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Valledupar,
Jorge Parodi Solano
Jorge Parodi Solano
Indignación social
27/09/2008

El principio de la política que se origina en la Constitución, conduciendo a gran parte de la humanidad a la independencia, ha sido quebrantado en todas las reglas de este manual político, donde su proceso enarbola la bandera de la democracia en cualquier país del mundo.

Si en Colombia aceptáramos los principios literales del Sermón del Monte, especialmente aquellas palabras en cuanto a la pacificación y al amor a los enemigos, no cabe duda que sería un país de armonía; pero sucede que los colombianos vivimos una profunda sensibilidad a causa de crímenes y atropellos cometidos por hombres que parecen más bestias que humanos; es la violencia en contra de otro ser humano, incluyendo grupos de desadaptados que disparan a una multitud sin armas, contradiciendo aquel mensaje del Maestro Nazareno, su prédica acerca de la igualdad humana universal.

Creen los violentos que pueden cambiar la convicción de las personas a través de la violencia. La violencia embrutece, divide.

Ninguna causa por justa que parezca justifica el derramamiento de sangre.

El desplazamiento nacional en nuestro país es una vergüenza que ha experimentado la familia colombiana, despojada de su hábitat, forzada a emprender un éxodo sin horizontes, sin futuro y sin perspectivas de encontrar un nuevo hogar en su deambular por calles de pueblos extraños para ellos, mirados como personas indigentes, por consiguiente así son tratados; no es cosa fácil para estas familias vivir de frente con optimismo cuando son víctimas de un proceso que aún no sabemos interpretar los colombianos. !Cuán enorme cantidad de crueldad se perpetra sobre los colombianos desplazados, se demuestra muy poca compasión!.

Los gobiernos latentes están proyectando programas de rehabilitación social hacia una población que lo ha perdido todo, en busca al menos de una dignidad social que atempere el dolor de estos compatriotas por haber perdido sus tierras, algunos sus hijos, esposas o esposos, pero que de todas maneras han sufrido el desolamiento espiritual, moral y físico.

En responsabilidad de los alcaldes, estos recursos desprendidos del gobierno Nacional tratan de llegar a estas personas que como los gitanos se sienten sin patria, sólo que en algunos de estos funcionarios el deber que le asiste como tal no es puesto en acción, entonces se tipifica una flagrante negligencia social, que por fortuna es intervenida por la Procuraduría Nacional o Departamental según el caso de origen geográfico, pero que si hay interés de subsanar cualquier error cometido por el funcionario público en contra de estas personas desplazadas por la incomprensión de los violentos.

Sin embargo, no es precisamente lo que posiblemente estas personas desearan; algunas en su deambular por las calles han encontrado apoyo que les permite refrenar su condición miserable de desplazados, otras siguen en la esperanza de encontrar algún día su antigua cabaña donde echaron sus raíces que aún se encuentran profundas.

Estas personas, no obstante la intervención del estado, están condicionadas a la legitimidad de donde fueron desprendidas, no es cosa fácil para ellas adaptarse a circunstancias extrañas. Para los gobernantes esto es cosa aislada; sin embargo, su tácita gestión llega tarde o nunca llega a estas personas que están viviendo una vida miserable que las priva de lo más elemental para su existencia; mientras tanto, estos peregrinos se las ingenian por las calles de las poblaciones colombianas pidiendo limosna, dejando atrás el orgullo para desvergonzarse en amarga realidad; nuestros compatriotas caminan hacia un futuro indigno

jorgeparodisolano@hotmail.com

Jorge Parodi Solano

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