24 julio, 2017

El Cesar con y sin minería

En el período 2000-2016 el sector minero creció a una tasa promedio anual del 8,44 %, por encima del promedio departamental (5,7%) y de los otros sectores tradicionales del departamento.

La minería es el sector que más genera dinamismo a la economía del Cesar. 

 

La minería es el sector más dinámico dentro de la economía del Cesar. Así lo asegura el gerente del Banco de la República en Cartagena, Jaime Bonet Morón, al precisar que en el período 2000-2016, la producción minera creció a una tasa promedio anual del 8,44 %, por encima del promedio departamental (5,7 %) y de los otros sectores tradicionales del departamento.

“Por ejemplo, el agropecuario creció a una tasa del 1,43 % y la industria al 3,49 %. Como resultado del dinamismo, la participación de la minería en la economía cesarense pasó del 23 % en 2000 a 42 % en 2016”, argumenta.

Para el economista vallenato, el peso de la minería también se observa cuando se mira el crecimiento del Producto Interno Bruto, PIB, per cápita, que es una medida que se usa regularmente para ver la riqueza de un territorio, explicando que “mientras el PIB per cápita con minería del Cesar se incrementó a una tasa promedio anual del 4,25 %, sin minería lo hizo al 2,92 %. Con minería el Cesar estuvo por encima del promedio nacional (3,17 %), pero sin este sector lo hizo por debajo del promedio nacional”.

Dado el peso que tiene la minería en el departamento, la economía con y sin minería es muy diferente. “En 2016, por ejemplo: el PIB del Cesar era 10,2 billones de pesos constantes del 2005; si le quitamos la minería, el PIB baja a 5,9 billones, tendría el departamento un PIB inferior al departamento del Cauca o el Magdalena y similar al de La Guajira. Una situación similar se presenta con el PIB per cápita que pasa de ser $ 9,9 millones con minería a $ 5,7 millones sin minería en 2016. La producción minera acerca el departamento al promedio nacional que fue de $ 11,1 millones en ese año; sin minería, el PIB per cápita estaría parecido al del Cauca y Magdalena y se acerca al del Chocó”, sustenta Bonet Morón.

Estas cifras demuestran que en la región hay dependencia con este sector económico, precisando que “la minería fue el sector que más jalonó a la economía de la región en los últimos años, en comparación con los sectores: agropecuario, industria, manufacturera, comercio, administración pública y defensa. Por su parte, el sector agropecuario, antes líder en la estructura económica cesarense, muestra un estancamiento relativo”.

Este sector económico también es de importancia en el ámbito nacional. El gerente del Banco de la República en Cartagena indicó que en el año 2016 las exportaciones de carbón fueron por unos 4.600 millones de dólares, mientras que las de café fueron por 2.000 millones de dólares. Luego del petróleo, el carbón es el principal producto de exportación del país.

 

Los cesarenses no ven el carbón como su salvación

Si bien el carbón genera una gran parte del producto en el departamento, eso no necesariamente se refleja en el ingreso departamental. “El producto se distribuye en la remuneración a los factores de producción (trabajo, tierra y capital). La minería es intensiva en capital y hace poco uso de la mano de obra. Así las cosas, gran parte del producto minero va a remunerar al capital, el cual pertenece a compañías extranjeras. Además, la explotación minera suele tener un impacto ambiental que afecta las condiciones de vida de los habitantes de la región donde se explota el mineral. Finalmente, el departamento ha recibido una suma importante de regalías que no han sido invertidas de la mejor manera y, por lo tanto, no se han visto reflejadas en un cambio en las condiciones de vida de la población”, manifesta el experto.

Además explica que “la minería solo genera el 3 % del ingreso de los residentes en el Cesar, puesto que los capitalistas de este sector económico, en su gran mayoría, son extranjeros. El sector agropecuario genera el 17 % del ingreso a los residentes, el comercio el 17 %, la educación el 12 %, la construcción el 8 %; el transporte, almacenamiento y comunicaciones el 8 % y la industria manufacturera el 5 %”.

