21 abril, 2019

El centro de memoria indígena que se construye en las entrañas de la Sierra Nevada

El pueblo arhuaco adelanta un proyecto para salvaguardar la historia de esta etnia que habita en la Sierra Nevada de Santa Marta. Además se contempla que en este ejercicio participen los otros pueblos indígenas que habitan en ese territorio ancestral del norte de Colombia.

Con el propósito de recopilar en un solo lugar la memoria del pueblo arhuaco y recaudar todos los conocimientos milenarios de este pueblo asentado en la Sierra Nevada de Santa Marta, en el Centro de Simunurwa, ubicado a aproximadamente 30 minutos del municipio de Pueblo Bello, Cesar, se adelanta la construcción del Centro de Memoria Indígena y Biblioteca de la Sierra Nevada.

De acuerdo con Gunnawiun Torres, comisario de este centro, se trata de una obra que responde a las necesidades que tiene hoy la etnia de resguardar la memoria arhuaca.

“Necesitamos resguardar nuestra memoria de nuestro pasado, el quehacer, más enfocado a nuestra cultura, reposarlos para que la nueva generación pueda visibilizar y apropiarse y desde ahí pueda servirle a todo el pueblo arhuaco”, explicó Torres.

La obra está siendo terminada y se espera que también las comunidades, no indígenas, participen con la donación de libros. Todo esto persiguiendo el fin intercultural que tiene el espacio. Foto Giovani Sierra Quintero.

Según la información entregada por el Ministerio de Cultura, este proyecto está en construcción desde el 30 de junio de 2018 y se tiene previsto que sea inaugurado en la primera semana del próximo mes de mayo, con la presencia del presidente de la República, Iván Duque Márquez.

Se espera que el Centro de Memoria Indígena y Biblioteca de la Sierra Nevada, beneficie a 40.000 indígenas arhuacos, ya que la protección de trabajo se desarrollara en todas las regiones del resguardo, junto con los otros pueblos que habitan en la Sierra Nevada de Santa Marta.

Precisamente, el comisario de la comunidad de Simunurwa, donde habitan aproximadamente cuatro mil indígenas, sostuvo que “se ha diseñado como una obra intercultural para que todos los pueblos indígenas la puedan visitar y puedan disfrutarlo. Va a ser abierto y está diseñado a nuestro querer, como queríamos que quedara. Gracias al Ministerio de Cultura desde la dirección de la Biblioteca Nacional y pues estamos en a punto de terminar esta obra”.

El proyecto cuenta con un espacio de 196 metros cuadrados, donde se almacenarán publicaciones en lenguas indígenas de autores originarios. Así mismo, este espacio tendrá tres salones complementarios para desarrollar actividades autóctonas de la región y una batería sanitaria, a la par que se realizó el mejoramiento de exteriores y una rotonda para generar reuniones y actividades entre toda la comunidad.

Para la construcción de esta obra se contó con mano de obra de la región y se usaron técnicas auténticas de los arhuacos, como en la estructura de la cubierta y la instalación de la paja. El presupuesto total ha sido de $1.320.000.000 que ha aportado el Ministerio de Cultura y ha cofinanciado la Confederacion Indígena Tayrona, CIT.

A partir de la apertura de esta biblioteca, reconoció Torres, se esperan otros proyectos e iniciativas dentro de estas comunidades étnicas. Una de ellas precisamente es la recopilación de la información ancestral de los indígenas por parte de la relatoría de los adultos de las comunidades, quienes guardan el conocimiento que por décadas se ha transmitido de generación en generación.

“Anteriormente transmitíamos la tradición oralmente y ahora tenemos que apoyarnos para que esto permanezca y tenerlo en un reservorio para que nuestra nueva generación”, agregó el comisario arhuaco.

Gunnawiun Torres, comisario del Centro Simunurwa, uno de los cinco que compone la comunidad arhuaca ubicada en la Sierra Nevada de Santa Marta. Foto: Giovani Sierra Quintero.

Además, manifestó que será clave una hoja de ruta para definir cómo será la administración de este espacio sobre el que tienen previsto que, como va a pertenecer a la Red Bibliotecaria Nacional, cuente con el acompañamiento requerido desde la Biblioteca Nacional para garantizar un funcionamiento adecuado.

Por último, enfatizó Torres, será un lugar a disposición de todos los visitantes. “Tratamos que sea intercultural, no solamente para el pueblo arhuaco sino para todo el pueblo indígena que le interese y el no indígena también”.

Entre tanto, María Victoria Celedón, directora de la Biblioteca Departamental Rafael Carrillo Lúquez, reconoció que esta fue una gestión que se adelantó ante el Ministerio de Cultura a través de la Biblioteca Nacional de Colombia y que como coordinadores de la red departamental del Cesar han estado brindando todo el apoyo necesario durante todo el proceso y se encuentran comprometidos a que finalice exitosamente el Centro de Memoria Indígena.

“Nuestro apoyo ha sido con los procesos técnicos, talleres, libros, caballetes de pintura, pero por supuesto salvaguardando, protegiendo y respetado su cultura e identidad”, puntualizó Celedón.

Por Daniela Rincones / EL PILÓN