|
Jorge Nain Ruiz
|
|
 |
La Loma de Juancho
22/07/2008
“El que nunca ha estado ausente
no ha sufrio guayabo.
Hay cosas que hasta que no se viven,
no se saben”.
El pasado fin de semana como nunca tuve un guayabo supremo, pero no por exceso de tragos sino por no poder asistir al Festival de Canciones ‘Samuel Martínez’ de La Loma, mi pueblo, y el cual en 1990 con un grupo de amigos le di vida al mundo folclórico.
Pero el guayabo hacía mayor mella porque se le rendía el más merecido homenaje a un hermano, a un amigo y al periodista más noble y bueno del mundo, Juan Rincón Vanegas, ese que nos ha dado tanto y ahora recibió la mayor cuota de cariño del pueblo lomero.
Me tocó vivir el festival a la distancia y mi familia me daba desde allá buena dosis de nostalgia. Me contaron que el presidente de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, Rodolfo Molina Araujo, acompañó a Juancho; que el alcalde Gunder Escobar Molina reconoció la labor del periodista y lo puso como ejemplo para las nuevas generaciones, por su constancia, perseverancia y amor hacia nuestro festival, que una canción en ritmo de puya del compositor Yamil Namen, hizo llorar varias veces de emoción a Juancho. La canción relata con sentimiento puro la vida y obra del homenajeado y que el pueblo de La Loma supo agradecer su labor tesonera desde hace 18 años.
Hace algunos días escribí que “Hoy, cuando Juancho ha llegado tan lejos en su vida profesional, nos enorgullece decirle que lo queremos igual o más, porque sigue siendo el mismo y porque es precisamente esa humildad y sencillez la que lo hace merecedor de ser el primero y mejor de los hijos putativos de La Loma”, y hoy lo quiero ratificar al recibir noticias que se le hizo un homenaje en grande y como lo merecía, en vida.
A Juancho lo llevé a La Loma, junto con el nunca olvidado locutor Huber Claro Quintero, para que me acompañaran en el nacimiento de un nuevo festival y fueron claves porque además de presentar el evento se encargaron de su difusión e incluso de conseguir algunos patrocinios.
Desde ese momento Juan Rincón se convirtió en la persona clave y en la voz que identifica al evento. Precisamente el hoy corregidor de La Loma, Adalberto ‘Beto’ Mendoza me dijo que no concebía un festival sin el respaldo y sin la presentación inigualable y con tintes de jocosidad del periodista y que muchos comentaban que además de La Loma de Calenturas se le adiciona el nombre de ‘La Loma de Juancho’, por aquello del reconocimiento, del cual todos estuvieron de acuerdo.
No quise llamar a Juancho después de su homenaje porque me resultaba peor el remedio que el mal, por lo que opté por dedicarle esta columna que el mismo hace varios años me propuso que escribiera y que tuvo el visto bueno de la dirección de EL PILÓN.
Él quedó enmarcado en la historia de mi pueblo porque con su voz, con su ejemplo y con su amor por el folclor supo ganarse el aprecio de todos y esto vale más que todo el dinero del mundo.
Algo que me llenó de emoción fue verlo en la caricatura de Safady, porque además de recibir el homenaje con palabras, con cantos y con versos también lo recibió pintado. Definitivamente fue un señor homenaje para el Señor de la palabra precisa, la crónica bien narrada y la bondad en pasta.
Al margen del homenaje a Juan Rincón Vanegas, supe de la buena organización del evento y de los propósitos que se tienen para el próximo año. Me agrada que se vaya a tener en cuenta la categoría profesional porque le dará mayor altura al Festival de Canciones ‘Samuel Martínez’, que se aumente la premiación de los distintos concursos y que se sigan pagando los premios la misma noche en que termina el certamen.
Atrás quedaron las estrecheces económicas con que se dieron los primeros festivales donde había que ir de negocio en negocio pidiendo colaboración hasta de mil pesos. Ahora es un festival que tiene los suficientes recursos y la riqueza folclórica necesaria que lo convierte en uno de los mejores de Colombia, a pesar de realizarse en un corregimiento del municipio de El Paso, en el centro del Cesar.
La fiesta terminó pero queda para el recuerdo un sentido homenaje, un festival con mucho prestigio y un futuro promisorio para la auténtica música vallenata.
Jorge Nain Ruiz