Un centavo para el peso

“Quien piensa poco, se equivoca mucho” una de las frases del artista italiano, Leonardo da Vinci. En términos de ingeniería y obras civiles quien planea poco se tiende a equivocar.

Hoy que cerca del municipio de Valledupar, los miembros del Consejo Superior Universitario de la Universidad Nacional de Colombia, atendiendo su competencia de crear, modificar o suprimir sedes, facultades, dependencias administrativas u otras formas de organización institucional y académica; expida el acuerdo mediante el cual se crea la sede de La Paz; es necesario que de una vez por todas, se dé cumplimento y se lleve a buena terminación las obras del Contrato 0812 de 2013, suscrito por la Gobernación del Departamento del Cesar con la Unión Temporal Uninal Cesar, para la “Construcción del Campus Cesar” de esa Universidad.

Es decir, que finalmente se cumpla con el cronograma de obras y por ende con el objeto contractual, dentro de la prórroga de cinco meses que le fue concedida al contratista.

La prórroga No. 06 al contrato de obra, suscrita el pasado 7 de junio, finaliza el próximo 8 de noviembre, a escasos quince días, el panorama es esperanzador, sólo falta poco para culminar la obra.

Los contratos son para cumplirse dentro de los plazos de ejecución establecidos. Y aunque la determinación del plazo para ejecutar una obra hace parte de la etapa de planeación que antecede a la celebración del contrato; ya en términos de la ejecución del mismo, les corresponde a quienes cumplen el rol de interventoría y supervisión verificar su cumplimiento en los términos contractualmente previstos.

Sencillo, con lo pactado en el Contrato No. 0812 de 2013, y en sus respectivas prórrogas y adiciones, se debe cumplir. Debiéndose desde ya gestionar todas las actuaciones y requerimientos pertinentes por parte del interventor y del supervisor, para el cumplimiento ahora sí, dentro del término que se estableció en la última prórroga.

El gran paso esperado, ya está dado, es una realidad la expedición del acuerdo del Consejo Superior Universitario de la “Nacho”, mediante el cual se crea la sede de La Paz, en términos similares a las sedes creadas en Manizales, Medellín y Palmira.

No hay nada que resulte más frustrante para el ciudadano del común, que ver que de prórroga en prórroga se dilata el cumplimiento de un contrato. Mucho más cuando sólo falta un centavo para completar el peso.

Y pensar que en otro lado del país sí faltó el peso entero, dos de los tres contratistas que conformaron la Unión Temporal del contrato de la sede de la Nacional, quedaron en ridículo en Ibagué frente a las obras de los pasados Juegos Nacionales y Paranacionales, dejando de paso en ridículo a esa ciudad capital frente al resto del país.

Por María F. Daza Ovalle