la vez recordar a aquellos cientos de niños de escasos recursos económicos que no pueden tener el goce del que muchos de nosotros disfrutamos.

La Navidad se ha convertido en días de jolgorio y fiestas. Pero ello no obsta para revivir el espíritu cristiano y pensar en el Niño Jesús, a los pastores, a la estrella que condujo a representantes de todas las razas al lugar donde un Niño Dios comenzaba su vida terrenal para alcanzar la magnificencia de un ser todopoderoso, encargado de redimir al hombre del pecado y llevarlo por el sendero del amor, hacia esa morada prometida donde todos los que sigan sus enseñanzas pueden encontrar la completa felicidad.

La Navidad es un momento de reflexión y de reencuentro en el que generalmente hacemos un balance del año, en el que nos planteamos algunos cambios y en el que deseamos a nuestros amigos, a nuestros gobernantes y a nuestro prójimo lo mejor para su vida.

En nuestro departamento y en especial en nuestra Valledupar querida, hay mucho qué pensar y muchos deseos por pedir al nuevo gobernador Luis Alberto Monsalvo y a nuestro nuevo alcalde Mello Castro.

Este mes es uno de los más importantes. Por ejemplo, dentro de tres días será la noche de las velitas. Hace años, la época navideña comenzaba 9 días antes del 25 de Diciembre con la novena de aguinaldos. Con el tiempo y la presión comercial se ha estirado varios días más hasta el punto de que el 7, víspera de la Inmaculada Concepción, puede considerarse el inicio de la temporada.

Este sábado 7 para amanecer 8 se encenderán las luces decembrinas y con ellas el espíritu que debe acompañar estos festejos, es decir, un ánimo de alegría sana, desquite de los sinsabores del año, igual queremos unas fiestas navideñas sin quemados. Y como es mi costumbre, trataré otros temitas y me voy a referir a todas aquellas personas que se dedican a la usura que es la peor plaga que hay en la tierra. Estos personajes son unas lacras y más cuando actúan con sevicia y de mala fe. Esto le cae a algunos abogados que son unos depredadores, estranguladores y extorsionistas de la necesidad pública, sin escrúpulos.

Todos estos usureros y abogados pagarán aquí en la tierra el daño que hacen a indefensas víctimas. Dios está arriba y tendrán a la larga que rendirle cuentas. Gozan con el dolor ajeno, los hay sinvergüenzas, inclusive han venido de otras regiones y pueblos cercanos a enriquecerse de nuestra sana Valledupar. Este es el verdadero cartel del remate: usureros, banco, abogados y arquitectos asociados que se prestan para esto. Líbranos Dios de esos personajes.

Postdata: sigue la Calle del Cesar sin dolientes, sigue el desorden en la movilidad, trancones por todos lados, sigue la obscuridad en el centro, sigue la inseguridad y los motociclistas haciendo lo que les da la gana y nadie dice nada. Estamos jodidos.