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Valledupar,
Efraín Peñate Rodríguez
Efraín Peñate Rodríguez
En tierra y aguas de ‘La Piragua’
05/09/2008

No se llama Guillermo Cubillos, pero sí llevaba en la embarcación a su mando "Doce bogas con la piel color majagua". Es el caso del remolcador con el nombre de ‘Paula’ que acaba de imponer una emergencia que aún vive la tierra de la que...

"Me contaban los abuelos

que hace tiempo

navegaba en el Cesar

una Piragua.

Que partía de El Banco

viejo puerto

a las playas de amor

en Chimichagua"....

La sed de oro que esta vez movió a un temerario ‘Capitán’ a llevar desde Gamarra hasta Simití un cargamento de vehículos portando pesticidas, fertilizantes, refrescos envasados y Cianuro influyó para que, pese a la advertencia de humildes pescadores acerca de lo "guapo" que estaba el río a esa hora de la madrugada, éste moderno "Guillermo Cubillos" y sus "doce bogas con la piel color majagua, se hubieran aventurado a desafiar las turbulentas aguas en las que casi se ahogan, de no ser por el salvamento de lancheros de la armada.

El Cianuro contenido en canecas embaladas dentro de un camión fue a parar al fondo del río y ha sembrado la alarma nacional que los medios advirtieron desde el primer instante del hundimiento de los camiones que rodaron de la plataforma a las turbulentas aguas donde yacen ahora los venenosos productos idos al fondo del río. Ahora las playas de Chimichagua de donde fue sacado "El gallo tuerto" dejaron de ser  "de amor" pues están más bien "de alarma" para toda la población. Y así el municipio de El Banco inmortalizado por José Barros en su poema cantado que lo describió como "el viejo puerto" de zarpe de "La Piragua". Magangue, que es la tierra de "El picaflor que chupa la flor... y a mi me gusta chupar tu boca"...

También está a riesgo la población de Mompós adonde según escribió el Nóbel García Márquez en su obra “El General en su laberinto”, llegó el Libertador Simón Bolívar en su ruta a Santa Marta quejado de un estreñimiento atroz que lo hacía retorcer de cólicos intestinales afortunadamente resueltos con la provisión de una palangana de mangos de hilaza (mango ’e puerco) que el general consumió como medicamento más que como golosina, pues eso le aconsejaron para aliviar el mal los nativos pescadores del sector. ¡Santo remedio que destapó “la cañería”!.

Nunca soñó nadie que en tan queridos sectores del país hubieran de producirse maniobras de buceo en el río, con utilización de modernos equipos y avezados mozalbetes que se zambullen como pez en el agua. Solo viejos y prácticos nadadores del sitio se atrevieron en ocasiones a cazar cocodrilos y caimanes que, orillados esperaban pacientemente que algún tripulante de cualquier piragua cayera al agua para devorarlo vivo allá por 1.930… hasta cuando comenzó a desparecer esta especie. Era que a medida que por esas zonas se armaban más grupos musicales a base de tambor, el buche de caimán era lo mejor para fabricarlos por su sonoridad muy superior al tradicional cuero ’e chivo, según me contaron.

Hasta donde tengo entendido la alarma de envenenamiento se ha disipado un poco. Solo falta un pronunciamiento efectivo y veraz de los funcionarios de ineficientes entidades (como Cormagdalena) que concluya en que todo riesgo haya cesado. Pero queda como expediente para no olvidar, que la seguridad del transporte de materiales y elementos peligrosos en las embarcaciones por el río Magdalena y varios de sus caudalosos afluentes, no debe depender del candoroso consejo de unos humildes pescadores a quienes obviamente no les hace caso un moderno “Guillermo Cubillos” prepotente, temerario. Y que por la impertinencia de este “acuaman” cobrizo hubiéramos tenido que llorar la muerte de poblaciones como las que inmortalizó el maestro José Barros a quien Nelson Pinedo ha descrito como “el acuarelista del folclor de la costa”….

“Doce bogas que ahora viejos

ya no reman,

ya no cruje el maderamen

en el agua

solo quedan los recuerdos

en la arena

donde yace dormitando La Piragua”….

Perdónenme por haber llegado a este atajo sentimental en el tema que en un primer instante electrizó de nervios a todo el país por el hundimiento de vehículos cargados con veneno en el famoso “Río grande de La Magdalena” tan mentado también por el inmortal plateño Antonio María Peñalosa.

eprrodr@yahoo.es

Efraín Peñate Rodríguez

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