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EDITORIAL
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Consejo comunitario
05/09/2008
Para el día de mañana sábado está programado un nuevo Consejo Comunitario que contará, como de costumbre, con la presencia del presidente Uribe y buena parte de su equipo de colaboradores.
Pese a que los Consejos Comunitarios no han resultado suficientemente productivos para las comunidades anfitrionas, ha de aceptarse que el de este sábado puede ser una excelente oportunidad para la región.
Bien craneado y planificado, sin desbordado ánimo protagónico de algunos dirigentes, se puede hacer un ejercicio interesante para enfatizar en algunos macroproyectos redentores de la región.
Este predicamento, bien conocido y defendido por todos, es asimismo por todos inobservado para darle paso de modo olímpico a la improvisación y muchas veces a la chabacanería, desperdiciándose la ocasión y afeándose la imagen del departamento en tanto radiografía a su dirigencia como incapaz de mostrar unidad, coherencia y visión de futuro para cosas grandes.
La historia local es ilustrativa en ese aspecto. Muchas reuniones, foros, audiencias con altos personajes de la vida nacional y con el Gobierno Central mismo se han dilapidado miserablemente por falta de organización y grandeza de estadista.
Luego quedan los ayayay… llorando sobre la leche derramada, culpándose los unos a los otros y prometiéndose todos que la próxima será la vencida.
En esta ocasión ha trascendido la realización de unas reuniones previas adelantadas por el sector empresarial del Cesar para definir unos ejes temáticos y los personajes expositores, pero también se ha conocido la inconformidad de los empresarios o gremios con los gobiernos seccionales, a su juicio displicentes al no convocarlos justamente para esa organización del Consejo Comunitario.
En este propósito de unidad alrededor de mayor participación del presupuesto nacional no sólo deben y tienen que participar los gobernantes; desde luego su presencia es imprescindible, pero también deben involucrarse y arrimar sus hombros los otros dirigentes cesarenses, en especial los políticos representantes del territorio ante el nivel nacional, pues el peso del lobby y de la defensa ante los despachos y autoridades ídem les corresponderá a ellos.
Además, las iniciativas a presentar como macroproyectos deberían estar incluidas por lo menos en los planes de desarrollo cuatrienales de nuestros entes territoriales, cuya participación financiera también será vital para el éxito del programa.
Ni mucho que queme al santo ni poco que no lo alumbre… Seguramente podrá comprometerse al Gobierno Central, y de manera muy seria, respecto a uno que otro proyecto trascendente, pero ello dependerá de la participación local, de su profesionalismo y rigurosidad para concitar el interés del presidente…
Ciertamente muchos proyectos pueden visionarse…vías terciarias, reactivación del agro, electrificación rural, máquina pulverizadora de leche, reforestación, represa de Los Besotes, etc., todos necesarios y de alguna manera vitales…
Sin embargo, debe hacerse énfasis en el o los más trascendentes para influenciar en el desarrollo de la región, sobre todo poniéndose de acuerdo muy de verdad y no de mentira, tal como ocurre con la Represa de Los Besotes, que todos la incluyen y defienden en sus programas de gobierno, sabidos de su aceptación, pero luego ninguno le mete el hombro en la hora de nonas, negándole al Cesar un cambio radical de su cultura productiva.
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