15 marzo, 2019

En cada elección hay ‘cambio de camiseta’

A los políticos hoy no les interesan las ideologías, sino los avales, por ello, en cada elección, se cambian de camiseta.

Si hay algo cierto en política es que esta es cambiante y dinámica, y eso queda más que demostrado en cada contienda electoral, en la que los candidatos cambian de partido de acuerdo a los intereses que tengan.

La ideología de partido quedó atrás, toda vez que los nuevos políticos cambian de camiseta de acuerdo a las necesidades que tengan, es decir, apoyos, aval, puestos, entre muchos otros, por lo que ya a nadie le resulta sorprendente que una persona sea de un partido y en las siguientes elecciones se cambie a otro.

En el Cesar los ejemplos son muchos, pero uno que llama poderosamente la atención es el de Evelio Daza Daza, un político de hablar fuerte, de ideas claras, pero que al momento de escoger partido no tiene que ver.

Daza Daza ha militado en varios partidos, entre ellos el Liberal; en las pasadas elecciones fue precandidato por el partido Alianza Verde a la Alcaldía de Valledupar, y en esta oportunidad se inscribió por el Centro Democrático pasando de un extremo al otro, de ahí que llame tanto la atención su cambio radical.

Otro que hizo un cambio que muchos aún no entienden es el precandidato a la Gobernación del Cesar, Luis Alberto Monsalvo, quien después de ser de la U renunció a esta para aspirar por Cambio Radical, pero con coaval de la U, partido que la vez pasada lo llevó a ser gobernador.

Luis Alberto Monsalvo renunció a la U pero llevará coaval de esta. Foto: Cortesía.

Fredys Socarrás Reales, quien se hizo elegir alcalde a través de un movimiento por recolección de firmas, pasó durante su gobierno por tres partidos: Cambio Radical, luego al partido Liberal y hoy está entre los alternativos con un pie en el liberalismo de Juan Fernando Cristo.

Su ‘pupilo’ Jaime González, quien fue su candidato a la Alcaldía de Valledupar, también pasó de Cambio Radical al liberalismo, hoy hace parte del gobierno de Iván Duque.

CAMBIOS MECÁNICOS

Estos cambios de ‘camiseta’ no son ilegales, por el contrario, están bajo los parámetros de la ley y la Constitución, aduce el abogado y analista Carlos César Silva, para quien estos cambios lo que demuestra es que la política se ha convertido en un mercado: “Donde los partidos simplemente son dispensadores de avales que más allá de la ideología es operar en una mecánica, donde el objetivo es ganar para luego gobernar, de acuerdo a intereses previstos”.

“Nos damos cuenta que hay casos como el de Evelio Daza que pasa de un partido como el Verde que es de centro izquierdo a uno como el Centro Democrático que es de derecha radical, entonces nos damos cuenta que no hay ideología, que lo que hay es un interés muy raro de cambiar de un partido a otro, sin tener que ver la ideología. En el caso de Luis Alberto Monsalvo, es un tema mecánico, se pasa de la U a Cambio Radical pero simplemente para proteger unos intereses, recordemos que el gobernador actual (Francisco Ovalle) estaba en Cambio Radical y luego aterrizó en la U, eso sucede porque la política funciona como una simple mecánica, donde se persiguen unos intereses y la ideología pasa a un segundo plano”.

Agregó que los partidos hoy más que identidad política e identidad ideológica lo que buscan es funcionar como una máquina que expide avales al candidato que sea el mejor postor y pueda llevar al triunfo.

Para Rubén Darío Carrillo, quien ha sido secretario de Gobierno y candidato a la Gobernación, lo que ocurre en el Cesar es muy común, sobre todo en época de elecciones.

Para él muchas veces no hay coherencia, con el partido y demuestra que se utilizan los partidos de acuerdo a la conveniencia de momento.

“Realmente uno veía antes y todavía lo recordamos que por ejemplo, en un partido como el Conservador no era concebible ni para él ni para sus electores, que terminara aspirando por el partido Liberal o al contrario, pero hoy que una persona cambie de partido es muy común”, aseguró.

Para él, casos como el de Monsalvo, quien aún está como precandidato, es una simple operación de mecánica política, mera conveniencia, debido a que en este caso lo lógico es que el aval lo expida el partido de la U que lo llevó a la Gobernación y no Cambio Radical.

Lo cierto en esto es que cada evento democrático es distinto y a la gente se le olvidan las cosas, agrega Silva, quien dice que las personas tienen mala memoria y no se castiga en las urnas, además que no le importa votar por cualquiera, sea porque le tiene rabia al candidato contrario, porque lo ve menos malo, porque es el que va a ganar, en fin un sinnúmero de cosas.