16 junio, 2019

El placer del fútbol, Colombia gana

De la sobreexposición de información en todos los ámbitos que se recibe, hay un aspecto sin soslayo: la del fútbol y todo lo que lo relaciona.

De la sobreexposición de información en todos los ámbitos que se recibe, hay un aspecto sin soslayo: la del fútbol y todo lo que lo relaciona. No solo lidera buena parte de la atención, que en nuestro caso hace casi perecer y olvidar las otras disciplinas deportivas, sino de que en ciertas calendas hace olvidar las otras tareas y preocupaciones del diario transcurrir. Es lo que está pasando con la Copa América, el centenario evento que enfrenta a las selecciones del continente, esta vez con invitados de otro hemisferio.

Esa atención se deriva de los altos niveles de globalización y de la difusión de las comunicaciones, de los medios tradicionales que recurren a la inmediatez de la tecnología y de las redes sociales. Con el internet y el cable no hay el acceso a 5 canales sino cientos y en el youtube a miles de videos que reproducen al instante la jugada más reciente de Messi o James.

Países como Venezuela o Panamá se vienen desplazando hacia el fútbol y regiones del país tradicionalmente beisboleras se han ido pasando a él, como Bolivar y Córdoba, con los equipos Real Cartagena y Jaguares. Las estrellas ganan tanto que James o Falcao registran mucho más ingresos que Nairo Quintana o Rigo, quienes se juegan la vida misma en cada jornada en que hacen un esfuerzo descomunal.

Es francamente desilusionante (aunque desde otro punto de vista pueda entenderse como reconfortante dada la insaciable búsqueda entretenimiento del ser) el nivel de hoy que en cualquier población del urbe haya más aficionados que enarbolan su divisa del Liverpool, Barcelona, Real Madrid o Juventus que de equipo local. De modo que ahora es cuesta arriba que un equipo de una pequeña provincia se gane el corazón y la atención del público. Es lo que vemos, por ejemplo, con nuestro equipo el Valledupar Fútbol Club-VFC. Si encuestáramos, los jóvenes vallenatos conocen más la alineación del Barcelona que la del VFC.

La cosa, con todo, tiene sus beneficios. Con el ascenso de la participación de la mujer, en todos las facetas de la sociedad, esta también reclama mayor presencia en el mundo del fútbol y en pocos años los equipos profesionales exhibirán orgullosos sus selecciones femeninas.

En fin, el fútbol, ese sorprendente deporte, que se juega con los pies, desplazando los juego de manos, que exige una concentración y coordinación cerebral suprema, es el rey universal (salvo en la norteamérica que habla inglés), que nos da placer, como ayer, en el contundente triunfo nacional frente a Argentina.

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