$2.000

deberá cancelar cada hogar de Boquerón para ser incluidos en las rutas de recolección de los residuos. También deben clasificarlos en tres baldes.

 

Este sistema es totalmente comunitario, su sostenibilidad económica pertenecerá a la comunidad.

Con estiércol contrarrestarán el cambio climático

De acuerdo con la Superintendencia de Servicios Públicos y Domiciliarios (Superservicios), en Colombia se generaron alrededor de 12 millones de toneladas de basuras durante el 2016, y solo el 17 % fue reciclado. Así lo dio a conocer en su más reciente estudio sobre disposición final de residuos sólidos, publicado en diciembre de 2017. De esa cifra nacional, el Departamento del Cesar aporta 247.290 toneladas.

 

Con el objetivo y la proyección de convertir, un promedio de 20 o 25 toneladas de basura al mes, en abono orgánico gracias a la participación activa de 221 hogares del corregimiento de Boquerón, jurisdicción del municipio de La Jagua de Ibirico, nació Boquerón Recicla.

 

En todo centro de la minería, que ocupa cerca de 400.000 hectáreas en el departamento, la comunidad comenzará el uso de buenas prácticas de reciclaje, gracias al barrido, tres veces por semana, por los 1.000 metros de la vía principal que colinda con el corregimiento, buscando minimizar el impacto de material particulado en el aire, y la completa sostenibilidad del programa a partir de junio de 2019.

 

El Parque Agroecológico Boquerón Recicla, dice Carlos Vergel Canal, gerente de la Fundación Mima, que lidera y capacita a ocho mujeres designadas como operadoras del proyecto, podrá ser exitoso si convergen temas como el manejo sostenible de los desechos de Boquerón y sus alrededores, pero también de las personas que se convertirán unos usuarios-clientes quienes deben pagar $2.000 semanales.

 

“En Colombia existen 6.500 pueblos que no tienen sistema de recolección y manejo de residuos sólidos, porque el Estado no llega hasta allá; estamos hablando de un problema gravísimo, porque hablamos de más de 10.000 toneladas diarias que producen estas poblaciones, que la mayoría de ellos los botan a ríos, manglares, ciénagas. Casi el doble de lo que produce Bogotá y no es evidente porque están atomizados”, le confesó Vergel Canal en exclusiva a EL PILÓN.

 

Esta iniciativa, producto de la orden que el Gobierno Nacional les dio en 2010 a las empresas mineras en marco del proceso de reasentamiento debido a que el aire que respiran sobrepasa los límites de contaminación permitidos, es apoyada por Drummond, Grupo Prodeco y CNR.

 

“El sistema consiste en hacerle una recolección con equipos ajustados a las condiciones económicas del pueblo, en ves de utilizar carros grandes, se acondicionan motocarros; se hacen recolecciones diarias o por lo menos tres veces por semana como en cualquier municipio de Colombia, se hace hogar por hogar: a cada hogar se les estregan tres baldes; uno verde (reciclables), otro rojo (orgánicos) y finalmente uno azul (aprovechables), y se les enseña a las familias a clasificar la basura en el hogar durante todo este proceso que dura tres años y medio”, así comienza el proceso declaró el gerente de la Fundación Mima.

 

Una vez los operarios tengan todo el material recogido, de inmediato lo trasladan al Parque Agroecológico Boquerón Recicla, donde hay dos plantas: una para transformar residuos orgánicos como cáscaras de comida, servilletas, estiércoles de animales; y la otra sirve para clasificar elementos como botellas, tapas, frascos, plástico, vidrio, cartón, que finalmente serán vendidos a los mercados de reciclables del país.

 

Las lombrices trabajan de manera nocturna, son de especie roja californiana, y su énfasis es convertir desechos orgánicos en un humus fino y de color oscuro que se vende como abono de alta calidad. Son ocho camas largas llenas de tierra y de hasta 40.000 lombrices por metro cuadrado en cada cesta, que está hecha con botellas verdes reciclables.

 

El proceso, según explica el líder de Mima, consiste es que las lombrices en sus intestinos y glándulas calcíferas que tienen en el estómago, pueden transformar los hidratos de carbono de los residuos en carbonato de calcio. El proceso tarda más o menos cinco días para que ellas defequen una tierra húmeda con un pH neutro y llena de nutrientes, así entonces sale fértil y útil como abono orgánico, el mismo que se procesa hace tres años en La Victoria de San Isidro, otro pueblo de La Jagua de Ibirico.

