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Nuris Pardo Conrado
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El Valledupar que añoramos
23/08/2008
En una ciudad tan pujante como Valledupar no se puede frenar su progreso; anteriormente, cada vez que un visitante llegaba a este hermoso valle del Cacique Upar, siempre había algo nuevo que mostrar de su proyección y desarrollo; creció, llegó a ser sorpresa Caribe, una ciudad limpia con excelentes servicios públicos, de la mano de algunos gobernantes que visionaron hacer de este pueblo una ciudad urbanísticamente bien estructurada con el diseño de grandes avenidas que a futuro desembotellarían el tráfico vehicular dentro del perímetro urbano.
Hoy encontramos una ciudad completamente sucia, lotes enmontados por doquier, los cuales son utilizados como botaderos de basuras a cielo abierto, hasta la cultura ciudadana que nos caracterizaba; en cuanto a colaborar con la limpieza de la ciudad se ha perdido, ya nos importa poco el daño que podemos causar con nuestro comportamiento, es decir, “salga el alacrán de casa, píquele a quien le pique”; se encuentran frenadas las construcciones horizontales de más de dos pisos en la mayoría de los sectores o barrios de la ciudad, sólo nos queda al respecto esperar pacientemente la revisión del Plan de Ordenamiento Territorial; las avenidas llenas de huecos y la tan cacareada y polemizada calle 44 que de tantos dueños que tiene ninguno se hace responsable de su arreglo, por el contrario, encontramos que el tramo comprendido entre el Obelisco y la Terminal de Transportes Terrestre cada día su deterioro es mayor, con el correspondiente perjuicio que ello conlleva para el trafico peatonal y vehicular.
Igualmente ocurre con la culminación de las calzadas (de la misma 44), que van desde el puente vehicular que se encuentra cerca del colegio San Fernando, hasta empalmar con la carrera cuarta, que tanto beneficio puede representar para todos los habitantes de la ciudad y hasta ahora ninguna administración le ha querido poner el pecho a la brisa para terminar este corto tramo que permitirá brindarle a los habitantes de los sectores aledaños una mejor calidad de vida, promover su prosperidad, garantizar la efectividad de sus derechos, como un fin esencial del Estado Social y Democrático de Derecho.
Actualmente un gran número de hogares Vallenatos no cuentan con agua potable las 24 horas del día; en plena capital del Cesar existen barrios sin el servicio de alcantarillo. En relación con el alcantarillado pluvial se está quedando corto con el crecimiento demográfico, acompañado de la falta de limpieza permanente que obstruye el paso normal de las aguas lluvias.
En fin, son tantas las necesidades que existen en nuestra ciudad y pensar que un sinnúmero de recursos se han dilapidado del erario público, que bien han podido ser invertidos en salud, educación, servicios públicos, obras de inversión social etc.
La capital del departamento del Cesar no puede seguir en el rezago en que se encuentra actualmente; por el contrario, se deben hacer ingentes esfuerzos para enderezar el camino equivocado que ha impedido su progreso, por que “después del rayo caído ya no hay magnifica que valga”.
NOTA: Con el cambio permanente de gerentes en la empresa Interaseo no se resuelve el problema de las basuras de la ciudad de Valledupar; lo que se debe hacer es exigir el cambio del parque automotor que se encuentra obsoleto regando líquidos por las calles y expeliendo olores nauseabundos, como también que se cumplan con las frecuencias establecidas y en las horas instituidas para ello.
*Presidenta Confederación Nacional de Vocales de Control
nurispaco@hotmail.com
Nuris Pardo Conrado