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Luis Napoleón de Armas P.
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Independencia de pacotilla
23/07/2008
Hermosísimo el festejo de la independencia colombiana celebrada el pasado 20 de julio, en casi todo el mundo, fiesta de catálogo, una vitrina bien decorada. Así mostraban espejitos los españoles a los aborígenes, para darles confianza para que pudieran ver sus narigueras.
Ahora es parecido pero a la inversa, no vemos nada sino que se nos oculta lo feo que tengamos. Considerando la diferencia horaria de hasta 15 horas, por casi dos días nos llenamos de júbilo o de un patrioterismo trasnochado que obnubila la razón; es un lapso en el cual a esa mitad del país se le olvida que tiene hambre, que no tiene vivienda, que los servicios en salud, educación e infraestructura básica, son cada vez mas inalcanzables.
Esas estrategias recurrentes de alienación colectiva, de efectos inmediatos alteran la conducta de la gente, es lo que permite que el registro de Dios en las encuestas, esté por debajo del que tienen algunos mandatarios. La gente está henchida, el orgullo de ser colombiano se vuelve chovinista, como si alguien renegara de su patria. Es que la patria y sus símbolos se aprenden a querer desde niños, es como la madre de uno.
Otra cosa es que mediante la sublimización del mensaje, se nos convierta en supranacionales amorfos, irracionales e irredentos. Y no es que estos eventos no se hagan; aquí lo malo es que la parafernalia y el boato traten de ocultar la realidad, así sea transitoriamente. Con el éxodo de cuatro millones de colombianos infiltrados en todo el mundo porque su patria les negó oportunidades, esta es una oportunidad para un festejo internacional a domicilio. Para otros cuatro millones de desplazados y secuestrados, es poco el motivo que se tiene para el festejo. Claro, también las marchas se hicieron en pro de la libertad de los secuestrados y desde esa perspectiva eran necesarias y altruistas.
El concepto de independencia es bastante relativo; de la colonia española pasamos, sin interrupciones, a la colonia gringa.
Nunca nuestro destino histórico ha estado libre de manipulaciones externas, hemos sido una peraloca de aguantar golpes.
Por eso, bien vale la pena centrarse un poco en el concepto de “independencia” y analizarlo desde perspectivas sociopolíticas, jurídica, económica, en contexto regional, relaciones internacionales, respeto a las libertades y derechos humanos. La economía es un sistema abierto donde cada país debe estar integrado a la red internacional pero con aprovechamiento máximo de sus fortalezas so pena de perder su independencia y sin menoscabo de sus nacionales; los modelos en economía deben ser autóctonos acorde con la visión de cada país.
La integración deben ser horizontal para posibilitar un gana-gana sectorial. Es lo que Carlos Marx llamaba la división internacional del trabajo, esto es, zapatero a tus zapatos.
Para una adecuada y pertinente infraestructura sociopolítica, lo primero a tomar en cuenta es la idiosincrasia de la nación en su multi-etnia (si la hubiere), su historia e intereses colectivos. Así se construye la juridicidad de un país y demás tipos de relaciones. Un país que tenga su propio modo de caminar, que aplique la justicia sin interferencias del ejecutivo y otros grupos de presión, que redistribuya el ingreso, que tenga dignidad ante el mundo, goza de independencia y no tiene que celebrarla porque cada día se hace y se percibe sin que se haga. De otra forma, la independencia es de pacotilla.
Lo positivo de las marchas es que una vez más se le dijo a los violentos que nadie está con ellos, que hemos llegado a ese consenso por lo absurdo de sus métodos y que queremos una nueva Colombia con justicia social para nuestros hijos.
Luis Napoleón de Armas P.