 

Escenario probable cuando no haya carbón

Existe un movimiento internacional que promueve la sustitución de la energía proveniente de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y gas natural. Al respecto, Bonet Morón subrayó que debido a los problemas de cambio climático, se está promoviendo el uso de energías renovables, como las que utilizan el viento y el agua.

“No está claro hasta cuándo el carbón seguirá vigente y algunos hablan de 20 años más de uso de este mineral. Creo que el departamento debe prepararse para cuando no haya carbón porque en ese momento el 40 % del producto desaparecerá. Se requiere que se estimulen otros sectores económicos que puedan sustituir la producción minera”, enfatizó.

Para que la economía no sea tan frágil cuando en la región no exista carbón, el economista vallenato planteó que aún quedan varios años de producción que, por ejemplo, generarán recursos de regalías que, de invertirse bien, podrían verse reflejados en una mejor calidad de la mano de obra a través de una mayor calidad en la educación.

“También se pueden impulsar programas de generación de proveedores locales a las mineras. Buscar que ciertos servicios que demandan las mineras, por ejemplo alquiler de vehículos y equipos o alimentos y bebidas, sean provisto por empresas cesarenses. Esto generaría un tejido empresarial local, especialmente en el área de servicios que es el sector que domina mucha de la generación de empleo y producto en las economías modernas. Aquí se requiere un trabajo de coordinación con las mineras y los productores locales, con un Estado que acompañe la consolidación de las empresas cesarenses. Una alternativa es crear un fondo de apoyo con recursos de regalías de ciencia y tecnología para apoyar la innovación en aquellas empresas que quieran convertirse en proveedores de las empresas mineras”, esboza Bonet Morón.

Agrega que se requiere promover otros sectores de la economía cesarense para que la economía rompa la dependencia de la minería. “Por ejemplo, hay que repensar el sector agropecuario para tecnificarlo y pueda generar mayor valor agregado. Otra opción la puede brindar el sector turístico, especialmente en el ecológico y el folclórico, que puede servir para desarrollar ciertas áreas rurales del departamento. Finalmente, se debería convertir a Valledupar en una ciudad que pueda atraer inversión gracias a la calidad de sus servicios públicos, un buen clima de inversión y una mano de obra capacitada. La capital del departamento debe consolidarse como un centro regional del sur de La Guajira, norte del Cesar y el oriente del Magdalena”.

El experto proyecta un balance esperanzador en la economía del Cesar para los próximos años, asegurando que la coyuntura actual del carbón es favorable. “Este año debería esperarse un repunte en el producto departamental, teniendo en cuenta que la paralización y los retrasos de algunos proyectos de las 3G y 4G podrían afectar el sector de obras civiles; las regalías, si se ejecutan bien, podrían contribuir al crecimiento; y el sector agropecuario necesita repensarse si quiere volver a ser motor de crecimiento departamental”.

El gerente del Banco de la República en Cartagena, concluye que el departamento del Cesar necesita darle un vuelco a su producción agropecuaria para que su economía no siga dependiendo de la minería.

Radiografía económica del Cesar

El gerente del Banco de la República en Cartagena, Jaime Bonet Morón, resume la radiografía económica del Cesar en cuatro puntos:
-La región posee un crecimiento económico departamental por encima del promedio del país, lo que le ha permitido ganar participación en la generación del producto nacional.
-Tiene un producto per cápita que se ha acercado al promedio del país.
-Este resultado se explica por el dinamismo del sector minero.
-Una cosa es Cesar con y sin minería: hay dependencia de este sector.
-El sector agropecuario, antes líder en la estructura económica cesarense, muestra un estancamiento relativo.

Por Annelise Barriga Ramírez/EL PILÓN

 

 

 

 

 

 

 

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