Recuerdos de Manaure, en el cumpleaños de Alcira Cotes


El sábado anterior cumplió 90 años de edad Alcira Cotes Calderón, (hermana de mi papá), y sus hijos celebraron su cumpleaños en Manaure, su tierra natal, la misma en donde ha vivido prácticamente toda su vida.

Sus hijos Albert, Piedad, Esperanza y Dollys no dejaron escapar ningún detalle: una banda amenizó la fiesta y se oyeron porros, cumbias y merengues matizados con música vallenata. Luego un típico almuerzo manaurero, preparado por sus nietas. Después el pudín y el jolgorio; sencillamente fue un festejo apoteósico, en medio de una elocuente sobriedad que nunca perturbó la atención de los invitados y de los anfitriones.

Como es obvio allí estuvieron todos los Cotes y los Calderón y la extensión de otros apellidos que se han unido al tronco de la familia. La longevidad de los Cotes Calderón proviene de sus ancestros, por nuestros abuelos Alejandro Cotes Oñate, quien falleció llegando a los 90 y Cleofe Calderón Márquez murió a los103 años, padres de Alcira Cotes.

Esa generación disfrutó de una vida sana, sin carros ni motocicletas y alimentándose con comida normal, nada de salchipapas, hamburguesas ni pizzas, sus corazones y demás órganos eran de roble, afirmó el médico manaurero Antonio Araque.

Enumerar los nombres de los familiares que estuvieron en la fiesta de cumpleaños de mi querida tía Alcira sería interminable; pero puedo asegurar que estaban todos, felices y contentos. Alcira Cotes –con los quebrantos que traen los años de vida- sacó a bailar a su hijo Albert, entonces, llovieron los aplausos y los murmullos: “mírenla como baila el porro, qué hermoso”, comentó su sobrina Imelda Daza, quien también bailó cada canción.

Armando Calle Calderón (también sobrino de la cumplimentada) llegó con su esposa Bernardita, procedente de Medellín, y como buen Cotes irrumpió a la fiesta sorprendido porque su otra tía, Carmen, está próxima a cumplir 93 años.

En fin, fueron horas de festejo y Alcira Cotes muy pendiente, unas veces hablando con sus amigas (de la vieja guardia) y otras veces observando y agradeciendo a los invitados por estar presentes.

No faltaron las anécdotas que fueron narradas por varios de los presentes. Se recordó la vez que nuestro abuelo Alejandro Cotes estuvo grave y al creer que había muerto le compraron el ataúd. Sin embargo, papá ‘Ando’ estaba vivito y coleando y el féretro fue guardado por varios años en su casa. Un día se lo regalaron a un familiar quien falleció en Manaure.

Armando Calle también contó una anécdota con su primo hermano Luis Alejandro Jiménez Cotes. Recordó que, al terminar el bachillerato en el colegio agropecuario de Lorica, fue designado profesor de español en Manaure. Un día estaba haciendo evaluaciones orales y cuando le tocó el turno a su primo hermano, éste salió corriendo. Entonces, Calle lo persiguió por todo Manaure. Luis Alejandro (de la misma edad que su profesor) llegó a su casa y se escondió.

Atrás de él llegó Armando Calle y le preguntó a la mamá Dilia ‘Yiya’ Jiménez que si había visto a su hijo. Ella le respondió: “acaba de entrar, por ahí”. Calle ingresó a la vivienda y lo encontró escondido debajo de una cama. Enseguida le preguntó: “¿Qué es metáfora?” y por supuesto Luis no supo (estaba asustado). Le hizo otra pregunta: “Cuáles son las partes de una oración” y Luis tampoco supo. Entonces, Calle le gritó: “te rajé, sinvergüenza”. Hasta la próxima semana.

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