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Columnista - 22 marzo, 2022

El cambio es inevitable

Estos resultados electorales están mostrando un rechazo absoluto a un liderazgo político que se resiste a aceptarlo, el apabullante triunfo de la consulta del Pacto Histórico y la pérdida de escaños tanto en el Senado de la República como en la Cámara de Representantes de los partidos de la coalición del gobierno Duque

Pareciera que después de las elecciones del 13 de marzo donde se definió el nuevo Congreso de la República y los candidatos de los partidos que se presentaron en las consultas para ganarse la candidatura oficial de cada una de ellas, a esta hora y con los resultados casi oficiales, muchos aún no han entendido lo que pasó; y peor aún siguen pensando con el deseo de tal forma que sus interpretaciones y sus propios análisis los logre convencer que los resultados no dicen lo que realmente gritan.

Estos resultados electorales están mostrando un rechazo absoluto a un liderazgo político que se resiste a aceptarlo, el apabullante triunfo de la consulta del Pacto Histórico y la pérdida de escaños tanto en el Senado de la República como en la Cámara de Representantes de los partidos de la coalición del gobierno Duque, muestran sin lugar a amagos que el país dará un inevitable viraje hacia el centro o centro izquierda para el próximo cuatrienio, y este hecho por sí solo tiene a la extrema derecha reaccionando torpemente usando la misma estrategia que venía usando en las consultas, mucho ataque al contendor y pocas propuestas al electorado más allá de un discurso anti izquierda que no está funcionando; veamos:

Para la consulta de la derecha en 2018 y con un gobierno relativamente aceptable como el de Juan Manuel Santos, quien usó como bandera su proceso de paz, y con un candidato joven, con buen discurso, bailarín, ejecutor de guitarra, hacia cabecitas y aun con el discurso fresco por la campaña del plebiscito que tenía a medio país indignado por dicho proceso, sacaron 5.968.501 votos, de los cuales el Partido Conservador, con Martha Lucía Ramírez, como candidata, obtuvo 1.538.882;  y la consulta de la izquierda con un candidato en solitario, y con el estigma de ser amigo de Maduro y de ser el candidato de los que negociaban en La Habana y defendían a Santrich, sacó 3.369.040 votos.

Para las elecciones que acaban de pasar, la consulta de la derecha con todos los pesos pesados de la política, sacaron 4.145.691 votos, pero con cifras muy dicientes para el Partido Conservador que cerró filas alrededor de David Barguil y solo obtuvo 629.510 votos, y ni hablar de los votos de cambio Radical y el ala Uribista de la U que obtuvieron, para Alex Char 707.007  y Enrique Peñalosa 231.668 votos respectivamente; téngase en cuenta que esta vez el Centro Democrático no quiso contarse con Oscar Ivan Zuluaga y se plegaron a la consulta de Alex Char puesto que el gobierno se la jugó con Federico Gutiérrez como candidato del oficialismo; y por el otro lado la consulta de la izquierda que obtuvo 5.818.375 votos con un crecimiento de 2.449.335 votos, es decir un 42% más que en el 2018.

Por el lado del Senado, los partidos hoy en coalición del gobierno Duque, sacaron 11.234.021 votos en 2018 frente a 9.779.922 con una caída de 1.454.099 votos que equivale al 13%, lo cual se vio representada en la nueva conformación del Congreso; si esto no es un mensaje claro y contundente ¿Entonces qué lo es?

La diferencia entre Santos y Duque fue que a pesar que el primero hizo un gobierno modesto, supo manejar las relaciones con el Congreso y mantuvo el estado por encima de las ambiciones partidistas, esto contrasta con la pésima gestión de Duque durante la pandemia, la caída en picada de la imagen del expresidente Álvaro Uribe, quien no pudo hacer política por estar imputado, la evidente ruptura de relaciones con el presidente y el estallido de casos de corrupción durante su gobierno donde se vieron implicados varios de los partidos de la coalición y funcionarios de su gobierno, le están pasando una factura que pondrá a un presidente diferente de la derecha en las próximas elecciones.

Irónicamente todo dependerá de la decisión que tome Cesar Gaviria y Juan Manuel Santos sobre a quién respaldar, puesto que el centro con un candidato que no convenció y aún no convence (Sergio Fajardo) no solo no tiene opciones de ganar la Presidencia de la República, sino que no quiere, puesto que las peleas intestinas causadas por Jorge Enrique Robledo, quien es experto en dividir, hace su papel perfecto para que no haya ningún tipo de consenso. 

