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Rodrigo López Barros
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Viejas y nuevas cosas
05/09/2008
Miremos hacia el nordeste-occidente de la ciudad e imaginemos un triángulo que tenga como vértice el puente sobre el río Guatapurí, en el pozo Hurtado, desde donde comienza aguas abajo el hermoseado Ecoparque Lineal. Del otro lado principia a extenderse la ciudad, que será su sector más encantador.
Es un bello parque, adornado por árboles naturales y otros sembrados por la mano del hombre, por ejemplo los “mamones”, que, si mal no recuerdo, fueron plantados allí y desde la Avenida Cuarta, ascendiendo, por las administraciones municipales de los ex alcaldes Rodolfo Campo Soto y Aníbal Martínez Zuleta. Dotado de instalaciones para deportes y ejercicios físicos de niños y adultos, con provocadoras pistas para montar en bicicleta. Habrá que mantenerlo con esmerado cuidado gubernamental y privado, sin el cual se depredaría. Conservarlo limpio y seguro, salvaguardarlo de personas ociosas y viciosas, por tanto requiere un buen servicio de vigilancia con el objeto de satisfacer la confianza de sus usuarios.
Las administraciones municipales que se interesaron por su construcción merecen nuestro reconocimiento ciudadano y consiguientes aplausos.
A su canto, corren las aguas del río, destiladas de los témpanos níveos de la majestuosa Sierra Nevada, nuestra sierra madre, la de nuestros antepasados, cuyas cepas aún perduran desperdigadas a todo su ancho y largo, asomadas al presente en sus estribaciones y ya conviviendo con sus hermanos “civilizados”.
Al llegar a su ribera, nuestra naturaleza humana se emociona y salta de alegría, con el tumulto de las aguas que se precipitan con roncos sonidos por encima de las piedras cuya trama conforman su lecho refrescante y fortificante, flanqueado por esbeltas y ondeantes cortinas arbóreas.
Con frecuencia me gusta gozar de su baño frío. En el pretérito no muy lejano no fueron pocas las veces que con mi familia y amigos disfrutaba su corriente y además con los sabrosos “sancochos” que hacíamos, y tanta gente hace, a su vera.
A su izquierda, se posesiona el Parque de la Leyenda Vallenata, engendrado por el talento avizor de Consuelo Araujonoguera (q. e. p. d), trono del más espectacular y famoso, admirado y esperado festival musical de Colombia; a la izquierda de éste y Avenida Hurtado y round point de por medio, se está terminando de construir el moderno Centro Comercial Guatapurí; pero antes de llegar a esta zona, encontramos las instalaciones de la fábrica pulverizadora de leche, antes denominada CICOLAC, hoy D. P. A., plantada precisamente sobre el regalo, extenso terreno, que le hizo a aquella fábrica, hace aproximadamente 50 años, Pepe Castro Castro, para que Valledupar y su entorno de fincas ganaderas pudieran tener un mercado cierto y seguro para la venta de su producto, y crear empleos, que, especialmente por entonces, se vino a constituir en la verdadera “mamá grande” de nuestra región.
Cómo dejar de nombrar, de manera muy especial, dentro del emplazamiento urbano a que me vengo refiriendo, el colegio Bilingüe de Valledupar, surgido hace poco más de 25 años – cuya educación ya ha producido muy sazonados frutos – por la visión y el empeño destacado de un grupo de líderes cívicos de la ciudad, entre los cuales todos alzamos el nombre del doctor Julio Villazón Baquero, muy connotado ciudadano derecho, quien como Presidente de la Fundación, desde entonces y hasta el presente ha donado su precioso tiempo y quizás cuántas cosas más, juntamente con los Cuadros Directivos y Profesorado, a la formación de nuevos líderes Vallenatos bilingües.
Las ejecutorias narradas y las personalidades nombradas, y seguramente habría que citar algunas otras, han sido verdaderamente importantes para la transformación mental y urbanística de Valledupar, son guías para el presente y en el futuro, y animo a que su ejemplo y el de sus similares tanto en el sector público como en el privado, sea tenido en cuenta por todos los habitantes, sin distingos, para realizar programas de desarrollo, con criterio de unidad al servicio del bien común, por encima de las veleidades de otros interises humanos; ahora que están tan de moda a nivel nacional.
rodrigolopezbarros@hotmail.com
Rodrigo López Barros