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Germán Piedrahíta R.
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Soldados
06/08/2008
Coro, Venezuela. Un criollo, español nacido en América del Sur, inicia la gran gesta de la liberación de todo un continente seguido solo por el fervor de un pueblo que se había cansado del errático manejo de los que se consideraban dueños de nuestra tierra.
Leguas recorridas generalmente a pie y no con calzados con gruesas botas sino con sus alpargatas de labor diaria, con sus camisas de coloridos colores, con sus raídos pantalones y sus vituallas de calabazos, odres y mochilas que hacían reír a los bellos uniformados del general hispano.
Los diferentes enfrentamientos hicieron ver a los adornados que tenían al frente hombres y no conejos y fueron siendo derrotados en diferentes lugares de los cuales son frescos en nuestras memorias la épica travesía del páramo de Pisba, solo comparable al paso de Aníbal con sus elefantes por los Alpes; la victoria en el Pantano de Vargas para llegar a esa pequeña quebrada de Teatinos en donde en medio de una naturaleza quebrada pero hermosa, los dos grupos de armados, los dueños de la era y los usurpadores del espacio dejaron brillar sus aceros y mas que a tiros de arcabúz en enfrentamientos cuerpo a cuerpo, los uniformes de dorados botones, rojos rechinantes y tricornios incómodos fueron vencidos por los descamisados del caraqueño poeta, seductor, soñador y militar hecho en los campos de maíz, papa, plátano, ñame y yuca.
Son ellos nuestros `primeros soldados, los llegados de todas partes sin límites de fronteras separadoras, sin colores politiqueros, sin banderas señaladoras de raza, color o fe, los que nos entregaron lo que hoy muchos de nosotros destrozamos y regalamos con leyes leoninas, normas entreguistas, decretos regaladores, a los que en esos campos suramericanos ellos, los desarrapados, con su sangre recuperaron sin saber que años mas tarde su esfuerzo sería tirado a la basura ya no por criollos y menos por españoles sino por nativos educados y formados con los mas altos honores de la ciencia.
Hoy, celebrando 189 años, los hijos de esos agricultores, vaqueros, pescadores, venteros, costureras y todos los oficios y trabajos representados por los de las manos ajadas que en nada han cambiado porque aunque hoy las armas han cambiado muchos de los que se siguen jugando la vida por nuestros derechos casi siguen siendo descamisados ante los que tienen que enfrentar, lo que si les sigue sobrando es la valentía, la entrega y el amor por el país que todos amamos y que ellos, los soldados de Colombia, defienden día y noche por encima de todas las dificultades que siempre las tendrán porque nuestra geografía no es un llano, ni una planicie sino un bello cuerpo de mujer que hace difícil su labor y fácil para cualquier otro objeto que no sea la defensa de la nacionalidad.
189 años que apenas estamos reconociendo y que podremos acompañar hoy en nuestro estadio ‘Chemesquemena’ cuando en una parada pocas veces presentada a la comunidad el ejército nacional mostrará sus hombres y mujeres, sus cuerpos de servicios médicos, odontológicos, sus armas, sus banderas, su marcialidad y el gran corazón que no les cabe en el pecho en defensa de la patria.
Hoy es nuestro deber acompañar a nuestros soldados en su día para con nuestras palmas, algo muy pequeñito, retribuyamos en algo su entrega y reconciliemos los espìritus si en algo nos hemos sentido agredidos u ofendidos porque no debemos olvidar que son soldados pero que también son seres humanos como cualquiera de nosotros y no somos perfectos.
"Salud adorada bandera que un día, batiendo tus pliegues allá en Boyacá, libraste por siempre la lucha bravía de un pueblo que ansiaba por siempre tener libertad".
P:D. Señor arquitecto Gerardo Orozco, demuestre su amor por la cultura vallenata y de ganar su demanda, done parte de los incentivos que dice la resolución en su artículo cuarto: "Fíjense como incentivo para el actor (usted) el valor equivalente a treinta (30) salarios mínimos mensuales vigentes a la fecha de ejecutoria de esta sentencia del artículo 80 Ley 472 de 1998 regale a la Casa de la Cultura 20 salarios mínimos. ¿Es usted altruista?
gepiro1@hotmail.com
Germán Piedrahíta R.