 

Dina Luz Camacho, integrante del proyecto La Victoria Recicla, explicó que la población cambió sus hábitos en manejo de residuos y hoy la contaminación es menor gracias a la implementación de este proceso de responsabilidad social de las empresas mineras.

 

“Hace dos años éramos un pueblo con mucha basura, a la entrada del pueblo habían quemas; hoy es diferente, todos los ‘victorianos’ nos concientizamos de la recolección de los residuos. A las 6:00 de la mañana salimos a recoger las basuras, después volvemos a la planta y nos ponemos en la tarea de clasificarla en las tres partes que incluye el proyecto. Estamos agradecidos con el proyecto porque no solamente nos benefició en el tema basuras, también hizo generación de empleo”, confesó Camacho, quien dice, un 80 % de la población hoy goza y paga por los beneficios de La Victoria Recicla, algo que nació de la minería bien hecha en el Cesar.

 

Por estas razones, la iniciativa en Boquerón solo será sostenible y se basará en tres aspectos: el aporte de los $2.000 de la comunidad, la venta de los reciclables y la venta de abono orgánico, que es de lombriz con excelente calidad del cual un kilogramo puede llegar a costar $500. El modelo comprende cinco fases: estudio e integración, sensibilización (incluye talleres de capacitación para las familias sobre el uso correcto de las canecas y clasificación de basuras), montaje y operación, acompañamiento y monitoreo.

 

“Este proyecto no solo recibirá los residuos de Boquerón, sino también traer de El Hatillo que pertenece a El Paso y los residuos de las minas, porque seguramente se aprovecharán aquí. Esto genera puestos de trabajos para familias de Boquerón y en un principio trabajaremos con ocho mujeres”, recalcó Carlos Vergel.

 

 

Y la Fundación Mima lo único que hará es diseñar, montar el proyecto y enseñarle a grupos comunitarios a manejarlo, a medida que pase el tiempo la entidad sin ánimo de lucro se retirará y dejará a la comunidad liderando el proceso. Este tipo de manejos nacieron en San José de Saco, un corregimiento del municipio Juan de Acosta, Atlántico, luego se expandió a La Victoria de San Isidro (Cesar), para después llegar a Quibdó, donde están transformando el 10 % de la basura de la capital chocoana, unas ocho toneladas, en alianza con los recicladores de la ciudad y recogiendo en tres puntos fijos (la plaza de mercado, el matadero y las legumbreras).

 

El Parque Agroecológico Boquerón Recicla es el segundo en el Cesar, el primero se estableció en el corregimiento La Victoria de San Isidro, anclado a orillas de la Serranía de Perijá. Este nuevo se ubica a 5.6 kilómetros de Boquerón sobre la vía que va de La Jagua de Ibirico al corregimiento de La Loma, en El Paso, cuenta con una bodega en la que se recibe el material previamente reciclado en los hogares, el cual debe ser clasificado en tres categorías: biodegradable, reciclables o reutilizables, y no aprovechables.

 

En este parque los residuos se clasificarán y almacenarán a diario, después los orgánicos se transformarán gracias al proceso con lombricultura y compostaje. En Boquerón, gracias a estudios previos, se identificó que de 1.000 predios aproximadamente, 268 son habitados permanentemente y sacan 18 toneladas mensuales de residuos, es decir, generan entre 500 y 600 kilogramos diarios de residuos sólidos, que van a parar a quebradas y lotes cercanos del casco urbano, generando problemas graves de contaminación y afectando la salud pública de los habitantes.

 

Para esta obra, apoyada inicialmente por la Fundación Mima, el Grupo Prodeco entregó en comodato un terreno de 30.000 metros cuadrados, en el que se pretende mejorar las condiciones de salubridad de la comunidad, al evitar quemas de basuras y la disposición inadecuada de residuos.

 

Este programa, liderado por las empresas mineras, incluye un aporte para mitigar los efectos del cambio climático y es que las basuras descompuestas en botaderos al aire libre y rellenos sin ningún tipo de intervención, hacen que el metano salga y aumente los gases de efecto invernadero afectando drásticamente a la atmósfera y el ambiente.

Las proyecciones en el mediano plazo comprenden la recolección y procesamiento de un promedio de 20 a 25 toneladas de basura al mes.

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