6 noviembre, 2019

El nuevo gobernador y alcalde deben tener cuidado con algunos personajes

Ahora el primero de enero que hay cambio de gobierno tanto departamental como municipal es oportuno abrirles los ojos a los nuevos mandatarios Luis Alberto Monsalvo y Mello Castro de aquellos personajes que se camuflan alrededor de ellos sólo para hacer más daño que bien. Esto es lo que suele llamarse el poder tras el […]

Ahora el primero de enero que hay cambio de gobierno tanto departamental como municipal es oportuno abrirles los ojos a los nuevos mandatarios Luis Alberto Monsalvo y Mello Castro de aquellos personajes que se camuflan alrededor de ellos sólo para hacer más daño que bien. Esto es lo que suele llamarse el poder tras el poder.

Es la manida frase del momento. Siempre sobre este caso se comenta cuando hay cambio de gobierno en editoriales injuriosos, en crónicas objetivas, en algunos comentarios frívolos y en chisme de tertulia. Por lo general lo denuncian los afectados por un lado y los beneficiados por otros, este puesto me lo consiguió tal o este tipo me mal informó con el gobernador o el alcalde. Si quieres conseguir algo tienes que acudir a fulanito de tal. Ese no tiene pierde porque es amigo del doctor tal o del político tal.

Para algunos el asunto ha resultado novedoso, para otros no. Toda la vida ha habido tronos tras el trono o poder tras el poder. Aquí y en Constantinopla. Lo han ejercido los Maquiavelos, los Fauché, los Talleyrand, los Richelieu, los Maternich, los Kisinger, entre otros. Aquí hay muchos de esos personajes y que por cierto le han hecho mucho daño a la sociedad vallenata.

Otros, más fieles a la semántica, hablan de consejeros; personas ponderadas que aconsejan al mandatario de turno en las materias que dominan. O políticos que se mueven no propiamente en la sombra para no confundir con el gabinete-ídem pero sí en la penumbra, y sin ostentar nombramiento por decreto, ejercen el cargo de susurrar al oído del gobernante ciertas cosas que nadie oye pero que todos ven.

A estos personajes unos los odian, otros lo adulan y los demás lo envidian. En todo caso como lo dice Stefan Sweig en la biografía de uno de los primeros: “En la vida real, verdadera, en el radio de acción de la política, determinan rara vez las figuras superiores, los hombres de puras ideas; la verdadera eficacia está en manos de otros hombres inferiores aunque más hábiles en la figura de segundo término”.

En nuestro departamento esta especie de personajes ha sido muy floreciente quizás porque muchos de nuestros alcaldes y gobernantes les ha faltado carácter. Pienso que en el gobierno de Luis Alberto y Mello no va a florecer mucho esta especie de camaleones porque el temperamento del nuevo gobernador y alcalde es fuerte y son de carácter, al igual que el actual gobernador.

No está por demás aconsejarles al nuevo gobernador y alcalde que el poder tras el poder no debe prosperar en sus administraciones y en algunas ocasiones es lícito y muy prudente desconfiar de la virtud de algunos hombres (entiéndase consejero).

Y como es mi costumbre, haré algunas recomendaciones a los nuevos mandatarios Luis Alberto y Mello que tengan mucho cuidado con la escogencia de sus secretarios, sólo deben integrar cuadros de gobiernos de sobresalientes características. Es preciso seleccionar a los profesionales más idóneos, con las mejores hojas de vida; más probos, pulcros y técnicos, aquellos que nunca han tenido problemas con la justicia, y tanto la Contraloría como la Procuraduría y la Fiscalía pueden expedir un certificado de buena conducta sin problema alguno.

Y además, me atrevería insinuar a todos aquellos que vayan a integrar el nuevo gabinete departamental y municipal que al posesionarse deben registrar sus declaraciones de bienes y rentas. Se trata con esto de hacer realidad el principio de transparencia. Postdata: felicitar al señor gobernador Franco Ovalle por la pulcritud con que manejó el debate electoral, a manera imparcial. Felicitaciones Franco.