Crecimiento verde. La perspectiva colombiana

Para Colombia se ha venido “promoviendo” con argumentos de política nacional de cambio climático, documentos para tomadores de decisiones porque no las conoció ni conoce el común de la gente que debe empaparse de ellas, en la medida que son un modelo para competitividad y el desarrollo sostenible y que se encuentran insertas en el Plan Nacional de Desarrollo 2014 – 2018, denominado “Todos por un nuevo país”, en donde se adoptó en el gobierno pasado el enfoque de “crecimiento verde” que todo colombiana debía y debe conocer como un pilar “transversal envolvente” para el desarrollo del país, propendiendo por un “desarrollo económico sostenible por la competitividad y la reducción de vulnerabilidades frente a los impactos del cambio climático”.

La necesidad de hacer conocer, promover e impulsar un crecimiento verde en Colombia es evidente no solo desde la perspectiva de generación de riqueza y bienestar, sino también como estrategia para consolidar procesos más eficientes, modernos y bajos en carbono, es decir, que se conozca la política de crecimiento verde promoviendo desligar el crecimiento económico del aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero.

A lo anterior, se suma la no promoción de procesos que mejoren la capacidad adaptativa y resiliencia de los sistemas productivos, la infraestructura, la población y los territorios ante situaciones cambiantes del clima a futuro para reducir y evitar el aumento de costos de producción asociados a dichos fenómenos.

El Plan Nacional de Desarrollo 2014 – 2018 que está concluyendo en su marco de acción, para nada enteró a la población para lograr su consolidación de objetivos de mediano y largo plazo para su estrategia de crecimiento verde.

Se puede decir que éste plan tenía muy buenos propósitos, pero se quedó allí, en intenciones. Tenía lineamiento como avanzar hacia un crecimiento sostenible y bajo en carbono; proteger y asegurar el uso sostenible del capital natural y mejorar la calidad y gobernanza ambiental; lograr un crecimiento resiliente y reducir la vulnerabilidad frente a los riesgo de desastres y el cambio climático.

Se puedo decir que las líneas instrumentales que integraron esta política se quedaron a nivel de estrategias ya que no ha habido reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y para la adaptación al cambio climático que tuviera armonía con la visión de crecimiento verde; en esa medida no se aportó nada al desarrollo sostenible del país que hubiera podido ser sobre la base de competitividad y uso eficiente de recursos.
NOTA: Con motivo de la reformas a las Corporaciones Autónomas Regionales (CAR), va a resultar difícil la manipulación de la escogencia de sus directores.

*Especializado en gestión ambiental

Por Hernán Maestre Martínez