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Carlos Alberto Maestre
Carlos Alberto Maestre
La crisis financiera de EE.UU. y Colombia
06/10/2008

El mundo observa expectante, en vivo y en directo, la evolución de la crisis financiera de Estados Unidos, sobre la cual dijimos hace algunos días “parece no haber tocado fondo”. Cada día siguen nuevos capítulos y crece el enredo de la que parecería ser la crisis financiera más importante en la historia del capitalismo, con matices muy diferentes a la de 1929, con consecuencias y lecciones también distintas.

El secretario del Tesoro de los EE. UU., Henry Paulson, (el equivalente en Colombia al Ministro de Hacienda), en coordinación con el Presidente de la Reserva Federal (la autoridad Monetaria de EE.UU.), Ben Bernanke, llevaron al Congreso de ese país un proyecto de salvamento valorado en 700.000 millones de dólares. Con estos recursos se comprarían parte de los activos malos y el Gobierno luego los vendería, recuperando parte de ese gasto.

(US$ 700.000 millones equivale a dos veces el Producto Interno Bruto (PIB) anual de Colombia, es decir, la suma de todo lo que producimos en 2006 y 2007, por ejemplo). A pesar de existir un acuerdo bipartidista (Demócratas y Republicanos), la mayoría de la bancada republicana en la Cámara dijo no estar de acuerdo con algunos aspectos del Plan y decidieron votarlo en contra el lunes 29 de septiembre, que pasará a la historia como otro lunes negro para Wall Street.

Esta indecisión le costó a las empresas que cotizan en la bolsa de Nueva York casi 1,2 billones de dólares (es decir, casi el doble de lo que se pensaba invertir en el Plan Salvamento). No obstante, el martes se presentó una recuperación apreciable.

Vale la pena volverle a recordar a nuestros pacientes lectores, cuál es el origen de esta crisis financiera. En primer lugar, esta crisis tiene elementos comunes con las anteriores; las crisis financieras se dan, generalmente, después de un “boom” económico, muchas empresas y familias durante las épocas de “vacas gordas” se endeudan más de la cuenta y cuando vienen las épocas de “vacas flacas” no tienen como cumplir con sus obligaciones y –en este caso- el valor actual de las garantías no son suficientes para cubrir la deuda.

Adicionalmente, algunos analistas consideran que en los últimos años, bajo la gran expansión que lideró el señor Alan Greenspan, por 18 años presidente de la poderosa Reserva Federal, aparecieron instituciones e instrumentos financieros al margen de la regulación del Estado, instrumentos que sirvieron para hacer mucha plata, a mucha gente y en poco tiempo.
Ahora, “luego de la borrachera viene el guayabo”…

La esperanza está en que se apruebe e inicie ese Plan Salvamento, cuyo costo de US$700.000 millones se podría quedar corto. Expertos como Kennet Robot, profesor de la Universidad de Harvard y ex economista en jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI), consideran que el costo de la crisis puede ser tres veces el valor de dicho Plan; esta será la tarea más grande que tendrá a su cargo quien resulte elegido Presidente de los Estados Unidos de América, entre Barack Obama (demócrata) o John McCain (Republicano).

En últimas, le corresponde al Estado intervenir, comprando buena parte de los activos malos para limpiar el sistema, antes de que sea demasiado tarde y la crisis lleve la economía de Estados Unidos a una recesión y con ella arrastre al resto del mundo. Las consecuencias serían inimaginables.

Los efectos de la crisis ya se comenzaron a sentir en Colombia. Nuestro crecimiento este año será menor, las exportaciones a EE. UU. Crecerán menos, el precio de dólar subirá al igual que las tasas de interés para nuestros préstamos en el exterior y también se reducirá el valor de la inversión de Estados Unidos en Colombia. El Gobierno ya reconoció la magnitud de la crisis y el Ministro de Hacienda, Oscar Iván Zuluaga, ha puesto en marcha un Plan de Contingencia.

Carlos Alberto Maestre

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