1 agosto, 2021

El tigre anda suelto

Uno de mis animales preferidos es el tigre, pero no los de bengala, que solo los hay en la India, ni el siberiano que solo habita en Rusia, sino el nuestro, al cual llamamos jaguar, cuyo nombre científico es Panthera-Onca. Es el mayor depredador de América. Nuestra fauna está de plácemes y es que luego […]

Uno de mis animales preferidos es el tigre, pero no los de bengala, que solo los hay en la India, ni el siberiano que solo habita en Rusia, sino el nuestro, al cual llamamos jaguar, cuyo nombre científico es Panthera-Onca. Es el mayor depredador de América.

Nuestra fauna está de plácemes y es que luego de ser capturada una hembra sub adulta por la comunidad en área rural del municipio de Agustín Codazzi, aquí en el Cesar, retorna a su hábitat natural, después de un proceso de atención y valoración llevada a cabo en el centro de fauna de la Corporación Autónoma Regional del Cesar, Corpocesar, y de haberse adelantado diálogos de concertación con las comunidades localizadas en el área de influencia del sitio de liberación.

Si bien es cierto que muchas veces estos grandes felinos se acercan a hatos y parcelas en busca de alimento, por lo general esta especie es esquiva y huye del hombre; esta es una historia al momento con un desenlace feliz, muy diferente al que tuvo la pobre Julieta, la Manatí masacrada por pescadores en la Ciénaga Grande, la cual, al igual que el tigre, se encuentra en grave peligro de extinción.

El jaguar liberado en la Serranía del Perijá es el primero en la región Caribe que podrá ser rastreado satelitalmente; este es un magnífico trabajo de equipo por parte de los funcionarios de esta corporación. Nuestro entorno montañoso siempre ha sido territorio de tigres, máxime que otrora habían muchos hatos ganaderos cercanos.

Como anécdota les refiero que gracias a la presencia de un tigre hace más de 60 años en el hato La Florida (hoy predios del Novalito), el barrio recibió dicho nombre, dado que un señor que trabajaba en el respectivo hato, cuyo nombre era Manuel, y le apodaron Lito (abreviación de Manuelito), fue encargado de buscar un burro desaparecido, y este por miedo al tigre que allí rondaba declinó de dicha faena, contestando: “…Para allá no va Lito…”, razón por la cual al sector le llamaron Novalito.

Otra anécdota que puedo contarles de tigres en Valledupar es que en donde está hoy día el parque de Los Cortijos, hace también aproximadamente 60 años, Arnaldo Olivella estaba de cacería una noche y se encontró de frente con un tigre, y antes de que se le abalanzara le disparó.

Hace 30 años aproximadamente en un lote baldío del barrio los Fundadores, una noche una jauría de perros ladraba escandalosamente y era que tenían a un tigre acorralado, habitantes del sector lo capturaron y lo llevaron al batallón La Popa, de allí pasó al taller de Sanín Murcia, quien le construyó una jaula, de la cual escapó y ante la imposibilidad de conseguir dormirlo tuvieron que sacrificarlo antes de que se saliera y atacara a los transeúntes.

En cuanto al felino liberado, y aunque no es lo precedente por los riesgos, aplaudo a la comunidad de la vereda de Codazzi que se tomó la tarea de atrapar y no sacrificar, entregándolo a la autoridad competente en la materia.

Cabe resaltar que el espécimen que se logró rescatar se encuentra amenazado por la pérdida y fragmentación de hábitat, la cacería directa debido a los conflictos con comunidades humanas por la depredación de animales domésticos y, por último, la baja disponibilidad de presas naturales debido a la sobrecaza.

El tigre es sinónimo de poderío, sagacidad y fiereza, no en vano nuestra música vallenata tiene varias composiciones famosas que los mencionan y muchos personajes exitosos son llamados así: el futbolista colombiano Radamel Falcao; el entrenador argentino Tigre Gareca; el golfista norteamericano ‘Tiger’ Woods; el empresario mexicano Emilio ‘El Tigre’ Azcárraga; Sandokan el ‘Tigre de la Malasia’; el empresario restaurantero barranquillero ‘El Tigre’ Lapeira (creador del ya célebre arroz Tigre), y aquel querido prestigioso constructor del interior pero radicado por muchos años aquí en Valledupar: Rubén ‘El Tigre’ Ortiz, padre de unos exitosos vástagos también constructores y amigos míos, y a quien le colocaron ese remoquete porquE de manera cariñosa él llamaba a todos sus amigos y conocidos como tigre.