‘Rumba incluyente’, la nueva apuesta de negocio

Inclusión es el concepto que en los últimos 10 años ha sido utilizado como una expresión popular en boca de políticos, funcionarios, empresarios, para evitar cualquier asomo de discriminación y aparentar que aceptan y vinculan en sus ideas toda condición, preferencia y credo de los habitantes. No obstante, existen quienes en realidad no ven diferencias entre las personas, hecho que sin duda ha permitido dirigir sus principales ideas de negocios hacía una comunidad incluyente.

De allí surge la ‘Rumba incluyente’, una nueva propuesta de entretenimiento que hemos hallado recorriendo diferentes lugares de Valledupar. Es la unión de dos palabras que se refieren, puntualmente, a unir la diversidad y la diversión en una sola connotación.

Un ejemplo claro de esta nueva terminología del siglo XXI es la apertura de discotecas de ‘ambiente’ o gay, un espacio que, aunque no restringe la entrada a ningún tipo de género su mayor población es la comunidad LGBTI.

Valledupar ya cuenta con estos zonas de espectáculos; uno de ellos a la fecha es muy reconocido: Freedom Disco Bar que casualmente su traducción significa libertad. Su gerente y dueña Yuneth Hernández cuenta los inicios del negocio que surgió a raíz de un bar inaugurado por ella misma interesada en marcar nuevas diferencias en sus proyectos, por esta razón inició una discoteca con música crossover y americana, y no solamente vallenato; recuerda que luego de la sugerencia de un amigo notó que: “Más del 70% de mis clientes eran de la población LGBTI y, de esta manera incursionamos haciendo eventos de ambientes”. El proyectó se convirtió en realidad en el año 2007.

Importancia

Aunque puede tener connotaciones diversas, la ‘Rumba incluyente’ se ha trasformado en escenarios también para personas y parejas heterosexuales, que buscan otra alternativa de pasarla bien sin excluir a terceros. Tolerancia e igualdad son los aportes del bar, el cual permanece abierto a todo público. “Para aquellos que quieran disfrutar de nuestros espacios sin importar que sean o no gay”, aclaró la propietaria.

La aceptación del sitio, confirma Hernández, la describe como una situación ‘difícil’ pero, la persistencia de ella como propietaria, ante momentos de intolerancia en la cultura vallenata, ha ayudado a consolidar una voz de apoyo a quienes buscan a través de poder disfrutar del sitio; para muchos aún la rumba en Freedoom Disco Bar es juzgada pero sólo es la opinión de algunos que no roba protagonismo a la oportunidad de seguir brindado a clientes un lugar para culturizar a los valduparenses que hoy por hoy pertenecen a grupos de la comunidad LGBTI.

Los consumidores

“Freedom está abierto a todo público, por ende nos visitan todos y de diferentes ciudades, como su nombre lo indica Freedom es Libertad”, recalcó Yuneth. De esa forma los visitantes buscan con recurrencia , sin importar el género, disfrutar una rumba diferente y sin precedentes en la capital del Cesar. Sí, es cierto que más de la mitad de los visitantes tiene orientaciones sexuales ‘distintas’ pero un 30% es abarcado por heterosexuales. Exaltó que “el buen ambiente que manejamos hace que todos disfruten de su música y servicio por igual”.

El mensaje es claro, mantener un ‘open mind’ o “mente abierta” que permita concientizar a todos los valduparenses y cesarenses sobre la igualdad de género y la importancia de recordar que sin exclusión, todas las personas se merecen disfrutar de los mismos derechos, oportunidades y rumbas.

¿Qué se puede encontrar?

Bebidas de todas las marcas; wiskhy, aguadiente, cervezas, micheladas, cocteles y otras bebidas que ayudan a energizar la noche. Los días viernes siguen con la estrategia de ‘barra libres’ una puerta que se abre por un bajo costo y donde el cliente puede solicitar todo el licor hasta una hora determinada que generalmente llega hasta la media noche o 1:00 de la mañana.