2 marzo, 2021

Apuntes sobre Jorge Oñate que tal vez no sabías

El título de bachiller no lo obtuvo, no por causa de la música como se podría pensar, si no por su amor por el fútbol, en esos tiempos Oñate llegó a ser un gran jugador de Maracaneiros, equipo satélite del Club Millonarios de la capital del país.

Jorge Oñate.

‘El Jilguero de América’, Jorge Oñate, cursó los estudios primarios de la siguiente manera: los primeros años en el colegio de ‘Mario Cotes’ de La Paz; cuarto en el colegio Sagrado Corazón de Jesús de Valledupar y el quinto en el Ateneo El Rosario de Valledupar. 

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La secundaria la hizo así: primero y segundo de bachillerato en el Liceo del Caribe de Santa Marta; tercero en el colegio Cristo Rey de Bucaramanga (un plantel educativo regentado por ‘curas’); el cuarto y parte del quinto los cursó en el bachillerato anexo a la Universidad Libre de Bogotá. El título de bachiller no lo obtuvo, no por causa de la música como se podría pensar, si no por su amor por el fútbol, en esos tiempos Oñate llegó a ser un gran jugador de Maracaneiros, equipo satélite del Club Millonarios de la capital del país. 

HERENCIA

La vena musical de Jorge Oñate podría venir por parte de su abuelo materno, Juan Oñate, a quien le gustaba cantar valses. Ningún miembro de su familia se inclinó por el canto, ni por tocar instrumentos. “Lo mío es una bendición de Dios”, asegura ‘El Ruiseñor del Cesar’, y agrega: “Cuando yo tenía unos siete años de edad (1956), me acompañaba de una lata, con la cual tocaba y cantaba boleros, rancheras y tangos de esos momentos. Considero que mi modelo fue el cantante español José Jiménez Fernández, a quien llamaban ‘Joselito de España’ y ‘El Pequeño Ruiseñor’, de él yo alcanzaba sus tonos y hacías sus falsetes. Después, en el final de la década de los 60, cantaba los éxitos de Óscar Golden, Vicky, Fausto, Nino Bravo, Raphael, entre otros”, puntualiza Jorge Oñate.  

En 1968, cuando Jorge Oñate cursaba quinto de secundaria en el bachillerato de la Universidad Libre de Bogotá, su pariente Alonso Fernández Oñate, compositor oriundo de San Diego, Cesar, decidió publicar un álbum de 12 canciones, todas de su inspiración, como homenaje al primer Festival de la Leyenda Vallenata de Valledupar. Al principio, el acordeonero Emilio Oviedo las iba a tocar y cantar todas, pero a sabiendas de las andanzas de Oñate como animador de parrandas en la capital, Alonso Fernández lo llamó para que cantara unas cuantas de las 12 obras proyectadas. Cuando Emilio escuchó la voz de Jorge, le pidió que interpretara las 12 canciones, al final acordaron que Oñate cantara ocho y Oviedo cuatro.

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Con el respaldo del Sello Vergara de Bogotá, el LP salió con el nombre ‘Festival Vallenato’ y la leyenda ‘Los Guatapurí’, nombres propiedad de Alonso Fernández.  A pesar del sonido regular y de que no contaron con director artística, pero sí con el toque de la caja de Pablo López, el grupo pegó el paseo ‘Campesina vallenata’ y el merengue ‘María Eugenia’, ambas cantadas por Jorge Oñate.

GRABACIONES

Uno de los compositores de cabecera de Jorge Oñate, el contador público Emiro Zuleta Calderón, natural de La Paz, Cesar, pero residente en Bogotá desde 1963, cuenta: “Jorge Oñate se aprendió todas mis canciones en La Paz, gracias a mi hermano Julio Zuleta Calderón y mi sobrino Gerardo Martínez Zuleta, así que cuando fue a mi casa en Bogotá me dijo que había conformado un conjunto con Los Hermanos López y quería mi autorización para grabarlas; lo curioso es que se las sabía todas las que yo tenía en ese momento: ‘La Paz’, ‘Diciembre alegre’, ‘Vámonos compañera’ y ‘Recuerdos’, las cuatro me la grabó en 1969 en el LP ‘Lo Último en vallenatos’”. 

De ahí en adelante, Jorge Oñate le grabó 15 canciones más a Emiro Zuleta, para completar 19 en total y ubicarlo en el cuarto lugar como el compositor al que más le ha llevado su obra al mundo de la discografía.

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En 1975, Jorge Oñate con ‘Colacho’ Mendoza grabaron el merengue de Leandro Díaz ‘Los tocaimeros’, letra en la que el compositor invidente menciona a todas las parejas unidas sentimentalmente, residentes en Tocaimo, corregimiento del municipio de San Diego, Cesar. 

El caso es que en el LP ‘Los dos amigos’ aparece esa canción con el título adicional ‘La trampa’, razón que nos aclara el cantante Ivo Díaz, hijo de Leandro: “Mi padre les dio esa canción a varios cantantes, pero no se atrevieron a  grabarla, porque es cierto que tiene una letra un poco larga y enredada, es difícil  memorizar tantos nombres, hasta cuando llegó a las manos de Jorge Oñate, a quien Leandro le dijo: ‘Te voy a dar el merengue ‘Los tocaimeros’, pero te cuento que esta canción ha sido la ‘trampa’ para varios cantantes como Carlos Lleras, Poncho Zuleta, Diomedes y Beto  Zabaleta, quienes no han dado para aprendérsela, de ahí el nombre ‘La trampa’, adicional al de ‘Los tocaimeros’”. Solo un genio como Leandro Díaz era capaz de resumir en 11 versos los nombres de todas las parejas de Tocaimo.

Cuando avanzaba su consagración como cantante de Los Hermanos López, en 1975, Jorge Oñate fundó en su pueblo La Paz, el equipo de fútbol ‘Juventud Pacífica’, el cual durante 10 años logró varios títulos en el departamento del Cesar. Los frutos de ‘Juventud Pacífica’ se vieron en firme a principios de la década de los 80, cuando ‘El Jilguero de América’ recomendó a varios de sus jugadores a los directivos del Atlético Junior de Barranquilla, el resultado fue el surgimiento de futbolistas de la talla del delantero Jesús ‘Kiko’ Barrios, quien debutó en 1980 con el onceno ‘tiburón’; del volante creador Amín Bolívar, debutó en 1981; de otro volante creador, Carlos Araujo, debutó en 1982; y del portero José María Pazos, quien también debutó en 1982. De la cantera de ‘Juventud Pacífica’ vale la pena destacar los nombres de dos buenos futbolistas, Pablo Zuleta y Wilberto Pana. Jorge Oñate era hincha del Junior de Barranquilla.

Por: Agustín Bustamante Ternera