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Indalecio Dangond Baquero
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El modelo Ceciliano vs el modelo Ariano
27/09/2008
El enfrentamiento entre el ministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias, y la senadora liberal Cecilia López, está para alquilar balcón. Cuentan los diferentes medios de comunicación del país que el Centro de Pensamiento Primero Colombia, que defiende las ideas del uribismo, publicará un documento titulado El modelo ceciliano de destrucción rural, y la senadora para responder los constantes ataques de Arias a su gestión como ministra, publicará un texto al que le pondrá El desastre ariano. Lo peor de todo es que ambos tienen la razón porque el campo sigue igual de fregado.
Las coincidencias entre los dos son muchas, en ambos gobiernos se dieron los mayores presupuestos de inversión, el menor crecimiento del sector, las mayores reestructuraciones de entidades y los mayores escándalos de corrupción.
Señores, los agricultores del país necesitan un poco de respeto, en vez de estar maldiciendo la oscuridad de sus gestiones, porqué no prenden una velita y en una mesa agrícola integrada por los agricultores y sus organizaciones, la empresa privada, los organismos académicos, los partidos políticos y demás actores ligados al agro, aboquemos un trabajo de evaluación de las políticas de subsidio e incentivo al sector rural durante los últimos veinte años, para con base en ese trabajo, en las ventajas competitivas de nuestras regiones y en las oportunidades de nuevos mercados internacionales, podamos definir una Política de Estado integral que exprese la visión que queremos de la Colombia agropecuaria en el mediano plazo.
De nada sirve, pues, culparse unos a otros de la crisis del sector, cuando el problema son los instrumentos de política y algunas entidades obsoletas que no han tenido un impacto importante en el crecimiento del sector. A manera de ejemplo, mientras en los últimos 12 años se han desembolsado a través del CIF (Certificado de Incentivo Forestal) 52 millones de dólares para plantar 67.000 hectáreas de árboles, Uruguay plantó 500.000 hectáreas en igual período con los mismos recursos.
Mientras el ICA se ha demorado dos años para autorizar la siembra de 35.000 hectáreas de maíz y algodón genéticamente mejorados, Paraguay, que es del tamaño de nuestra costa atlántica, ha sembrado 2 millones de hectáreas.
Mientras por un lado el Gobierno anuncia la necesidad de sembrar 3 millones de hectáreas para atender la demanda de los biocombustibles, el INCODER limita el acceso a la tierra para grandes proyectos, como es el caso de la Orinoquía Colombiana. En la región de Belén do pará, en Brasil, el Gobierno acaba de entregar a grandes inversionistas más de tres millones de hectáreas para que la exploten durante los próximos 30 años en proyectos de biocombustibles asociados con pequeños productores.
En materia de financiación del sector, si no aprovechamos las tasas de interés bajas que está ofreciendo el BID estaremos dejando pasar una gran oportunidad para impulsar el crecimiento del sector y de paso ponerle oficio a FINAGRO, que ha quedado ilíquido, trabajando con la platica prestada del Banco Agrario, que entre otras cosas lo han dejado solo en el financiamiento del sector.
Respecto a la educación rural, que es la causa principal de esta crisis agropecuaria, el agro está reivindicando que el sistema educativo se someta a una profunda transformación de adecuación de sus contenidos a las reales necesidades de los agricultores en sus regiones.
Senadora Cecilia y Ministro Arias, es hora que se dediquen más a la economía que a la política, porque nuestro agobiado sector rural está exigiendo menos show y más soluciones de verdad y que sean perdurables en el tiempo.
Indalecio Dangond Baquero