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Luis Rafael Nieto Pardo
Luis Rafael Nieto Pardo
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En el escrito anterior les prometí que continuaría con el tema del Interrogatorio porque considero en verdad que es el tema de mayor importancia y relevancia en desarrollo del Nuevo Sistema Penal Acusatorio.

Dentro de toda esa gama de elementos que comprenden el tema, estimo que el de mayor trascendencia y de muy delicado manejo y tratamiento ético y pulcro lo constituye el de la búsqueda y obtención de testimonio serio, idóneo, honesto y confiable tanto por parte de la Fiscalía como por parte de la Defensa.

Más, sin embargo, la tarea se torna mucho más riesgosa y responsable para el órgano investigador por cuanto sobre la Fiscalía recae la carga de la prueba. Y por experiencia sabemos que uno de los aforismos más en boga a través del tiempo es:
“Es tanto no saber probar como no tener el Derecho”.

Por ello, dentro de un concepto de responsabilidad ese testigo de cargo debe ser analizado e investigado hasta la saciedad en procura de que ofrezca la sinceridad y solidez necesaria para mantener el o los cargos; y no que resulte lo que los gringos llaman “un pájaro de cuenta”, un perjuro o un “testigo profesional” que muchas veces aparecen en nómina de pago; o reciben prebendas o beneficios a cambio de ayudar a la Policía o a la Fiscalía a “identificar” sospechosos.

Es por ello que procuran hasta lo último que nada le ocurra a ese precioso instrumento con el cual puedan fácilmente escribir finís a la carrera criminal de alguien.

Sin embargo hay que dudar cuando esos testigos se muestran demasiado seguros, demasiado enfáticos en las declaraciones contra él o los imputados. Es allí donde radica la tarea de la defensa para destruir al testigo. Muchas veces sólo tenemos una corazonada de su mendacidad; pero si por ella nos guiamos podemos arrojar alguna duda sobre su idoneidad.

Por ejemplo: Escarbando acerca de su vida anterior, su carrera como testigo, es posible forzarlo a aceptar que ha sido pagado por el Estado o tal vez por la familia de la víctima. Y todo ello sólo puede ser posible a través de un interrogatorio desarrollado fría y metódicamente, sin misericordia alguna; que el infeliz testigo se encoja, se retuerza en la silla, lance miradas pidiendo ayuda al Fiscal, que termine sudoroso y enrojecido hasta el punto de que hasta el Juez y todos lo miren con desprecio.

Pero de igual forma y para conocimiento y enseñanza de todos: Si ya antes ese testigo había obtenido beneficios de rebaja por señalamientos y dicha sentencia se encontraba ejecutoriada al momento de retractarse de aquel testimonio de cargo, de ninguna manera podrá ningún Juez o Tribunal revocar y menos revisar dicha sentencia.

La única sanción viable y posible lo será la apertura de una nueva investigación por perjurio. A quien lo haya utilizado no le quedara otra salida que admitir el perjurio de su testigo y la derrota.

De paso, al Juez no le queda más sino pronunciar un veredicto de NO CULPABLE. Lo demás no dejan de ser meras especulaciones y sandeces.

De todos modos no deja de ser algo grave que los investigadores y el Fiscal ignoren los antecedentes del testigo y el por qué. Grave también que no sepan de donde viene, que lo acepten como testigo sin insistir acerca de un mayor conocimiento de su persona. De realizar todas esas pesquisas y establecer inconsistencias, lo más probable es que no lo presenten como testigo; porque eso puede ser “suicida”.

La Fiscalía tiene la obligación de exigir a sus investigadores hasta los esfuerzos rutinarios más simples para investigar los antecedentes del testigo; no puede aceptarlo como tal sin asegurarse que se hayan hecho amplias diligencias para comprobar esos antecedentes; de lo contrario eso constituye una mancha negra en los métodos judiciales de esta comunidad.

Por todo ello se espera mayor rigurosidad y escrupulosidad acerca de esos testigos, porque en el supuesto de que con dicho testimonio quede convicto alguien y posteriormente salgan a relucir las falencias y vicios del testigo; eso no sería un timbre de justicia para la comunidad; ni el hecho de que quien resultare así condenado fuese un criminal, haría menos injusto el proceso.

Es claro entonces que en tales eventos la Fiscalía debe dar una completa explicación de su intervención en el asunto.

Sea esta la oportunidad para reconocer la eficiente y gran labor que desempeñan muchas damas Jueces y Fiscales, gracias a cuyo empeño es posible que el Nuevo Sistema siga adelante.

Podría herir susceptibilidades si al nombrarles dejo por fuera algún nombre, pero intentaré hacer el ejercicio haciendo especial referencia a las Doctoras: Lucy, Luisa, Maria del Pilar, Gloria, Diva, Inés, Aissa, Sol Piedad, Ibeth, Nelly, Jamile, Candelaria, Margarita, Lina… Bastantes, ¿verdad? Bien merecido lo tienen.

*Defensor Público
NIETOPARDOLUISRAFAEL@latinmail.com

Luis Rafael Nieto Pardo

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