Columnista
22 marzo, 2022

El cambio es inevitable

Feel the sand on your feet, not your wardrobe weight.
Eloy Gutiérrez Anaya

Estos resultados electorales están mostrando un rechazo absoluto a un liderazgo político que se resiste a aceptarlo, el apabullante triunfo de la consulta del Pacto Histórico y la pérdida de escaños tanto en el Senado de la República como en la Cámara de Representantes de los partidos de la coalición del gobierno Duque


Pareciera que después de las elecciones del 13 de marzo donde se definió el nuevo Congreso de la República y los candidatos de los partidos que se presentaron en las consultas para ganarse la candidatura oficial de cada una de ellas, a esta hora y con los resultados casi oficiales, muchos aún no han entendido lo que pasó; y peor aún siguen pensando con el deseo de tal forma que sus interpretaciones y sus propios análisis los logre convencer que los resultados no dicen lo que realmente gritan.

Estos resultados electorales están mostrando un rechazo absoluto a un liderazgo político que se resiste a aceptarlo, el apabullante triunfo de la consulta del Pacto Histórico y la pérdida de escaños tanto en el Senado de la República como en la Cámara de Representantes de los partidos de la coalición del gobierno Duque, muestran sin lugar a amagos que el país dará un inevitable viraje hacia el centro o centro izquierda para el próximo cuatrienio, y este hecho por sí solo tiene a la extrema derecha reaccionando torpemente usando la misma estrategia que venía usando en las consultas, mucho ataque al contendor y pocas propuestas al electorado más allá de un discurso anti izquierda que no está funcionando; veamos:

Para la consulta de la derecha en 2018 y con un gobierno relativamente aceptable como el de Juan Manuel Santos, quien usó como bandera su proceso de paz, y con un candidato joven, con buen discurso, bailarín, ejecutor de guitarra, hacia cabecitas y aun con el discurso fresco por la campaña del plebiscito que tenía a medio país indignado por dicho proceso, sacaron 5.968.501 votos, de los cuales el Partido Conservador, con Martha Lucía Ramírez, como candidata, obtuvo 1.538.882;  y la consulta de la izquierda con un candidato en solitario, y con el estigma de ser amigo de Maduro y de ser el candidato de los que negociaban en La Habana y defendían a Santrich, sacó 3.369.040 votos.

Para las elecciones que acaban de pasar, la consulta de la derecha con todos los pesos pesados de la política, sacaron 4.145.691 votos, pero con cifras muy dicientes para el Partido Conservador que cerró filas alrededor de David Barguil y solo obtuvo 629.510 votos, y ni hablar de los votos de cambio Radical y el ala Uribista de la U que obtuvieron, para Alex Char 707.007  y Enrique Peñalosa 231.668 votos respectivamente; téngase en cuenta que esta vez el Centro Democrático no quiso contarse con Oscar Ivan Zuluaga y se plegaron a la consulta de Alex Char puesto que el gobierno se la jugó con Federico Gutiérrez como candidato del oficialismo; y por el otro lado la consulta de la izquierda que obtuvo 5.818.375 votos con un crecimiento de 2.449.335 votos, es decir un 42% más que en el 2018.

Por el lado del Senado, los partidos hoy en coalición del gobierno Duque, sacaron 11.234.021 votos en 2018 frente a 9.779.922 con una caída de 1.454.099 votos que equivale al 13%, lo cual se vio representada en la nueva conformación del Congreso; si esto no es un mensaje claro y contundente ¿Entonces qué lo es?

La diferencia entre Santos y Duque fue que a pesar que el primero hizo un gobierno modesto, supo manejar las relaciones con el Congreso y mantuvo el estado por encima de las ambiciones partidistas, esto contrasta con la pésima gestión de Duque durante la pandemia, la caída en picada de la imagen del expresidente Álvaro Uribe, quien no pudo hacer política por estar imputado, la evidente ruptura de relaciones con el presidente y el estallido de casos de corrupción durante su gobierno donde se vieron implicados varios de los partidos de la coalición y funcionarios de su gobierno, le están pasando una factura que pondrá a un presidente diferente de la derecha en las próximas elecciones.

Irónicamente todo dependerá de la decisión que tome Cesar Gaviria y Juan Manuel Santos sobre a quién respaldar, puesto que el centro con un candidato que no convenció y aún no convence (Sergio Fajardo) no solo no tiene opciones de ganar la Presidencia de la República, sino que no quiere, puesto que las peleas intestinas causadas por Jorge Enrique Robledo, quien es experto en dividir, hace su papel perfecto para que no haya ningún tipo de consenso.