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Limedes Molina Urrego
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La virgen del Carmen y yo
19/07/2008
Curiosamente, a un respetado oyente se le ocurrió llamar a otra prestigiosa emisora, muletilla de muchos entrevistados, para poner quejas mías por supuestamente haber irrespetado a su virgen del Carmen en la emisión del noticiero que dirijo en RCN, el pasado miércoles, día en el que los seguidores de tal santa, comenzando por Diomedes Díaz, celebran su día.
Para comenzar mi defensa tengo que reiterar algo que muchos de ustedes saben muy bien: yo no soy adepto, ni simpatizante, ni mucho menos feligrés de tan ilustre señora. Es más, creo que tenemos una relación semejante a la de la Corte con Uribe, con la gran diferencia de que aquí no habrá sacerdote que valga, para sentarnos a dialogar.
Y lo digo abiertamente, porque no puedo pretender por simples intereses sociales, como hacen muchos políticos, simular cierta devoción por un santo, postrarme ante semejante dios, del cual no estoy agradecido ni reconozco como tal.
Sin embargo, para el oyente que tal vez también sea mi lector, quiero aclararle que en ningún momento pretendí ofender a su virgen, y por ende a los feligreses como él. Simplemente estuve a punto de reírme cuando mi compañero de cabina, quiso mostrarme a la audiencia a manera de broma, como uno de sus devotos, sabiendo él de sobra, que ella y yo, somos como el agua y el aceite.
Pero bueno, como de bajar los ánimos caldeados se trata, mis excusas al oyente, y a cualquier otro que se hubiese molestado por mi reacción. Debí hacer lo que siempre hago los 16 de Julio de cada año, castigarla con el látigo de la indiferencia.
Con todo el respeto que se merece la crítica católica, apostólica y romana, quiero pedirles que ahora recen por mí ante la virgen, no vaya a ser me envíe un dardo desde el cielo donde dicen que está a la diestra de Dios Padre, cuando la Biblia dice que el que está sentado allí es Jesús, quien se entregó por mi en la cruz del calvario. Pero como hoy día el que menos corre vuela, me cuidaré de las represalias “divinas”.
Insito en pedirles mis excusas a los feligreses por la supuesta burla, y de paso les perdonó por no haberme dejado dormir el jueves cuando con sonidos estridentes y licor por doquier celebraron el día de la santa.
Mis excusas a los feligreses por las bromas, y de paso los perdono por desviar a tanta gente del camino de Jesús.
Mis profundos respetos por la supuesta ofensa, y a la vez les ofrezco mi absolución por los matrimonios que hoy se vinieron al suelo porque fulanito se fue para la fiesta de la virgen a celebrar y regresó buscando la ropita para irse detrás de otra señora dejando a la madre de sus hijos.
Mis excusas, y les entrego las mías por la casualidad de que un conductor presa del licor consumido en las fiestas de la virgen, perdió la vida en un accidente de carreteras y vuestra santa no metió la mano.
Aquí seguiremos tolerándonos todo, hasta los errores que la tradición nos impone y nos hace esclavos.
Lmu1010@hotmail.com
Limedes Molina Urrego