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Gonzalo Arzuza Torrado
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La oportunidad histórica de estas tierras y su gente
05/10/2008
Viendo el discurrir de los acontecimientos a nivel mundial, en que las grandes economías se están cayendo, una tras otra como castillos de naipes, algo que era previsible porque, como las burbujas de jabón, siempre terminan en la nada, diluídas al compás del viento impredecible de los avatares de la oferta y la demanda, es cuando nos atrevemos a ejercitar la mente sobre nuestro futuro.
Era predecible, como en efecto lo mencionamos en ocasión pasada, que la economía mundial entraría en la cíclica sima de la onda que la rige en la historia, es decir, después de una cresta o sima de bonanza, indefectiblemente la sucede un valle o sima de crisis y calamidades.
No hay peor ciego que el no quiere ver, ni peor sordo que el que no quiere oír. Pocos fueron los que intuyeron lo que se nos venía encima y nosotros nos les sumamos, de tal manera que hemos venido presagiando la caída en la demanda de los commodities (materias primas) y por ende de sus precios, producto de la baja del consumo mundial que ya se aprecia, es lo que está pasando con el petróleo y el carbón.
De tal manera que en el Cesar y la Guajira, seremos damnificados de la baja en la demanda mundial de ese mineral térmico, porque el consumo de energía a nivel mundial decaerá y, quién sabe, hasta que niveles.
Mientras tanto, la población mundial sigue creciendo y las hambrunas, a la par, siguen extendiéndose a lo largo de toda la geografía mundial, lo que aunado al uso energético de los productos vegetales alimenticios por razones ambientales han disparado los precios de los alimentos de origen vegetal. Todo lo cual es una verdad de a puño ¡incontrastable!.
Entonces, ¿qué esperamos las fuerzas vivas de esta Región?, ¿cuándo despertaremos de la hipnosis del uso de la tierra en la cría extensiva o de pastoreo de ganado? ¿Cuándo de la hipnosis del boom carbonero?.
Nuestras ricas tierras están siendo desperdiciadas al no aprovechar su potencial agrícola, no sólo para producir las cosechas con la tecnología que nos brinda la modernidad sino, también, para el procesamiento de ellas y así, desarrollar la agroindustria. En esa forma, exportamos los commodities agrícolas y también productos semielaborados y terminados.
Desarrollemos paralelamente nuestros campos, agroindustria y la infraestructura necesaria para convertirnos en el motor económico y de desarrollo del país.
Demostrémonos a nosotros mismos, a la nación y al mundo que no sólo tenemos el mejor folclor musical del país e internacional sino que también la enjundia, los cojones y la visión para llevar a nuestro pueblo al bienestar digno que otros países han conseguido y los que lo están logrando como Brasil, México, Costa Rica, Chile y, por qué no decir, Perú. Para no hablar del Asia y otras latitudes.
Gonzalo Arzuza Torrado