2 marzo, 2021

América se quedó sin jilguero

Lo que temíamos ha sucedido, los defensores del vallenato tradicional nos aferrábamos a la esperanza que sucediera un milagro, lo quedamos esperando, el desenlace fatal fue ineludible, la ciencia no pudo con la voluntad del todo poderoso, que es quien toma las decisiones.

La despedida de Jorge Oñate, este lunes en el municipio de La Paz.

“En un pueblo cerquita al valle nació un muchacho con una estrella, con el prodigio de una voz muy bella, lo que lo ha hecho ser importante, él aspiraba a ser cantante, por todas partes parrandeaba, yo me refiero es a un hombre grande, y su garganta afortunada, al jilguero identifico porque  su cantar se oye, solamente a mi hermanito, yo lo comparo con Jorge”.

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No pude iniciar aun conturbado por el impacto de la mala noticia que estremece a la música vallenata, sin que viniera a mi mente el aparte preliminar transcrito del ‘Jilguero’ de Emiliano Zuleta,  gran homenaje en vida a ‘El Jilguero de América’.

Su brillante trayectoria inició en 1968 gracias a los buenos oficios de su pariente, Alonso Fernández Oñate. Así vio la luz su primera producción musical titulada Festival vallenato con el Acordeón de Emilio Oviedo, posteriormente sorprendió colocando su voz en el LP titulado   Conmigo es el baile, con la orquesta de Nelson Díaz.

Lo que temíamos ha sucedido, los defensores del vallenato tradicional nos aferrábamos a la esperanza que sucediera un milagro, lo quedamos esperando, el desenlace fatal fue ineludible, la ciencia no pudo con la voluntad del todo poderoso, que es quien toma las decisiones, porque es el dueño de la vida. No hay duda que América se quedó sin jilguero y el Cesar sin ruiseñor.

Jorge se encuentra ya junto a Dios y a su madre, en aquel lugar maravilloso donde la luz resplandeciente de lo celestial brilla para que también para él brille la luz perpetua en su descanso eterno.

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Su primera producción junto a ellos fue ‘Lo último en vallenatos’,  un disco que hicieron a puro pulmón, con acompañamiento recogido, porque agrupación no había, con ‘Migue’ en el acordeón, ‘Pablito’ en la caja, y ‘Poncho’ Zuleta en la guacharaca,   Armando Kroll en el bajo y los coros de Ángel Fontanilla y Esteban Salas. Fueron éxitos ‘Secreto raro’ de Luis Enrique; ‘Berta Caldera’ de Bienvenido Martínez; ‘El siniestro de Ovejas’, de Carlos Araque; ‘Diciembre alegre’ y ‘Recuerdos’, de Emiro Zuleta, y ‘Mis viejos’, de Poncho Zuleta.

En 1971 salió su segundo disco, ‘Diosa divina’, se destacaron entre otras canciones: ‘Los Tiempos cambian’, de Poncho Zuleta; ‘Dina López’, de Chente Munive, y ‘Amor a dos manos’ y ‘Barranquillera’, de Emiro Zuleta; en 1972 grabaron ‘El Jardincito’, donde están ‘Mi gran amigo’ y ‘Amor sensible’ de Camilo Namen y de Freddy Molina, respectivamente; el mismo año dieron a conocer ‘Reyes Vallenatos’ para destacar que Miguel había sido coronado V Rey Vallenato.

En 1973 grabaron ‘Las Bodas de Plata’ y ‘El cantor de Fonseca’, y en 1974 dos producciones extraordinarias: ‘Fuera de concurso’ y ‘Rosa jardinera’, y colocaron la fresa del postre para separarse del grupo con ‘Canto a mi tierra’, en 1975, en el mismo año realizó la que se considera de las mejores producciones de su catálogo al lado de Emilianito Zuleta: ‘La parranda y la mujer’.

Junto a Colacho nos regaló cinco albunes maravillosos, entre 1975 y 1978, un periodo  prospero  para la música vallenata, para después unirse con ‘El Chiche’ Martínez, con quien grabó tres producciones entre 1979 y 1980; después sobrevino algo impensable por razones generacionales y de estilo, unió su voz al grandioso acordeón de Juancho Rois, entre 1981 y 1985, lo que relanzó para nunca más bajar su carrera musical. 

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Posteriormente encontró en ‘Alvarito’ López la tapa de su cajeta, y posteriores uniones musicales con Julián Rojas, Cristian Camilo, Fernando Rangel y cierra su discografía con una producción que por su calidad, el esmero en la selección del repertorio y la presencia de su gran pupilo, compañero y amigo Alvarito, parecía presentir que se estaba despidiendo.

Hoy nos estremece su partida al analizar la primacía de nuestra realidad… Jorge Oñate no tiene quién lo reemplace, la música vallenata tradicional está en peligro, ya nos quedan pocos intérpretes de la misma. Sobra quien la maltrate. ¡Qué tristeza!

Por: Luis Eduardo Acosta Medina