16 septiembre, 2020

El poder de las marchas

Con la marcha del ladrillo se logró impactar al gobierno central para generar conciencia sobre la imperiosa necesidad de hacer realidad la Universidad Nacional de La Paz para el Cesar y la región Caribe, reversando la obtusa postura de la ministra de Educación  de entonces, María Fernanda Ocampo, diametralmente opuesta al proyecto y a la […]

Con la marcha del ladrillo se logró impactar al gobierno central para generar conciencia sobre la imperiosa necesidad de hacer realidad la Universidad Nacional de La Paz para el Cesar y la región Caribe, reversando la obtusa postura de la ministra de Educación  de entonces, María Fernanda Ocampo, diametralmente opuesta al proyecto y a la justa aspiración para que la Costa en igualdad de derechos y equidad tuviera una sede de la Universidad Nacional, única región marginada de una educación superior de calidad.

Y como la necesidad es la espuela del genio, surgió el movimiento ciudadano para hacer eco en el gobierno central sobre el elefante blanco de más edad en Colombia, la Autopista Metropolitana ‘Pepe Castro’ que conectará a La Paz con Valledupar en una recta de 8.9 kilómetros.

Al presidente Iván Duque Márquez le sonó la idea y fue más allá, al ordenar la culminación de 27 obras inconclusas en el país, decisión por demás coherente, austera y consecuente con los dineros públicos  cuando la costumbre era figurar y dejar tiradas las mismas, porque no se iniciaron en mi gobierno, lección ejemplarizante que merece el aplauso de todos.

Las buenas acciones valen la pena emular, como la Marcha de la Sal con Mahatma Gandhi entre el 12 de marzo y el 6 de abril de 1930, uno de los más importantes acontecimientos que sin apelar a la violencia condujeron a la independencia de la India del imperio Británico, y tantos movimientos de masas que se han levantado para aplaudir causas nobles o censurar injusticias, atropellos y barbaries que conmueven, laceran el alma y desencadenan oleadas de indignación, explosión de ira e intenso torrente de dolor.

Producto de esa fuerza ciudadana el jefe de Estado se dispone a acabar con los elefantes blancos de mayor prioridad, para lo cual expidió la Ley 2020 del 17 de julio de 2020, que implica en el caso nuestro terminar la Autopista que ideó ‘Pepe’ Castro hace 40 años sobre el puente Rafael Escalona, de tal suerte que ya Invías abrió la licitación a través de la plataforma digital Secop II para a más tardar en diciembre definir el contratista e iniciar en enero de 2021 la construcción del proyecto, infraestructura que se ejecutará en el plazo de un año con una inversion de $65 mil millones ya asignados en el presupuesto nacional.

Álvaro José Soto, ingeniero civil especialista en vías y transporte, exdirector nacional encargado de Invías, luego gerente del Inco, hoy Agencia Nacional de infraestructura Ani, y conocedor del tema, explicó detalles de la megaobra con convocatoria pública a nivel de prepliegos en la página oficial de Invías, y estudios y diseños que en su criterio son fáciles de actualizar, sin descartar la proyección de dos glorietas con puentes elevados o deprimidos, una a la altura de la terminal de transporte de Valledupar, como punto de salida, y la otra en el Coliseo Gallístico Canadá de La Paz, intersección de la Avenida Ciro Pupo, como punto de llegada, amén de una tercera glorieta en la Universidad Nacional, para una mayor descongestión, fluidez y seguridad vial, ya que la actual vía La Paz-Valledupar, se torna supremamente peligrosa con un tráfico promedio diario -TPD- de 11 mil 300 vehículos.