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Valerio Mejía Araújo
Valerio Mejía Araújo
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Descubriendo nuestro propósito
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“Preparas mesa para mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando”. Salmos 23:5

En ocasiones, y por causa de la dureza de nuestro corazón, se establecen cadenas de maldición, pobreza, enfermedad, fracaso, que se transmiten de una generación a otra.

Hoy quiero hablarte acerca del propósito especial y eterno que Dios tiene para nuestras vidas. Trataré de mostrar cómo se rompen las cadenas generacionales e invitarte a que seas parte de esta nueva generación de creyentes que han decidido descubrir el propósito de Dios para vivir.

Hay una historia asombrosa que ilumina esto que quiero compartir: Es el relato del rey Josías de Judá.

Perdió a su padre a los ocho años, debió madurar rápidamente ya que tuvo que asumir responsabilidades propias del reino. A los dieciséis años comenzó a buscar a Dios. A los veinte años, empezó a santificar al pueblo para limpiarlo de toda idolatría. A los veintiséis años, se interesó por reparar y ordenar la casa de Dios.

Pareciera que había una cierta proclividad hacia la búsqueda de Dios, algo realmente extraño si nos remitimos a sus antepasados. Su padre Amón, había muerto asesinado habiendo hecho lo malo delante del Señor. Su abuelo Manasés; fue un rey perverso, malo y asesino. Pero ahora, él estaba a punto de romper ese encantamiento de desgracia y desobediencia.

Un día cualquiera en los trabajos de reparación de la casa de Dios, encontraron un libro, que resultó ser el libro de la Ley del Señor, junto al cual se guardaba también el libro de las crónicas de los reyes. Mientras el rey hacia leer el libro, escuchó algo que impactó su corazón. Se puso de pie, gritó y rasgó sus vestidos. ¿Qué fue lo que el rey descubrió que le hizo reaccionar de esa manera? Creo, que fue descubrir que cuatrocientos años antes, durante el reinado del siniestro rey Jeroboam de Israel; Dios había anunciado que usaría la vida de Josías como un instrumento para cambiar el curso de la historia.

Allí Josías entendió que aun antes de nacer ya Dios había pensado en él, dándole la opción de vivir su propio destino, de desarrollar su vocación, de experimentar su verdadero propósito. Así entonces, su existencia adquiere una dimensión de eternidad, con sentido de misión y de destino.

Su vida y su sentido de pertenencia y responsabilidad fueron completamente transformados.

Amado amigo lector, si no descubrimos nuestro propósito y transitamos por él, nos será imposible alcanzar nuestro destino y entender la razón y causa de nuestra existencia; que intuyo no es otra cosa distinta a nuestra “copa rebosando”, símbolo de: Gozo, alegría, propósito, sentido, realización, destino.

Cabe preguntar: ¿Conoces el propósito de tu vida?

Ese será la llave de tu verdadera felicidad, la fuente de la motivación y el compromiso. Sin propósito la vida no tiene significado. Por supuesto, que muchos sufrimos la tragedia de ignorar o distorsionar nuestro propósito y buscamos en otros lugares, aquello que sólo podemos hallar en la dulce comunión con Dios.

Ahora, ¿Cómo encontrar el propósito de Dios? Miremos lo que hizo el rey Josías y tomemos el ejemplo:

Primero, limpiar la vida. Debemos separarnos de todo aquello que nos afecte negativamente: ambientes, lugares, personas. Y cuales hijos pródigos, “levantarnos y regresar”

Segundo, restaurar el templo espiritual. Esto es reconstruir todo lo arruinado, sacar los escombros de los pecados secretos, las motivaciones incorrectas, las malas decisiones, los pensamientos negativos. Estoy seguro que, si nos disponemos a sacar los escombros de nuestras vidas y a hacer obra de reingeniería, debajo de los escombros, encontraremos el gran tesoro del propósito de Dios para nuestras vidas.

Tercero, hacer un pacto con Dios. Josías no sólo rasgó sus vestidos, sino que junto con todo el pueblo, hizo un pacto de dedicación y búsqueda de Dios. El reconocimiento final fue: “Y mientras él vivió no se apartaron del Señor, el Dios de sus padres”

Caro amigo, creo que Dios tiene un propósito maravilloso para tu vida, te invito a descubrirlo y disfrutarlo. Dios quiere hacer rebosar tu copa, mostrarte la senda de la vida y darte plenitud de gozo, delicias a su diestra para siempre. ¿Te gustaría orar ahora? Dile: “Señor Jesús, me entrego totalmente a ti, desato mi futuro y me declaro en el centro de tu propósito para mí. Amén”

Recuerda que tenemos un propósito eterno, fuimos concebidos con un plan, no somos accidentes del destino ni creados al azar, sino creados con la intención de afectar positivamente a otros y ser instrumentos para cambiar nuestra generación. Si hoy estamos vivos, significa que tenemos algo que esta generación necesita.

Oro que puedas descubrir el propósito de Dios para tu vida y ser completamente feliz, mientras ayudas a ser felices a otros. Dios derrame bendiciones abundantes sobre ti. Abrazos.

valeriomejia@etb.net.co

Valerio Mejía Araújo

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