22 junio, 2018

A disfrutar del Festival del Carnero

Este fin de semana el corregimiento de Guaymaral, ubicado a 92 kilómetros por carretera desde el casco urbano de Valledupar, se viste de fiesta con el Festival del Carnero y las Fiestas Patronales de San Juan Bautista. Como todos los años, en junio, se desarrolla este evento que se convierte en un gran atractivo para […]

Este fin de semana el corregimiento de Guaymaral, ubicado a 92 kilómetros por carretera desde el casco urbano de Valledupar, se viste de fiesta con el Festival del Carnero y las Fiestas Patronales de San Juan Bautista. Como todos los años, en junio, se desarrolla este evento que se convierte en un gran atractivo para propios y visitantes, no sólo por la riqueza folclórica de sus concursantes en acordeón, composición y piqueria, sino por los ovinos que se exhiben y que reflejan el mejoramiento de esa especie, renglón principal de la economía de dicha población. Quienes asisten a este evento podrán también disfrutar de la gastronomía de los guaymaraleros, con chivo o carnero como especialidad.

Durante la festividad, este pueblo, considerado uno de los más calientes del territorio nacional, debido a sus altas temperaturas, congrega a habitantes de los corregimientos vecinos como Los Venados, Caracolí, El Perro, El Vallito y por supuesto de Valledupar.

Recomendamos a nuestros lectores asistir a este festival, que tiene como principal objetivo rescatar, resaltar y fomentar las tradiciones culturales y folclóricas de la región.

Según la Fundación Festival del Carnero, la festividad nació en marzo de 1991 por iniciativa del legendario acordeonero José Del Carmen ‘Carmencito’ Mendoza, del primer rey de la piquería del Festival de la Leyenda Vallenata, Andrés Beleño, y algunos líderes de la región como Oswaldo Sierra Calvo, Iván Castro Maya, Carlos Jiménez Altamar, Silvio Álvarez Almenares, Farid Quiroz Mojica, Yesith Triana e Ismael Quiroz, que realizaron una convocatoria a los habitantes del corregimiento con el fin de darle nacimiento a un festival folclórico, proposición que fue bien acogida por los asistentes a la reunión y que con intermitencias a lo largo de su historia este año llega a su edición 23, con la segunda exposición ovinocaprina.

Guaymaral era un pueblo olvidado por las administraciones de turno, solo hasta el año pasado se pudo concluir la reconstrucción de la tarima para la realización del festival, por parte de la Alcaldía, y recientemente la Gobernación adecuó el tramo de 10 kilómetros de la vía que convertía la llega a este pueblo es un verdadero martirio.

La hospitalidad es una de las principales características de los más de tres mil guaymaraleros que todavía residen allí, quienes desde este viernes y hasta el próximo domingo abren las puertas de sus casas para compartir con propios y extraños al ritmo de tradicional música vallenata, y con la exquisita sazón impregnada en la carne de carnero.

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