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Editorial El Colombiano
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El caso Valencia Cossio
23/08/2008
Duele la situación de Guillermo León Valencia Cossio, ahora ex director seccional de Fiscalía Medellín. Sólo deseamos que la justicia actúe con probidad y prontitud para evitar lesionar la institución y acabar con la incertidumbre y el calvario que recorre su familia.
No hablaremos ni de su inocencia ni de su culpabilidad porque respetamos las instancias y los procesos judiciales. Deseamos que el doctor Guillermo León Valencia Cossio se defienda bien y que él y su abogado, Jaime Bernal Cuéllar, logren comprobar que no tuvo nada qué ver con los cargos que se le imputan. Así podrá retomar su carrera como abogado y mirar de frente a los ciudadanos en general y a quienes hoy lo señalan.
No hablaremos ni de inocencia ni de culpabilidad porque nos vienen a la mente varios casos de la llamada parapolítica en los que la justicia espectáculo ha truncado la carrera de varios congresistas para luego dejarlos en libertad, como si los suyos hubiesen sido unos capítulos amargos pero rutinarios de su vida, sin analizar que lesionaron gravemente su fama y honra.
No es justo condenar a alguien a quien no se le ha permitido hablar ante las autoridades competentes, que se ha enterado de los cargos en su contra por la prensa, que no ha pasado por un proceso ni ha sido vencido en juicio. Pero en este país, los medios condenan a priori y las más altas instancias del poder judicial obran después ferrocarrileados por el espectáculo informativo.
Queremos ser muy claros y autocríticos como medio de comunicación que somos. Guillermo León Valencia Cossio ha sido condenado por la prensa sin haberse surtido un proceso legal, que una vez más hace justicia como si fuera juez, y no una justicia cualquiera sino llena de cámaras, luces, acción y repetición constante a manera de eco ininterrumpido que sentencia y arrasa con la fama y honra. Es como si no tratara con hechos que merecen ser noticia para que el ciudadano esté enterado sino con una mercancía que vende y debe aparecer en horarios triple A y en los sitios más visibles y vistosos de las páginas.
En cuanto a Fabio Valencia, ministro del Interior y de Justicia, no es justo pedir su renuncia. Él no tiene por qué responder por la conducta de su hermano ni interferirá en los procedimientos jurídicos que se le sigan. Quizás pueda delegar la reforma de la justicia para evitar suspicacias de la oposición.
En cuanto a Guillermo León Valencia Cossio, queremos retomar las palabras del Ministro del Interior y pedirle que "se sustente en la verdad, aunque esa verdad le traiga consecuencias".
La verdad le proporcionará la mejor de las libertades.
Editorial El Colombiano. Agosto 23 de 2008
Editorial El Colombiano